domingo, 25 de enero de 2015

Tren de artillería prusiano periodo 1914-1916


Las pinturas y los pinceles en la mesa de la cocina ¡cuanto hace que no pintaba!
Ayer sábado, pude dedicarme a pintar un tren de artillería de la marca Wargames Foundry realizado en plomo y en 28 mm. Se trata de una pieza originalmente diseñada para el conjunto de Guerra Franco Prusiana y consta de seis caballos y tres conductores, además de los dos artilleros sentados en el carrito.
Yo la he pintado para el periodo 1914-1916 de la Primera Guerra Mundial, no quede muy conforme con el resultado pero me saque el gusto de retomar los pinceles que deberé abandonar por un largo tiempo ya que mañana, lunes, me reintegro al trabajo.

Publico estas fotos para poner a consideración de los amigos del blog y los aficionados al wargame este nuevo conjuntito y espero que, algún día no lejano, pueda combatir en una mesa de juego con algunos de ustedes.


El de San Carlos- triunfo-

La vuelta del malón - oleo de Ángel Della Valle
El triunfo es una danza folclórica argentina, particularmente de la provincia de Buenos Aires y es una expresión de serena y varonil alegría por una victoria militar. Surgió durante las guerras de la independencia (1810-1824). Junto con la huella, la cifra, el estilo y la milonga, conforma el folclore surero, es decir, el propio del sur de la Provincia de Buenos Aires.
Uno de los triunfos más antiguos recopilados dice:
Este es el triunfo, niña
de los patriotas,
que diga de los patriotas
huían los realistas
como gaviotas
que diga como gaviotas.
Sus estrofas suelen comenzar con la frase "este es el triunfo..."
Cada estrofa está formada por un verso de siete y uno de cinco sílabas, forma denominada copla "de seguidilla" o "de pie quebrado", repitiéndose el segundo verso, a veces con el agregado de una o dos palabras antes de esta repetición ("que diga", "la pucha", "ahijuna", etc.).
Este es el triunfo niña 
de los patricios 
que diga de los patricios.
Cada verso se cantará en 2 compases resultando una estrofa de 6 compases, forma melódica única del folclore argentino, debido a que en la mayoría de los géneros se estila el uso de frases melódicas de 4 u 8 compases.
Este triunfo llamado "El de San Carlos", perteneciente a  F. Chamorro y G. A. Villaverde ha sido magistralmente interpretado por don Alberto Merlo, cantor nacido en Santa Fe pero de alma surera.
don  Alberto Merlo
Este es el enlace:  https://www.youtube.com/watch?v=wgsooq7MaHo
Este triunfo relata muy bien la batalla de San Carlos entre los indios chilenos de Calfucura y las tropas argentinas formadas por soldados de linea y los pampas de Catriel.
La batalla que celebra este triunfo
Las tropas nacionales al mando del General Rivas formaban así: a la derecha estaban las 800 lanzas de Cipriano Catriel; en el centro un batallón del 2º de línea, 170 hombres al mando del mayor Pablo Asies y el 9º de caballería, 50 soldados a las órdenes del teniente coronel Pedro Palavecino, más la columna al mando del teniente coronel Nicolás Ocampo y la izquierda estaba formada por el batallón del 5º de infantería, al mando del teniente coronel Nicolás Levalle, compuesto por 95 hombres y un cañoncito, única pieza de artillería que entró en combate, un escuadrón del 5º de caballería de línea, 50 hombres mandados por los mayores Santos Plaza y Alejandro Etchichurry, 150 guardias nacionales de 9 de Julio conducidos por el capitán Nuñez, 14 baqueanos al mando del capitán García y 140 indios amigos, del cacique Coliqueo. A la retaguardia quedó, como reserva, una fuerza de 170 guardias nacionales de la Costa Sur y 40 indios, al mando del teniente coronel Francisco Leyría.  Los efectivos totales dispuestos a entrar en batalla eran 1.575 hombres fatigados, mal montados sobre caballos agotados por las largas marchas.
Juan Calfucurá
El gran cacique se acercaba con las fuerzas repartidas en tres alas. La derecha, formada por indios neuquinos y araucanos, un millar de lanzas al mando de su hijo Namuncurá. Al centro otros mil salineros sumados a la tribu de Pincén, conducidos por otro hijo, Catricurá, y a la izquierda otros mil indios chilenos al mando de su hermano Reuquecurá, llegado en su auxilio de más allá de los Andes. Como retaguardia y reserva, quinientas lanzas comandadas por el temible Epumer, de la dinastía de los Zorros, conductor de las tribus ranquelinas. Los indios doblaban a las fuerzas nacionales. La aproximación la hacían divididos en cinco columnas paralelas que cubrían un amplio frente, dirigiendo las maniobras al son de clarines. Mientras los mapuches se acercaban a los huincas, por atrás se deslizaban hacia el Desierto los ganados robados, apresuradamente arreados por la chusma.
Tan pronto como avistó al enemigo, Calfucurá ordenó desplegarse en el clásico semicírculo, deteniendo la marcha.

