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miércoles, 11 de julio de 2018

Combate de Yataity Corá 10-11 de julio de 1866

A fines de junio de 1866 López había remontado nuevamente su ejército a un total de 20000 hombres, pero apelando en gran parte a viejos, niños y soldados enfermos o heridos dados de alta. Pese a la gravedad de la situación, «tenía la convicción de derrotar a los aliados y se decidió a provocarlos». El Mariscal creía haber encontrado un punto débil en la derecha aliada cerca del amplio palmar llamado Yataity Corá. En vanguardia frente al palmar, el llamado Paso Leguizamón, paso de los esteros que comunicaba con el campamento aliado, era custodiado por una reducida guardia de milicias de la Guardia Nacional argentina, dos compañías del batallón Libertad de Catamarca (3ª División del I Cuerpo del Ejército Argentino) al mando del mayor Maximino Matoso,​ sin experiencia de combate y recientemente arribadas de esa provincia argentina,​ contando sólo con reducido apoyo de caballería.
Combate de las avanzadas- cartografía del libro los 508 del San Nicolás de J.Costamagna
Combate de las avanzadas 10 de julio de 1866
El 10 de julio López envió dos batallones de sus tropas de infantería, el N° 8 (capitán Casimiro Báez) y el N° 30 (mayor Cándido Mora), al mando superior del coronel Elizardo Aquino en un ataque falso de provocación​ para foguearlas y mantener en alerta al resto.​
A las tres de la tarde, Maximino Matoso observó el avance enemigo en dos columnas y dio parte del inminente ataque al jefe de la 1° División del I Cuerpo, coronel Ignacio Rivas.​
El ataque se inició inmediatamente, pero Rivas ya se había puesto al frente de las restantes dos compañías del batallón Catamarca y rápidamente se incorporó al frente, consiguiendo sostener la posición mientras ordenaba al mayor Desiderio Sosa que fuese a reforzarlo con el 1° batallón Corrientes de Guardias Nacionales (también de la 3ª División).​
Los paraguayos cerraron filas y dispararon sus cohetes a la Congreve desde corta distancia.​ Seiscientos soldados paraguayos del Batallón Nº8 al mando del comandante Báez cargaron y se trabó el combate mientras el Batallón N° 30 apareció flanqueando al Catamarca.8
Cuando el asalto parecía haber tenido éxito en aislar a las unidades argentinas se sumó al combate el Batallón Corrientes. Debido al humo provocado por los cohetes, los paraguayos no pudieron detectar la llegada desde el sur de la reserva argentina hasta que ésta abrió fuego sobre las tropas paraguayas​ obligándolas a replegarse.
El ataque paraguayo fue rechazado y el Batallón Corrientes quedó ocupando la posición al norte del Paso Leguizamón.​
Primer combate-cartografía del libro los 508 del San Nicolás de J.Costamagna
Primer combate, 11 de julio de 1866
Al día siguiente y viendo que sus tropas no habían sido perseguidas, que había sufrido pocas bajas y sin evidencia de que los argentinos hubieran reforzado la posición, López decidió lanzar un ataque a mayor escala. Lo puso al frente al general José Eduvigis Díaz, oficial de mucho y justificado predicamento en el ejército paraguayo. Díaz llevaba como segundo al coronel Elizardo Aquino y comandaba cuatro fuertes batallones de infantería: Nº8,  Nº30, Nº13 y Nº20 apoyados por el Regimiento Nº10 de Caballería ​ y dos coheteras a la Congreve, 2500 hombres en total.
En la tarde del 11 de julio, tras un bombardeo generalizado sobre las líneas aliadas con los cohetes, los paraguayos avanzaron nuevamente. Al mando del general Díaz la infantería cargó sobre Paso Leguizamón,​ mientras la caballería trataba de rodear el flanco derecho del Batallón Corrientes​ que retrocedió combatiendo bajo el fuego de fusilería y de los cohetes enemigos pero sin romper su formación.
Mientras la columna paraguaya se asentaba en la isleta de Yatayti Corá y presionaba al Batallón Corrientes, Rivas movilizó parte de la 1ª brigada de la 2ª división del I Cuerpo, compuesta del Batallón 1º de infantería de línea (Tcnl Manuel Roseti) y el Batallón de Guardia Nacional San Nicolás (Tcnl Juan Carlos Boerr), considerado por su disciplina, experiencia y valor como una unidad veterana más. ​
1º de Línea
El 1º de línea que formaba en columna a 500 metros a retaguardia del Corrientes avanzó hasta ocupar una pequeña meseta en el abierto tras el Paso Leguizamón para cubrir el repliegue y quedó adelantado recibiendo el choque principal del enemigo. Desplegado en batalla rompió el fuego sobre la infantería paraguaya, que tras hacer alto y reorganizarse, atacó apoyada por el regimiento de caballería. Ante la presencia de la caballería los argentinos formaron en cuadro y presentaron una férrea resistencia.
Los cohetes paraguayos disparados a corta distancia hicieron blanco sobre las filas de los veteranos argentinos causándole numerosas bajas, entre ellas la de su segundo sargento mayor Fernando Echegaray, quien para cubrir a sus hombres tomó un proyectil para arrojarlo lejos, momento en que estalló.  Cayó más de la tercera parte de la cuarta cara del cuadro que se encontraba al mando del capitán Adolfo Morel, quien recibió una seria contusión, y las explosiones incendiaron en varios puntos los altos pajonales que circundaban su posición. ​
El batallón permaneció firme pero los paraguayos se encontraban ya a menos de 100 pasos​ de tres de las caras del cuadro y tenía más del 20% de bajas, con un alto porcentaje entre oficiales y suboficiales. ​ Empeorando aún su situación, en medio del fragor del combate el viento del norte trajo del Chaco una tormenta de arena. ​
Si bien las baterías del Regimiento 1º de Artillería a Caballo, de Cnl. Julio de Vedia estaban listas para entrar en combate, no podía abrir fuego al tener a sus propias tropas interponiéndose al enemigo, por eso​ Rivas ordenó a Roseti que retrocediera para que pudiese operar la artillería propia y para que el San Nicolás lo protegiese. El Batallón San Nicolás se había situado algo detrás en diagonal sobre el borde del estero.