Rivas adelantó parte del centro, ordenando al teniente coronel Palavecino avanzar con sus 50 hombres apoyados por 200 indios catrieleros de la derecha, con la consiga de detener a Calfucurá y únicamente replegarse en último extremo y lentamente, al tranco. Tres kilómetros se adelantó Palavecino, comunicando que los indios se acercaban con fuerzas muy superiores. De inmediato Rivas ordenó a Catriel adelantar toda la derecha y a Ocampo avanzar con el resto del centro, sin perder un minuto. A galope tendido, levantando una pesada polvareda, salvaron la distancia, desplegados de manera impecable para cubrir los flancos de Palavecino.
Ya los indios estaban encima. Calfucurá ordenó desmontar al centro, de acuerdo a la táctica india. Las tropas también echaron pie a tierra, preparando las armas de fuego. Los indios venían andando a la carrera, en una línea que dejaba dos metros de luz entre hombre y hombre, tomando la lanza con la mano derecha atrás y la izquierda adelante, con la punta hacia el enemigo. Estallando en infernal gritería los indios se arrojaron al asalto cubriendo el aire con sus escalofriantes ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya!, buscando con el estruendo anonadar al adversario y desbandarle las caballadas. Las carabinas abrieron fuego graneado, repiqueteando en descargas cerradas, que abrían claros en la masa mapuche sin poder contenerla. Con feroz violencia se produjo el choque de líneas, entablándose un terrible cuerpo a cuerpo, donde ninguno aflojaba un metro. Los soldados peleaban a bayonetazos, machetazos y culatazos, tratando denodadamente que el empuje del asalto indio no rompiera los cuadros.
En la derecha, Catriel dividió a sus hombres, haciendo desmontar a 400 y dejando a caballo otros tantos, ordenando luego cargar contra la izquierda de Calfucurá, mandada por Reuquecurá. Los catrieleros avanzaron blandamente, sin convicción, ni espíritu combativo, siendo rechazados sin trabajo. En el reflujo algunos comenzaron a desbandarse, dando grupas al campo de batalla y tratando de alejarse. Desde ya que no era miedo lo que detenía a los catrieleros, sino su repugnancia a pelear contra gente de su raza. 
El momento era peligroso, porque el desbande podía generalizarse volatilizando a la derecha, o incluso provocando una deserción que llevara a los catrieleros al campo de Calfucurá, como éste había prometido. Catriel arengó a su gente tocando una cuerda muy sensible, la del amor propio. Desde muchos años atrás se venía desarrollando en el Desierto una situación de encono y rivalidad creciente entre los indios pampa y los indios chilenos. El flujo cada vez mayor de éstos hacia el este había creado un ambiente de rivalidad, aversión, e incluso odio entre ambos grupos. Catriel se limitó a recordarles que lo que tenían al frente eran indios chilenos. No hermanos de raza, sino intrusos de la pampa. El vibrante verbo del cacique dio resultado. En haz patriótico se cerraron los catrieleros, y enardecidos de bravura, se arrojaron, con Catriel al frente, en una carga formidable sobre Reuquecurá. Toda la derecha se trabó en feroz lucha, a pie y a caballo, puramente desarrollada entre indios, sin un solo huinca.Pronto Reuquecurá tuvo que empezar a ceder terreno.
En la izquierda de las fuerzas nacionales las cosas también empezaron mal. El coronel Boerr mandó al ataque a Coliqueo, pero sus indios repitieron la actitud de los catrieleros, atacando a desgano, de modo que se estrellaron contra las lanzas de Manuel Namuncurá, volvieron grupas y se arracimaron desconcertados en el punto de partida. La situación era crítica pues ya se venía encima la contracarga del enemigo.  Así transcurrió la primera hora de pelea. Los tres sectores combatiendo ferozmente, soportando cargas y contracargas, sin perder cohesión. En la derecha predominaba Catriel sobre Reuquecurá y en la izquierda Namuncurá sobre Juan Carlos Boerr, mientras el centro mantenía paridad, pero sin observarse la posibilidad de un rápido desenlace. 