El 1º de Línea empezó a retroceder seguido de cerca de los paraguayos que ultimaban a los heridos tendidos en tierra y al ver como mataban a bayonetazos al sargento 2º José María Abrego, que había quedado en el campo con una pierna fracturada por una bala, el capitán Adolfo Morel ordenó -«¡Media vuelta, a la bayoneta, no den cuartel!», las tropas del 1º de Línea cargaron a la bayoneta calada sobre los paraguayos y los destrozaron. Finalmente​ Rivas impuso su autoridad y el repliegue continuó hasta unirse al San Nicolás y al Corrientes.
El 1º de Línea había sufrido fuertes bajas. Además de Echegaray habían muerto el teniente 1º de la 3ª Compañía Miguel Bereciarte, el subteniente Nicanor Rodríguez de la compañía de Cazadores y el subteniente José María Caraza​ de la 1ª Compañía, 3 sargentos, un cabo y 9 soldados. Estaban heridos con distinto grado de gravedad el teniente 1° de la 4ª Félix Benavídez, 2 subtenientes, 4 sargentos, 6 cabos, 26 soldados y un tambor, y contusos los capitanes Ruperto Fuentes y Adolfo Morel, un sargento, un cabo y tres soldados., otros 4 heridos, y 54 soldados muertos de un total de 246 hombres de tropa y 16 oficiales. ​ Ahora los tres batallones invirtieron la situación avanzando sobre el enemigo que a su vez era batido por los cañones del Tcnl. Federico Mitre y del Myr. Joaquín Viejobueno, a las siete de la tarde cesó el enfrentamiento con la retirada paraguaya dejando incendiado el pastizal por los cohetes a la Congreve. La posición de Yataytí Cora permanecía en manos argentinas.
Segundo combate-cartografía del libro Los 508 del San Nicolás de J.Costamagna
Segundo combate, 11 de julio de 1866
Aquino movilizó sus reservas ante lo que el comandante del I Cuerpo general Wenceslao Paunero recibió órdenes directas de lanzar un contraataque. ​ Paunero tenía poca confianza en esa orden ya que sus hombres estaban cansados y no podían ver nada a través del humo, la arena y la creciente oscuridad​ pero acató y mandó avanzar a la 2ª división al mando del coronel José Miguel Arredondo compuesta por la 3ª Brigada: Batallón Nº 4 de Línea, Batallón Nº 6 de Línea y la 4º Brigada: 1° Legión Voluntarios y Cazadores de la Rioja.
Ante el ataque argentino los paraguayos respondieron con fusilería y la lucha devino en un caos ya que ambos bandos disparaban a ciegas hacia el enemigo hiriendo en muchos casos a sus propios compañeros. Aquino ordenó la retirada, tras tomar algunos prisioneros heridos y unos cincuenta fusiles, Paunero también retrocedió recelando que el humo pudiera encubrir una sorpresa del enemigo
Mitre llegó inmediatamente después con los dos batallones de infantería restantes de la 1ª División, el Batallón Nº3 de Línea al mando del Tcnl. Felipe Aldecoa y la Legión Militar comandado por el Sgto.Myr. Agustín Valerga y tomó el campo en disputa.
Infante paraguayo
Reorganizadas las fuerzas paraguayas, Aquino renovó con todas sus fuerzas el ataque sobre Yataytí Corá mientras lanzaba la caballería caía sobre el flanco derecho de los dos batallones argentinos que se mantuvieron en sus puestos. Díaz hizo llover cohetes que causaron ​ en la posición argentina, una de las cuales explotó a pocos metros del presidente y otra por poco mató al general Flores, que había cabalgado desde el centro del dispositivo aliado para observar la acción. La violenta fusilería causó heridas mortales a los comandantes Aldecoa y Valerga.
En ese momento el Cnl. Rivas trajo cinco batallones desde la retaguardia lo que finalmente dio la ventaja a los aliados. Sucesivamente entraron en combate relevando al 3º y a la Legión que prácticamente habían agotado su munición los batallones de la 2ª División 4º y 6º de línea (Luis María Campos), luego volvió al combate los restos del 1º de línea y la 1º Legión de Voluntarios (2º División),​ seguidos de otros batallones como reserva: los batallones de Guardias Nacionales San Nicolás de los Arroyos y Correntino, el 5º de línea, la 4º división al mando de Antonio Susini compuesta del batallón de Guardias Nacionales La Rioja (Gaspar Campos) y Santa Fe y el 2º de Voluntarios que aunque no abrieron fuego por hallarse ya muy entrada la noche estuvieron al alcance de los disparos enemigos.
La acción se generalizó e hizo encarnizada pero pronto se decidió no tardó en decidirse a favor de los argentinos. Si bien las fuerzas directamente enfrentadas eran en todo momento similares, con once batallones movilizados los argentinos estaban ahora en condiciones de continuar relevando sin cesar a las unidades comprometidas en combate mientras que las paraguayas carecían de reservas, sus cuatro batallones tenían bajas superiores al tercio de sus fuerzas y se hallaban dos millas adelantadas de sus líneas, por lo que a las nueve de la noche, Díaz dio la orden de retirada y los paraguayos se retiraron al otro lado del estero​ «huyendo en gran desorden-escribió Mitre- tirando una parte de sus armas, abandonando muertos y heridos y precipitándose al estero, en cuyos pajonales y gracias a las sombras de la noche pudieron salvarse».​ Cuando cesó el encarnizado combate la mayor parte del campo estaba ardiendo.
El desempeño de las tropas argentinas, especialmente el 1º de Línea y el San Nicolás fue encomiable. El coronel oriental León de Palleja asentó en una de sus últimas correspondencias a Montevideo «La infantería argentina ha correspondido a la reputación de disciplinada y valiente que todos reconocen en ella; no adentro de trincheras apoyada de cañones y de caballería, sino con su solo propio esfuerzo. Los coroneles Rivas y Arredondo se han portado como siempre, valientes entre los valientes». ​ Tiempo después declararía por su parte el coronel paraguayo Juan Crisóstomo Centurión «Las tropas argentinas ¿quién lo duda? valen mucho; su intrepidez y valentía las tienen acreditadas en mil combates». ​
Fuentes
Atlas histórico-militar argentino, Círculo Militar, 1970
Isidoro J.Ruiz Moreno, Campañas militares argentinas, Tomo 4
George Thompson, La Guerra del Paraguay, RP Ediciones, Asunción, Edición 2010
Juan Beverina, La Guerra del Paraguay, Círculo militar, BA, 1973
Los 508 del San Nicolás, Ed.Kabhalah Jorge Costamagna 2002