Aquello podía durar mucho antes de alcanzar una decisión. Así lo comprendió el general Rivas, lo cual, vistas las circunstancias, significaba que la balanza se inclinaba a favor de Calfucurá. En efecto, mientras el combate se prolongara, más allá del horizonte miles de cabezas de ganado robado se alejaba, internándose cada vez más en el Desierto, fuera del alcance de los huincas.  Entonces el general Rivas tuvo el chispazo que le dio el triunfo. Decidió quebrar el centro de Calfucurá y envolverle las alas. Para ello debía reforzar el propio sector central, a costa de restar fuerzas a la derecha y la izquierda. La posibilidad de victoria residía en la rapidez de acción. Ordenó a Ocampo atacar vigorosamente con el 2º de infantería que se adelantó velozmente, abriendo fuego vivísimo. Atrás mandó a la reserva y a los indios de la izquierda. Leyría y Coliqueo se lanzaron en una fulminante carga de caballería que arrancó de ese sector, convergiendo con la que el propio general Rivas en persona, al frente de 300 lanceros de Catriel, desencadenó desde la derecha. 
Caballería de línea
El impacto fue formidable, y vanos los esfuerzos de Calfucurá por detenerlo. De pronto los jinetes de las fuerzas nacionales se encontraron en campo abierto. Había roto la línea calfucurache. Sin perder tiempo, Rivas ordenó envolver las alas enemigas. Por la brecha abierta surgía un torrente de caballería, que desplegándose a derecha e izquierda fue encerrando a los indios, mientras Catriel por un lado y Boerr por el otro presionaban, aferrando a Reuquecurá y Namuncurá.
En pocos minutos los indios, desorientados, confundidos, acosados por todos lados, se desmoralizaron por completo, perdiendo cohesión y disciplina pese a los esfuerzos de los caciques. Rápidamente cundió el desorden y el desbande, buscando cada uno salvarse por su lado. Casi en el lapso de segundos se había logrado la decisión. Rivas era dueño del terreno y Calfucurá, el temible Calfucurá, quedaba derrotado por primera vez en su larga vida.
Enardecidos por el triunfo, los vencedores sableaban y lanceaban a los vencidos. Los indios que pelearan a pie buscaban desesperadamente a sus caballos, siendo fácilmente aniquilados por los atacantes. En medio de un desorden infernal, la carnicería era espantosa. De inmediato Rivas organizó la persecución. Había que golpear duro y proceder rápido para aniquilar a Calfucurá y recuperar el botín sustraído. Tres horas duró el acoso, prolongando la batalla en escaramuzas aisladas, libradas con ferocidad inaudita entre los indios y las fuerzas nacionales
Pero mucho no podía continuar aquello. Bastante hazaña fue que se prolongara tres horas, pues los caballos, cansados desde antes de la batalla, ya estaban totalmente agotados. Los mismos hombres venían soportando falta de sueño y de alimentos de días atrás.
Después Sarmiento se enojó mucho con Rivas porque no siguió la persecución hasta Salinas Grandes. En su escritorio y mirando un mapa demostraba que allí pudo haberse terminado para siempre con todos los indios. Lo único que tenía que hacer Rivas era galopar trescientos kilómetros más pampa adentro, sin comer, ni beber, ni descansar, durante tres o cuatro días más…..
Consecuencias de la batalla
Como primer resultado de la batalla de San Carlos, fueron liberados 30 cautivos y se recuperaron casi 80.000 vacunos, 16.000 caballos e infinidad de ovejas que los indios se llevaban tierra adentro. Eso en lo inmediato. En cuanto al recuento de bajas, es sumamente significativo. Las correspondientes a las fuerzas nacionales fueron insignificantes: entre los blancos 15 muertos y otros tantos heridos, y para los indios aliados 30 muertos y 14 heridos de los lanceros de Catriel y Coliqueo,. En cambio, las bajas calfucuraches fueron impresionantes: 300 indios muertos y 200 heridos. 
Como batalla en sí, como hecho militar, este acto de guerra posee innegable importancia. Primero por el número de efectivos trabados en lucha. Recuerda Alvaro Martínez: “Esta batalla constituye una de las más importantes y encarnizadas que se libraron no sólo en la conquista del Desierto sino en toda la historia argentina. En un país donde se ha peleado tanto no son frecuentes las luchas en las que hubiera intervenido una masa de hombres tan numerosa.
Obsérvese que en las batallas de nuestra historia como en Chacabuco, intervinieron poco más de 5.000 hombres, en Tucumán no se llegó a esa cantidad y en Suipacha fue aún menor”.
Pero donde reside su mayor trascendencia histórica es en el curso posterior de los acontecimientos. San Carlos marca el gozne donde gira la suerte de la posterior conquista del desierto. Un desierto en el que pronto florecería un lirio de sangre india, nieto del bravo Calfucura, el Beato Ceferino Namucurá

Fuentes
  • Portal www.revisionistas.com.ar
  • Best, Félix – Historia de las guerras argentinas – Buenos Aires (1960).
  • Clifton Goldney, Adalberto – El cacique Namuncurá – Buenos Aires (1956).
  • Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado.
  • Garra, Lobodón – A sangre y lanza – Buenos Aires (1969).
  • Martínez, Alvaro M. – Orígenes de San Carlos de Bolívar – Buenos Aires (1967).
  • Prado, Manuel – La guerra al malón – EUDEBA – Buenos Aires (1965).
  • Ramírez Juárez, Evaristo – La estupenda conquista – Buenos Aires (1946).
  • Scenna, Miguel Angel – San Carlos, la última batalla de Calfucurá.
  • Shoo Lastra, Dionisio – El indio de desierto – Buenos Aires (1957).
  • Todo es Historia – Año V, Nº 59, Marzo de 1972.
  • Walther, Juan Carlos – La conquista del Desierto – Buenos Aires (1964).
  • Yunque, Alvaro – Calfucurá. La conquista de las pampas – Buenos Aires (1956)

viernes, 9 de enero de 2015

Tassin-La Demie Lune 20 de marzo de 1814

Los franceses en La Demie Lune
Hoy, a eso de las cinco de la tarde, Eduardo De Nucci tuvo la valentía de enfrentar un calor infernal y venir a mi casa a jugar a los soldaditos.