sábado, 30 de junio de 2018

Caballería federal-Nuevas figuras fabricadas por Horacio Falcinelli

Fernando Amo ha sido el pintor y el autor de estas fotos de las nuevas figuras de caballería federal realizadas por Horacio Falcinelli.
Se trata de figuras de plomo en 28 mm, Horacio ha realizado los soldados y los caballos con la ayuda de un escultor, pero en todas muchos de los detalles son obra de Horacio, quien también realizó algunas completas.
A los soldados se los ha pintado de una forma genérica y podrían formar en varios cuerpos diferentes del período de la Confederación Argentina.
Existe información, aunque no muy abundante, de los uniformes de los cuerpos militares de esa época y, Dios mediante,  ya nos ocuparemos al respecto con motivo de la Campaña al Desierto de 1833-1834 que se está organizando en la SHM.
Acá van las fotos para la consideración de los aficionados.
Oficial de caballería, se puede apreciar que usa pantalón  y se ve el cribado de los calzoncillos. 
Abanderado portando la bandera azul turquí y blanca con sol y gorros rojos.


Notesé que los soldados no llevan lanzas de tacuara sino de madera.
En este soldado se aprecia el detalle del facón puesto a la cintura
Este soldado lleva el calzoncillo fuera de las botas.
En esta figura se ve que lleva el calzoncillo dentro de la bota de potro que tiene cortada la puntera.

jueves, 28 de junio de 2018

EFEMÉRIDES - 28 de junio de 1807 - Desembarco de los ingleses en Barragán

Croquis de la época donde se aprecia la Ensenada de Barragán y el desembarco inglés

La ensenada de Barragán es una caleta en el sector sudoeste de la costa bonaerense, desde punta Lara hasta punta Santiago que se encuentra a 60 km de Buenos Aires. La ocupación de las tierras circundantes a la ensenada se remonta al siglo XVII, cuando Hernandarias da en "merced" las tierras cercanas a la caleta a Bartolomé López. Éste las vende en 1629 a Antonio Gutiérrez Barragán, cuyo apellido materno se fue fijando e hizo pie en la toponimia de la zona. Barragán hizo que la ensenada fuera un activo puerto clandestino de la trata. En 1636 el gobernador Pedro Esteban Dávila otorga en posesión a Gerónimo de Benavídez el territorio de punta Lara. En 1736 el contrabando de Portugal y sus pretensiones, llevan a realizar una precaria batería. Las importantes crecidas del río de la Plata arruinaban sistemáticamente la batería, que debió ser reconstruida en 1765, 1771 y 1782.
En diciembre de 1800 un temporal desploma el puerto de Buenos Aires, llegando la inundación hasta la Plaza Mayor. Los comerciantes reclaman al virrey que habilite el "puerto de Ensenada". El 2 de enero de 1801 el virrey marqués de Avilés abre al arribo de buques de comercio dicho puerto, dispone fundar Ensenada, ordenándole al coronel Pedro Cerviño la traza del pueblo y hace construir la definitiva muralla del fuerte. La batería era de buena mampostería, con ocho cañones, dos garitas, dos almacenes, cuadra para la tropa, cuarto para el oficial y cocina.

El Fuerte Barragán en la actualidad

El 24 de junio de 1806 Santiago de Liniers, a cargo de la batería, rechaza el desembarco de las tropas inglesas comandadas por el general William Carr Beresford, en la 1.ª invasión inglesa. Los ocho buques ingleses (al mando de sir Home Riggs Popham), intentan entonces el desembarco frente a punta Lara, interviniendo la fragata Neptuno que entra en acción provocando la huida de los invasores, que finalmente desembarcan en Quilmes.
Croquis de la época donde se aprecia el lugar de desembarco de los ingleses y su marcha a Buenos aires

El 28 de junio de 1807, al haberse retirado la guarnición de la batería, las tropas inglesas al mando de John Whitelocke, desembarcan en la Ensenada y comienzan su marcha hacia su derrota en Buenos Aires.

lunes, 25 de junio de 2018

Gran Campaña de 1807 de la SHM - Cabildo de Buenos Aires -

Finalmente el Cabildo de la Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Santa María del Buen Aire, esta terminado. Ahora faltan la Recova, el Fuerte y la Catedral mas algunas casas que están en marcha para poder representar y, desde luego jugar, los combates de la Reconquista. 
Acá van las fotos a consideración de los aficionados.

viernes, 22 de junio de 2018

The Miniature Pages

Uno de los sitios de juegos de guerra mas concurridos, variados y prestigiosos es The Miniatures Page. 
El legendario Armand D'Arc, miembro destacado del sitio, periódicamente visita este Blog y tiene la amabilidad de publicar allí algunos de los artículos de su agrado que aquí encuentra.  
A modo de modestisima forma de agradecimiento quiero publicar el enlace con la Napoleonic Gallery Message Board donde se publican artículos en castellano y en inglés:
En el sitio podrán encontrar hermosas mesas de juego y figuras de las mejores estupendamente pintadas. Y el enlace del Napoleonic Media Message Board donde se habla de libros, música y películas del período napoleónico

A modo de ejemplo de lo que allí podrán encontrar vaya este enlace sobre la batalla de Quatre Bras, es realmente increíble:
Realmente vale la pena tomarse el tiempito para visitar periódicamente este sitio.

viernes, 15 de junio de 2018

Gran Campaña de 1807 de la SHM -El Cabildo-

Guillermo Centeno, el noble alarife, tiene a su cargo la construcción de algunos de los edificios emblemáticos para la Gran Campaña de 1807 de la SHM: el Cabildo, la Recova y el Fuerte.
Guillermo ha tenido la gentileza de enviarme los avances del Cabildo y acá están las fotos a consideración de los amigos aficionados.

martes, 12 de junio de 2018

Cazadores General Necochea-Nuevas figuras de Guillermo Centeno

Nuevamente Guillermo destacado modelista ha tenido la gentileza de enviarme fotos de una de sus últimas creaciones. Se trata esta vez de figuras del uniforme ceremonial del  Regimiento de Caballería de Tanques 8 "Cazadores de Necochea". 
El uniforme probablemente se haya basado en la conocida ilustración de Eleodoro Marenco, pero en el modelo usado actualmente, que correspondería a la compañía de élite por el uso de gorro de piel, se aprecia una chaqueta larga y una faja roja que no aparecen en la ilustración.
Historia del Regimiento
El Regimiento de Caballería de Tanques 8 Cazadores General de Necochea tiene sus orígenes en el quinto escuadrón del Regimiento a Granaderos a Caballo, siendo su jefe el Capitán Mariano Necochea. Fue creado como Regimiento 8 de Caballería de línea el 19 de julio de 1826 a raíz de la Guerra del Brasil, por decreto del entonces presidente Bernardino Rivadavia. Su primer jefe fue el Coronel Juan Zufruategui, nacido en Montevideo en 1786.
El Regimiento realizó las siguientes campañas
  • Año 1817/1821 Campaña de Los Andes
  • Año 1826/1827 Guerra del Brasil
  • Año 1865 Guerra de la Triple Alianza
  • Año 1879 Conquista del Desierto
  • Se destacó en los siguientes combates
  • Combate de Paso de Ombu
  • Batalla de Ituzaingó
  • Combate de Camacua
  • Combate de Ensenada
  • Batalla de Cepeda (1859)
  • Batalla de Pavón
  • Batalla de Santa Rosa
Asentamientos
Desde su creación sus asentamientos de paz fueron: Buenos Aires en 1826, Córdoba en 1856 y se recrea en 1893, guarneciendo en distintos puntos de la frontera interior, a principios de siglos se traslada a la guarnición Buenos Aires, posteriormente Guarnición Campo de Mayo, en 1953 se traslada a la Provincia de Corrientes, trasladándose por último a su actual lugar la ciudad de Magdalena en 1959.
Entre 1904 y 1907 se desempeña como Regimiento Escolta Presidencial. Por decreto del Presidente Figueroa Alcorta el 22 de mayo de 1906 recibió el nombre de Cazadores General Necochea.
En 1948 se convierte en la primera unidad blindada de la Caballería Argentina.
En 1978, a raíz de las disputas limítrofes con Chile se trasladó a la localidad de Choele Choel en la Provincia de Río Negro, regresando en 1979.
En 1980 comienza a modernizarse con la llegada de los vehículos de combate TAM.
En 1982 iniciada la guerra con el Reino Unido de Gran Bretaña se traslada a la Provincia de Santa Cruz, estableciéndose en Puerto Santa Cruz el 02 de mayo, regresando a Magdalena el 26 de junio de ese año, donde se encuentra actualmente.
Las figuras 
Se trata de figuras de 250 mm de una escultura y pinturas de altísima calidad, comparables a las mejores a nivel internacional. Las fotos me eximen de mayores comentarios.

Combate de Monte Longdon 12 de junio de 1982


Fuerzas inglesas
Los británicos disponían del 3.º Batallón del Regimiento de Paracaidistas (3 PARA) bajo las órdenes del entonces teniente coronel Hew Pike, apoyada por el 29.º Regimiento de Artillería Real, con 6 cañones de 105 mm. El 2 PARA estaba en reserva. El apoyo naval fue proporcionado por la fragata HMS Avenger. 
Total 450 efectivos.
Fuerzas argentinas
La fuerza argentina consistió en la Compañía B 'Maipu' del Regimiento de Infantería Mecanizado 7 "Coronel Conde" (RI Mec 7), 1.ª sección de la Compañía de Ingenieros Mecanizada 10, una Sección de ametralladoras pesadas Browning M2 de 12,7 mm del BIM 5. El comandante argentino era el mayor Carlos Eduardo del Valle Carrizo Salvadores, el segundo jefe del RI Mec 7. 
Total 278 efectivos.