Eduardo, el general francés.
Reseña histórica

Mientras Napoleón enfrentaba en Champagne a los ejércitos aliados, el mariscal Augereau, comandante del Ejército de Lyon, recibió la orden de ejecutar una diversión desde el sur para dividir la fuerza aliada. El ejército de Lyon pasó a la ofensiva el 17 de febrero, y retomó Bourg-en-Bresse, Macon y Lons-le-Saunier llegando a Poligny el 4 de marzo, en reacción a la maniobra de Augereau, los austriacos enviaron un cuerpo de ejército hacia el sur a través del valle del Saona sobre el flanco del ejército de Lyon. 
El 05 de marzo Augereau ordenó la retirada y redespliegue en el valle del Saône. El 11 de marzo la vanguardia constituida por la división Musnier choca con los austríacos al sur de Macon. El 18 de marzo tiene lugar la batalla de Saint-Georges-de-Reneins y Augereau se vio obligado a retirarse hacia Limonest, estableciendo su cuartel general en el castillo Barollière.
El 20 de marzo, en la madrugada el frente austríaco se extendía desde la Tour de Salvagny Anse con cerca de 56.000 combatientes y el ejército de Augereau estaba desplegado desde Couzon a Tassin pasando por Limonest y disponía de 16.800 efectivos. Augereau recibió el 18 y 19 de marzo nuevas tropas de Cataluña (división Beurmann). 
La división Musnier (brigadas Passelac y Ordonneau) fue desplegada entre Couzon, Limonest y el arroyo Semonet. En el centro estaba  la división Pannetier defendiendo Dardilly, la Brigada Gudin estaba en la colina de Paillet, la Brigada Esteve ocupó Dardilly. El 13e de Coraceros y el 4e de Húsares se desplegaron en la segunda línea. En el ala derecha división Digeon con las tropas llegaron en España quedó a la reserva y en Ecully el 12e de Húsares.
La batalla de Limonest comenzó a las 13 horas. Después de una preparación artillera, el austríaco se lanzó al ataque sobre la llanura frente a Dardilly. La lucha fue encarnizada y el pueblo se tomó y se perdió repetidamente por ambos bandos. En Limonest los combates fueron menos intensos pero como una brigada enemiga rodeó el  macizo del  Monts d’Or, tomó Couzon y San Román y se infiltró entre las montañas el General Musnier, al mando de la derecha, ordenó prematuramente la retirada de Passelac y en consecuencia las brigadas Gudin y Esteve debieron abandonar sus posiciones. 
A las 15 horas, la situación era crítica para los franceses y Augereau ordenó la retirada hacia Lyon. Para proteger la maniobra se organizó una fuerza de retaguardia, al mando del General Digeon, con las tropas llegadas de Cataluña  y con el 13e de Coraceros y el 12e de Húsares, que se desplegaron para enfrentar a la división de Wied-Runkel que pretendía cortar la retirada francesa.

El juego
Bajo la protección del aire acondicionado nos dispusimos a jugar un escenario largamente planificado pero reducido a su mínima expresión dado que solo éramos dos jugadores. El escenario trató de modelar el combate final entre las fuerzas de Digeon y de Wied-Runkel y se empleó la modalidad de encuentro.  Los combates estaban programados desde las 14:00 hasta la caída de la noche.



En la mesa estaba desplegada toda la fuerza francesa, pero en el caso de los austriacos, solo la brigada ligera, y el jefe austriaco tuvo que elegir una de las dos brigadas de infantería que llegó desplegada por el sector de Tassin en el periodo 3.
El francés que había estado haciendo gala de agresividad y su primera medida fue redistribuir sus fuerzas para inmediatamente iniciar un avance con toda su caballería concentrada en su flanco derecho.

El austriaco no calculo bien las distancias y se vio envuelto en un combate de caballería que no buscó ya que lo encontró mal formado. El resultado fue el esperado, los coraceros franceses derrotaron a los Chevaulegers austriacos y los húsares austriacos hicieron lo propio con sus pares franceses.
Mientras tanto el francés había enviado a un batallón ligero a ocupar el bosque que estaba frente a La Demie Lune apoyado por dos batallones de línea que marchaban mas retrasados. El austriaco solo disponía del 5º de Jägers y de un batallón de Grenzers. Los Jägers fueron desplegados en tiradores cubriendo todo el frente y los Grenzers detrás formados en línea, la única batería se desplegó, junto al bosque.
Finalizado el primer combate de caballería los húsares austriacos persiguieron a los húsares franceses pero los coraceros permanecieron en el lugar reorganizándose. Esta circunstancia, unida al hecho que los húsares austriacos se habían detenido luego de la persecución significo que los coraceros estuvieran en condiciones de cargar a estos húsares de flanco y ponerlos en derrota.
Era un momento crucial para el austriaco, con su caballería derrotada y su flanco izquierdo seriamente amenazado. No obstante el general austriaco, sin haberse vanagloriado previamente como, se supo que lo hizo el francés, siguió avanzando valientemente con los Jägers seguidos por los Grenzers que se emplazaron formados en division masse (columna de ataque) frente al bosque, a la espera de los ligeros franceses. Al final del periodo 3 finalmente arribo la brigada austriaca de cuatro batallones de línea y una batería de seis libras. Pudo hacerlo sin problemas ya que los bravos Jägers y Grenzer la cubrían de los fuegos de la artillería francesa que se ensañaba sobre todo con los Grenzers.