11 de junio
Durante las horas de luz se observan numerosos y constantes desplazamientos de helicópteros en la zona de Monte Kent, fuera del alcance de las armas de la posición. Al caer la noche, se intensifica el fuego enemigo sobre la posición, el que alcanza su mayor magnitud a partir de las 20:30 horas. 
Se cortan los tendidos telefónicos, y las distintas fracciones quedan comunicadas sólo por radio. El radar se apaga, pues, aparentemente, el enemigo que bate su posición ha detectado su ubicación. Personal de comunicaciones, bajo el fuego, intenta restablecer las comunicaciones alámbricas, lo que se logra parcialmente.
A las 21:30 horas el Subteniente Baldini, Jefe de la 1ra Sección, informa que el enemigo ha logrado alcanzar las proximidades de sus posiciones y se halla empeñado en combate a distancias cortas, aprestandose a ejecutar un contraataque sobre su flanco derecho. Inmediatamente se pierde comunicación con el. La 1ra Sección, empeñada en combate cuerpo a cuerpo con el enemigo, debe ceder la cresta de la altura. Deja varios heridos y muertos en el sector, y ocasiona bajas al enemigo. El combate se hace en extremo difícil para los efectivos propios, dada la carencia de visores nocturnos para utilizarlos con las armas automáticas y portátiles. Esto dificulta la efectividad de los fuegos. 
No obstante el ímpetu del ataque enemigo, este parece haber sido bloqueado, pero la situación se mantiene aún incierta. La artillería propia bate intermitentemente la retaguardia enemiga, aunque no pueden evaluarse sus efectos.
Paracaidista inglés
El Subteniente Baldini, que multiplica sus esfuerzos alentando a sus hombres, decide desalojar a las fuerzas enemigas de la altura. Para llevar a cabo esta acción, reúne un pequeño grupo de soldados de su sección e infantes de marina, y con ello se lanza al ataque. Iniciada la lucha el citado oficial se pone al frente de su fracción seguido a corta distancia por el Cabo Primero Ríos. Ambos son abatidos por ráfagas de ametralladoras, lo que hace que el resto del personal se vea obligado a mantenerse a cubierto, respondiendo el fuego enemigo.
Sobre la medianoche, el jefe del subsector ordena al Teniente Quiroga, Jefe de la 1ra Sección de la Compañía de Ingenieros 10, lanzar un contraataque sobre el sector de la 1ra Sección para recuperar sus posiciones y/o posibilitar el repliegue ordenado de sus efectivos. El Jefe de Sección, bajo intenso fuego y en medio de una situación confusa, reorganiza su personal y se lanza al ataque. El desplazamiento es penoso. Tal característica está motivada por las irregularidades del terreno, por la necesidad de avanzar ascendiendo la altura, y por la intensa acción del enemigo, el que, valido de sus medios de detección y observación nocturnos parece estar alentado sobre el movimiento. La fracción entra en combate con el enemigo a muy corta distancia, los cuales comienzan a replegarse. 
Finalmente, y próximo a alcanzar el objetivo, el ataque debe detenerse, pues los infantes ingleses comienzan a presionar sobre los flancos. Se generalizan intensos combates cuerpo a cuerpo, que producen bajas en ambos bandos, pero la Sección logra bloquear el avance inglés y estabilizar la situación en el sector.
Desde la 23:00 horas, la 2da y 3ra Sección son presionadas intensamente por el enemigo desde el oeste, suroeste y noroeste. La situación se mantiene estable.
El Jefe de Subsector, que ya ha lanzado su única reserva, solicita al Jefe del R I 7, el refuerzo de sus efectivos para intentar otro contraataque sobre las fuerzas inglesas que han sido bloqueadas.
12 de junio
El 12 de junio a las 02:00 horas arriba a su Puesto Comando el Jefe de la 1ra Sección C/RI 7, Teniente Castañeda, quien ha avanzado desde el Subsector Plata 1, hostigado por fuego enemigo. Inmediatamente es puesto en situación y se le ordena ejecutar un contraataque en dirección noroeste. Por medio de esta acción se busca envolver a los efectivos que enfrenta la Sección de Ingenieros y lo que queda de la 1ra Sección /B/RI 7.
En ese momento los Jefes de la 2da y 3ra Sección Sargento Primero González y Teniente Primero Neirotti, son heridos. El mando de sus fracciones quedan bajo las ordenes de los Suboficiales más antiguos. En ambos sectores se combaten con intensidad en cada posición.
Infante argentino
La 1ra Sección/C/RI 7 del Teniente Castañeda avanza con dificultad, pero alcanza a las 03:00 horas la línea de contacto de las tropas en primera línea. Allí choca con importantes efectivos ingleses en avance, los que aparentemente intentan desbordar por el norte a la Sección de Ingenieros para cercarla. Se inician combates cuerpo a cuerpo y el enemigo se ve obligado a replegarse. Inmediatamente, un intenso fuego de morteros bate la zona de la Sección y obliga a los hombres a refugiarse en cualquier cubierta existente en el terreno. El enemigo reinicia el ataque su ataque con nuevos efectivos y el combate se generaliza nuevamente.
A las 05:00 horas la situación de la Compañía B/RI 7 es la siguiente:
El enemigo ataca desde el norte, noroeste, oeste y suroeste con efectivos a preciados en 5 a 6 Compañías, con masivo apoyo de fuego de artillería y morteros.
Si bien la posición resiste, ha sido penetrada en varios puntos, pese a la sostenida oposición de sus defensores.
No existen efectivos propios para contraatacar, pues todas las fracciones se encuentran aferradas.
Los niveles de existencia de munición en la posición son críticos. Parte del personal ha agotado su dotación, por lo que se impone un urgente abastecimiento.
Los apoyos de artillería propios, si bien han logrado neutralizar por momentos el ataque inglés, no han podido aliviar la presión general sobre las posiciones.
Se han producido numerosas bajas especialmente entre el personal de cuadros.
A las 06:30 horas , el Comandante de la Agrupación Puerto Argentino ordena:
Ejecutar el repliegue de la Compañía B/RI 7 hacia el sector de Wireless Ridge, según los planes previstos. En ese lugar deberá reorganizarse para estar en condiciones de entrar en combate a orden.
Apoyar el repliegue de la Compañía con el Grupo de Artillería Aerotransportado 4, batiendo las principales avenidas de aproximación del enemigo, desde el oeste y noroeste.
Ejecutar concentraciones masivas de artillería sobre la altura, una vez que la B/RI 7 la haya abandonado.
A las 06:45 horas, comienzan a desprenderse los efectivos de la B/RI 7. Ya por entonces, algunas posiciones han sido cercadas. Se combate retardantemente hasta que se alcanzan, aproximadamente a las 08:00 horas el subsector Plata 1.
Solamente 90 hombres alcanzan la nueva posición. El resto ha quedado herido, muerto o cercado. Dada la situación anímica y física en que se halla la tropa, después de soportar tantas tensiones y sacrificios, el Jefe del RI 7 considera necesario ordenar la marcha de los efectivos hacia Puerto Argentino, para su mayor reorganización y recuperación.

La Compañía B reforzada ha combatido intensamente durante 12 horas a distancias próximas en medio de la oscuridad. Su posición ha sido saturada desde el 8 de junio por fuegos terrestres, navales y aéreos, sin tener en cuenta otros bombardeos anteriores a esa fecha. También resultó atacada desde distintas direcciones, luchando contra un adversario para el cual la noche fue su mejor aliada.
Infante argentino
Al avanzar la mañana del 12 de junio, se produce la consolidación de las conquistas británicas sobre Longdon, Harriet y Two Sisters con un abrumador apoyo artillero.
Se produce fuego de contrabatería enemigo que bate la Batería B del BIAC. Muere en combate el cc62 Justo S. Falcón de la tercera pieza de dicha Batería.
El sector de Monte William, Monte Tumbledown y Wireless Ridge pasan a ser primera línea y es fuertemente hostigado por fuego terrestre y aéreo. El BIM5 se halla frente a las unidades terrestres británicas. La Artillería propia apoya el combate y retirada de los RI4 y B/RI7 del Ejército Argentino. El Comandante del RI4 antes de ser capturado solicita al BIM5 que bata sus propias posiciones lo que realizó de inmediato. Parte de los efectivos del RI4, que se replegaban hacia Puerto Argentino, se unen al BIM5 y se integran a la Compañía Mar de dicho Batallón. La B/RI6 se repliega y ocupa posiciones a continuación de la 3ra Sección de la Compañía Nacar del BIM5 cerrando el valle del Moody, proximidades de la Casa Amarilla. Lo hace cumpliendo órdenes del Comandante de la Agrupación Ejército Argentino, en vez de reforzar el sector Norte de Tumbledown como se había coordinado previamente con el Comandante del BIM5.
10:00 horas: Se inician fuegos de artillería enemiga con espoleta VT sobre la artillería propia y Compañía de Ingenieros Anfibios.
11:00 horas: Comienza el fuego de artillería propia sobre Montes Two Sisters y Longdon.
Por la tarde: El enemigo hace fuego de artillería sobre el Puesto Socorro (pese a que está perfectamente identificado) del BIM5, por lo que se orden mantener en ese lugar un puesto de evacuación y crear un nuevo Puesto Socorro en otro sitio.
23:35 horas: Se inicia fuego naval sobre el área del BIM5 que se mantiene durante toda la noche y la madrugada del día 13.
Fuente:
Sitio El malvinense
Sitio Ejercito Nacional Argentino