El despliegue de los batallones recién llegados no fue fácil uno de los regimientos (dos batallones) se dirigió hacia el bosque para conjurar el peligro por ese flanco.
El francés había desplegado entre la localidad y el bosque frente a Tassin dos batallones en línea con una batería de 6 libras en el centro, un tercer batallón se mantenía en columna a la derecha de esa línea. Esta actitud defensiva sorprende en un general que, días antes, había hecho estruendosas declaraciones sobre sus ansias de gloria y sus irrefrenables deseos de atacar.
El austriaco monto un ataque con el otro regimiento que había ingresado cubierto por los jägers y sostenido por la batería que se desplegó cerca de Tassin.
Para ese momento los húsares de ambos bandos ya habían regresado a la línea de batalla y los restos de esos regimientos estaban formados y listos nuevamente para el combate.


Los coraceros amenazaron el flanco izquierdo austriaco que defendían un batallón, que formo en cuadro, y los chevaulegers ahora reorganizados. Los húsares fueron retirados detrás del frente de batalla. Pero los coraceros esperaron la llegada de un batallón de línea que ataco el cuadro y los coraceros se lanzaron sobre los chevaulegers. En el centro los austriacos seguían avanzando bajo el fuego de la artillería francesa. El batallón francés que estaba en reserva formado en columna avanzó para reforzar a los otros dos batallones.
En el flanco izquierdo austriaco los coraceros arrasaron a los chevauleger pero el cuadro con una descarga descalabro al batallón francés que había sido lanzado al ataque a una distancia muy grande lo cual lo desorganizó y lo cansó.
Finalmente se lanzó el ataque austriaco en el centro pero los bravos hijos de Bohemia fueron rechazados por las balas de los infantes y la metralla de los cañones del Ogro. Ganaron los franceses, como ocurrió históricamente.


La batalla duro 14 periodos y se desarrolló fluidamente y sin inconvenientes con el programa o las reglas. Mas allá de las bromas quiero agradecer mucho a Eduardo que se haya venido en un día tan bochornoso para compartir una tarde de soldaditos, empanadas, cerveza y helados.

miércoles, 7 de enero de 2015

Nuevas figuras napoleonicas de la colección del Prof. Marcelo Molina


Gentilmente el amigazo Marcelo Molina, me ha enviado estas fotos de sus nuevas figuras napoleónicas. Se trata del conjunto diseñado por los hermanos Perry sobre la retirada de la Grande Armee de la Santa Rusia.
Son de figuras originales en 28 mm pintadas por el Taller de Pintura Fina de Beau Geste que dirige otro gran amigo: Cristián Fernández.
En este caso la pintora fue  Mercedes Inés Muno y pongo a la experta consideración de los aficionados este trabajo. Acá van las fotos:
















 