lunes, 11 de junio de 2018

Combate de los Pozos 11 de junio de 1826


En 1825 el gobierno del Imperio del Brasil tras alegar que las Provincias Unidas del Río de la Plata apoyaron el desembarco de los Treinta y Tres Orientales, reforzó sus tropas en la Provincia Oriental y declaró bloqueados todos los puertos de las Provincias Unidas.  Consecuentemente el 4 de noviembre de 1825 el general Juan Gregorio de Las Heras declaró rotas las relaciones diplomáticas con el Brasil y acto seguido el Imperio declaró la guerra, el 10 de diciembre de 1825, la cual duró tres años. Por su parte el gobierno de Buenos Aires reconcentró en la costa del Uruguay un cuerpo de ejército a las órdenes del general Martín Rodríguez; hizo construir algunas baterías sobre el Paraná bajo la dirección del mayor Martiniano Chilavert, y confió al coronel Guillermo Brown el mando de una corta flotilla, la cual se aumentó algunos meses después por una suscripción de los ciudadanos pudientes. (1)  Esta última medida era tanto más urgente por cuanto el Imperio dominaba los ríos de la Plata, Uruguay y Paraná, por haber fortificado la Colonia y Martín García y porque hacía efectivo el bloqueo con una escuadra poderosa. 
Mientras la atención se contraía a lo largo de los ríos que limitaban por el lado argentino lo que, según todas las probabilidades, sería el teatro de la guerra, el Imperio preparaba una invasión por la costa sur de Buenos Aires y trabajaba en su favor el ánimo de algunos caciques de los indios que permanecían en son de guerra desde la última expedición del general Rodríguez.  Apercibido de ello el gobierno se apresuró a conjugar ese doble peligro que podría reducir el territorio de Buenos Aires a los extremos más difíciles. Al efecto el ministro García llamó al coronel Juan Manuel de Rosas y le manifestó que el gobierno tenía las pruebas de que los imperiales querían apoderarse de Bahía Blanca y de Patagones para concitar a los indios a que penetrasen en Buenos Aires y obligar al gobierno a distraer hombres y recursos.  Que en vista de esto, el gobierno le ordenaba se trasladase a la costa sur, se valiese de su influencia sobre los caciques para impedir que se aliasen con los imperiales y pusiese en estado de defensa aquellos dos puntos amenazados.  Esta comisión era tan importante como urgente, pues las autoridades de Patagones acababan de apresar a cuatro oficiales imperiales que habían bajado de una corbeta surta en ese puerto.
Fragata 25 de mayo
El gobierno había encomendado poco antes a Rosas el negociado pacífico con los indios, y nombrándolo enseguida en unión del coronel Juan Lavalle y de Felipe Senillosa para que midiesen la nueva línea de fronteras. Terminado el encargo de estos últimos, Rosas continuó en la negociación con los indios hasta que en virtud de las circunstancias apremiantes que el gobierno ponía de manifiesto, envió algunos indios y a dos indias de cuyos hijos él era padrino, para que invitasen a los caciques Pampas, Tehuelches y Ranqueles a un gran parlamento que tendría lugar más allá del Tandil, y muy principalmente a los caciques Chañil, Cachul y Lincon que se obstinaban hasta entonces en no aceptar ningún arreglo.  No sin vencer grandes dificultades tuvo lugar el parlamento, con asistencia de los caciques nombrados, bajo la fe del compromiso personal que Rosas contrajera de que había de cumplirse lo que estipularan.  Rosas se dirigió solo al campamento de los indios y arregló allí la fijación de la línea de frontera, comprometiéndose aquéllos a permanecer en paz con el gobierno. (2)
Seguro que estos caciques no moverían sus toldos (que no los movieron durante la guerra con el Brasil), Rosas se concentró entonces en defender los puntos amenazados.  Engrosó con 200 hombres los piquetes de voluntarios y de blandengues que al mando del capitán Molina guarnecían Patagones.  Reforzó la batería de la costa con cuatro cañones bien dotados.  Sitió cerca de ese punto varios toldos de indios amigos, y puso estas fuerzas a las órdenes del coronel Francisco Sosa.  Con ellas y con las que comandaba el coronel Estomba en Bahía Blanca, y alejado el peligro de que los indios se entendiesen con los imperiales, era muy difícil que éstos pudieran penetrar con ventaja por esa costa. Los imperiales sufrieron, en efecto, un ruidoso fracaso.  Durante la noche desembarcaron como 700 hombres en la costa entre Bahía Blanca y Patagones, con el intento de sorprender la guarnición de este último punto y fueron derrotados perdiendo naves, armas y banderas.  El capitán Juan Bautista Thorne completó esta victoria apoderándose con su bergantín de la corbeta Icapavari, cuya tripulación había bajado a tierra para asegurar más el éxito de la invasión. En los últimos días de mayo de 1826 el bergantín argentino Balcarce, las goletas Sarandí, Pepa y Río, dos cañoneras y dos transportes, se habían abierto paso hasta Las Conchillas desembarcando allí fuerzas del ejército de operaciones.  Para vengar este fracaso, la escuadra imperial se acercó en el mediodía del 11 de junio a Los Pozos, donde estaba fondeada parte de la flota argentina.
El combate
Frente a lo que es hoy la Dársena Norte, en Buenos Aires, a tres millas de la costa se encuentra el lugar que se llamaba Los Pozos. Fue allí donde en la mañana del 11 de junio de 1826 el almirante Guillermo Brown, al mando de una flotilla compuesta por once barcos, enfrentó a la poderosa escuadra del Imperio del Brasil. La acción se libró a la vista de la población de la capital, que desde temprano había ganado lugares en las barrancas del río y azoteas próximas para presenciar el combate. Fácil era advertir desde la orilla los buques enemigos que en amenazante actitud y en evidente superioridad numérica aguardaban a las naves de Brown. Se sabía que nuestro almirante estaba decidido a embicar o volar su escuadra antes de rendirla. El día amaneció muy despejado y la corriente del río favorecía a las fuerzas imperiales. El avance fue despacioso; las corbetas tuvieron que dar remolque a los barcos mayores. Brown aguardó sereno el ataque y momentos antes de comenzar la lucha dio esta proclama: “Marinos y soldados de la República; Veis esa enorme montaña flotante. Son 31 buques enemigos. Mas no creáis que vuestro general abriga el menor recelo, pues no duda de vuestro valor y espera que imitaréis a la “25 de Mayo”, que será echada a pique antes de rendirla. Camaradas: ¡Confianza en la victoria, disciplina y tres Viva la Patria!”. A mediodía la armada imperial llegó a la rada y prosiguió su avance hacia Los Pozos. Pero una hora más tarde dos de los barcos, la “Nictheroy” y la “María da Gloria”, se vieron obligados a fondear por falta de agua. Fue entonces cuando Norton, jefe de la escuadra imperial, se trasladó a la “Itaparica”. A las 13.45 subió al palo mayor de la nave capitana argentina una última orden: “Fuego rasante, que el pueblo nos contempla”, y se empeñó la acción en toda la línea. 