sábado, 3 de enero de 2015

Escenario en solitario de la Gran Guerra- octubre de 1914


He realizado un escenario en solitario inspirado en los primeros combates entre los experimentados soldados de la BEF y los valientes pero bisoños soldados del Deutsches Heer.
Primero lancé el programa POSICS.EXE para establecer aleatoriamente la ubicación de las unidades de infantería, caballería,  ametralladoras pesadas. morteros y artillería que estaban sobre la mesa, aunque ocultas al atacante. Para este juego en solitario no se usaron alambradas ya que estuvo ambientado en octubre de 1914 y para determinar las reacciones del defensor se utilizaron las distancias que ilustra la tabla.
En segundo lugar lancé el programa PGMN.EXE y en la Fase de Juego en Solitario  ingresé las unidades que encabezaban el ataque y el sector que atacaban. El programa hizo la correspondiente pregunta para determinar a que distancia estaba la unidad atacante de la primera línea de defensa y emitió un parte donde indicaba si había unidades que abrían el fuego teniendo en cuenta los criterios establecidos en la siguiente tabla:
Menos de 300 m.
Entre 300m y 600 m
Entre 600m y 900 m
Entre 900m y 1200 m
Mas de 1200 m
Armas portátiles, MG
Armas portátiles, MG, artillería y todos los tipos de morteros de trinchera
Armas portátiles, MG, artillería y todos los tipos de morteros de trinchera
MG con fuego indirecto, artillería y morteros livianos de trinchera
La artillería y hasta 1800m también MG con fuego indirecto
Los ingleses contaban con un batallón apoyado por una sección de artillería y una batería de 18lbs fuera de la mesa. En las fotos se puede ver el despliegue ingles pero al principio del juego esto fue un misterio para mi ya que lo había determinado el programa desplegando a las unidades inglesas en algunos de los ocho sectores en que estaba dividido el campo ingles.


Los alemanes atacaban con un batallón de infantería de un regimiento de la reserva apoyado por tres secciones de ametralladoras pesadas y  estaba sostenido por un escuadrón de dragones y tres compañías de jägers. Fuera de la mesa disponían de dos baterías de 77mm.


Escuadrón de dragones alemanes y mas atrás el comando alemán
Las tres secciones de ametralladoras pesadas alemanas
En los primeros meses de la Gran Guerra la artillería aun no había desarrollado las diferentes técnicas de fuego que se utilizaron posteriormente. Por lo tanto el fuego fue modelado como fuego abierto únicamente y como se utiliza un dado centesimal dentro del modelado del tiro de artillería (constituido por dos dados decimales, uno correspondiente a las decenas y otro a las unidades) el dado decimal correspondiente a las decenas sufrió un descuento de -1.
El fuego de artillería alemán no empezó a tiempo y las unidades ya habían comenzado a avanzar sin la cobertura de la artillería.
Se volvió a utilizar la Fase de Juego en Solitario cada vez que una o más unidades alemanas ingresaban en un sector aun no atacado o cuando algunas  se encontraban a menos de 600 metros de la primera línea de defensa.
Cuando estuvieron a menos de 600m los ingleses abrieron fuego con sus ametralladoras pesadas y con sus fusiles. Los alemanes debieron arrojarse al suelo con lo cual se detuvo el avance dos periodos.
Finalmente la artillería abrió fuego y logró hacer bajar la cabeza a los ingleses con lo cual se reinició el avance de la infantería alemana. El jefe inglés solicitó fuego de apoyo a la batería de 18lbs pero nunca consiguió comunicación.
Cuando los alemanes estuvieron a menos de 300m se lanzaron a la carrera y para entonces la sección de ametralladoras pesadas y la primera línea de tiradores de los ingleses habían sido destruidas. Se colocaron las figuras de los infantes ingleses y se entabló el combate a corta distancia hasta llegar al asalto.

Los jägers enfrentan a los ingleses que los atacan por sorpresa.


Los infantes alemanes no llegaron al choque con los ingleses pues estos retrocedían abriendo fuego. Mientras tanto los jägers sufrían un ataque de flanco de una compañía inglesa oculta en el bosquecillo de la izquierda de la línea inglesa. Los jägers, eran tropas con un entrenamiento muy superior al conscripto de infantería por lo cual pudieron sobreponerse y rechazaron el ataque.

Los ingleses retroceden y abandonan sus posiciones ante el avance de los alemanes.
 
La infantería alemana penetró por la calle y entre los cercos vivos de las casas, la victoria fue para el Kaiser Guillermo, sin embargo el bravo jefe bavaro resultó herido junto con su fiel tordillo.
El sistema de juego en solitario funcionó bastante bien, pero deberé acostumbrarme a seguir rigurosamente los pasos establecidos y no apurarme. Espero que haya resultado de interés para la afición.