CAÑÓN NAVAL
1- Cañón, se denominaba por el peso del proyectil: 8 lbs; 12 lbs, etc.  2- Cureña  3- Braga, para contener el retroceso al disparar  4. Aparejos, para colocar el cañón en posición de tiro.  5- Tronera.  6- Porta de tronera.   7- Chillera (porta proyectiles).  8- Oido, donde se colocaba la pólvora rápida y se aplicaba la mecha.  9- Implementos para cargar y limpiar el cañón. 10- Saquetes de pólvora. 11- Cuerno para cargar de pólvora el "oido" y punzón.  12- cuña para elevación.



CARRONADA
Se utilizaban para corta distancia. Su trayectoria era rectilínea, disparando balas de gran peso, metralla o trozos de cadena, causando grandes daños en en casco y en la maniobra, asi como mucha sbajas y heridos antes del abordaje.
Su alcance era corto, pero resultaba más manuable considerando el peso del proyectil, que llegaba hasta las 24 libras, usando 3 libras de pólvora, mientras que un cañón necesitaba 6 libras para el mismo peso.
Medían 3 pies de longitud e iban instalados en la cubierta, necesitando poco personal.
Fueron fabricados por primera vez por Carron Iron Works (Escocia), resultando muy utilizadas en barcos pequeños y mercantes.



IMPLEMENTOS DEL CAÑON
1- Atacador    2- Esponja    3- Rascador    4- Cepillo   5- Espeque (para orientar el cañón)   6- "Gato" de registro (calibrador)    7- Punzón para el "oído"    8- Molde para preparar cartuchos   9- cuchara para cargar pólvora directamente    10- Tapón de boca.




PROYECTILES
1- Bala redonda (hiero fundido)   2- Palanqueta (tipo francés)   2a- Palanqueta (tipo inglés)  3- Balas encadenadas   4- bala enramada   5- granada explosiva (a:mixto lento  b:explosivo)  6- bala y saquete de polvora  7- saco de metralla o pollada  8- tarro de metralla o trozos de hierro  9- fusible para colocar en el oído.  
Los tiros atronaban el espacio, pero no daban en el blanco debido a la distancia que guardaba una escuadra de otra. Como las aguas continuaron bajando, cinco barcos enemigos se vieron obligados a fondear, y sólo quedaron en línea de combate las embarcaciones de menor calado. Este nuevo contratiempo irritó aún más al jefe de la escuadra enemiga, que se trasladó durante el cañoneo al “Caboclo” y más tarde a la goleta “Paula”, para coordinar con sus jefes un nuevo ataque empleando los barcos menores, pero desistió de su propósito en vista de que éstos se encontraban muy dispersos. A esta altura de la lucha se vio avanzar del lado de Colonia a la división Rosales, que por encima del banco de Las Palmas acudía en auxilio de sus compatriotas. El almirante Brown, ante la superioridad del enemigo, le había enviado orden de incorporarse a la flota. Norton, al divisarla, destacó enseguida al “Caboclo” y varios buques menores, pero no llegaron a interceptarle el paso y sólo cambiaron algunos cañonazos con la “Río” y el “Balcarce”.
Pintura pastel de autor anónimo donde se observa un marinero en el
acto preciso de clavar la bandera recibida por Brown.
Brown por su parte había dado orden de suspender el fuego, y recién en esos momentos, al disiparse el humo, advirtió el peligro que corrían las fuerzas al mando de Rosales. Sin demora se embarcó en una cañonera y seguido de seis barcos se lanzó tras los imperiales. La “Nictheroy” parecía haber varado y la flotilla se acercó a ella cuanto pudo para hostigarla con sus tiros hasta que Rosales consiguió arribar. Norton a su vez, pasadas las cuatro de la tarde, acentuó aún más su retirada y fondeó ya de noche a varias millas de distancia. Horas después, Brown y sus valientes marinos desembarcaron provocando su llegada las más entusiastas manifestaciones, tanto de las autoridades como del pueblo, tributándoseles toda clase de homenajes. Las damas porteñas, para testimoniar la admiración que tan grande hazaña había despertado, obsequiaron al almirante con una bandera de seda que en letras bordadas en oro decía: “Once de Junio”. 


Referencias
1) Esta suscripción a la Empresa naval era, o con calidad de reembolso, o gratuitamente.  El boleto Nº 451 (conservado por Adolfo Saldías) acredita que el entonces coronel Juan Manuel de Rosas se suscribió gratuitamente con 500 pesos.
2) En esas circunstancias se había desarrollado la viruela en algunas tribus.  Como resistieran la vacuna, Rosas citó ex profeso a los caciques con sus tribus y se hizo vacunar él mismo.  Bastó esto para que los indios en tropel estirasen el brazo, de manera que en menos de un mes recibieron casi todos el virus
Fuentes
Página Histarmar
Patricios de Vuelta de Obligado
Portal Revisionistas
Saldías, Adolfo – Historia de la Confederación Argentina
Vigil, Carlos – Los monumentos y lugares históricos de la Argentina. Editorial Atlántida, Buenos Aires (1959).