viernes, 12 de septiembre de 2014

La primera víctima

Si la historia fuera una película de vaqueros estos serían los villanos del capítulo sobre la Primera Guerra
"Cuando se declara la guerra, la verdad es la primera víctima" 
Arthur Augustus William Harry Ponsonby, 
Primer Barón de Ponsonby Shulbrede
            La campaña periodística de los vencedores hizo creer a los pueblos que Alemania era la única culpable de la Gran Guerra y así lo pusieron las potencias de la Entente en el Artículo 231, comúnmente conocido como "Cláusula de Culpabilidad de la Guerra", que obligaba a Alemania a aceptar la responsabilidad absoluta del inicio de la guerra, para que lo firmaran los alemanes y justificar el expolio. Pero ahondando un poco puede verse que no es posible atribuir a uno de los dos bandos toda la culpabilidad de la guerra, y que la causas son múltiples y de diferente naturaleza pero la principal es un sistema económico-político por entonces más cercano a la Entente que a las potencias Centrales.
Hacia 1914 el Imperio Británico abarcaba aproximadamente, una población de cerca de 393,5 millones de personas y unos 33.500.000 km2. La metrópolis tenía 250.000 Km2 de superficie y 46,5 millones de habitantes. Este Imperio fue el estado más extenso de toda la historia.
Caricatura del Imperio Británico
Francia alcanzó a tener colonias con una superficie de 10.600.000 km2, más de tres veces que las que tuvo Alemania y gobernó sobre 95 millones de personas en la metrópoli y las colonias.
Bélgica obtuvo 2.350.000 km2 en el reparto de África durante el último tercio del siglo XIX. El rey Leopoldo II logró que le fuera concedida la mayor parte de la región del Congo.
A partir de 1884 Alemania, buscó colonias en África, Asia y el Pacífico y pudo llegar a tener un modesto imperio colonial de 2.900.000 km2 y una población de 12.3 millones de personas. La superficie de  Alemania unificada  no superaba los 550.000 km2.
A principios del siglo XX las colonias ya no eran lugares de explotación, sino que constituían mercados para consumir los bienes producidos en la metrópoli, pero con el paso de la producción de bienes de consumo a bienes de producción las colonias se volvieron necesarias para las grandes potencias europeas no solamente como sitios de importación-exportación de capital, sino como lugares donde era posible trasladar partes del sistema capitalista.  Es decir, no eran las diferencias de precios de los productos generados casi con las mismas técnicas industriales en dichos países las que creaban la condición colonial, sino el poder del país que lograba establecer quién y cómo obtenía altas tasas de ganancia fuera de Europa. Inglaterra sería durante mucho tiempo ese país y su crecimiento limitaba las posibilidades  de las otras  potencias que no disponían de un poderío naval y de un imperio colonial equivalente.  
Gran Bretaña contaba con la fuerza naval más poderosa de la época así como de bases estratégicamente distribuidas en todo el  mundo, con lo cual disfrutaba de un poderío más que suficiente para tener bajo su dominio a regiones enteras, forzar alianzas y desde luego para controlar los mercados internacionales. Francia,  para 1914  ya contaba con extensas colonias en África y aunque su flota no era tan poderosa como la inglesa, bajo el manto de la Entente Cordiale, los buques de SM Británica custodiaban sus rutas comerciales con sus colonias. Por eso Alemania buscó desesperadamente disponer de una marina de guerra y trató de tener una salida al Adriático y al Mediterráneo a través de Trieste en Austria, pues sabía que sus posibilidades de encontrase en un pie de igualdad con las otras potencias y en definitiva de sobrevivir, dependía de defender sus territorios coloniales y si era posible incrementarlos.
Según la visión de la historia que se tenga se podrá el acento en los aspectos políticos o en los económicos pero en cualquier caso  puede decirse que, sin infravalorar la influencia de los conductores, las crisis entre las potencias durante el período previo a la guerra no se producían por los caprichos de sus soberanos o por las envidias entre los nietos de la legendaria reina Victoria, se producían  para afirmar los derechos que  les correspondían a Inglaterra, Francia o Alemania sobre una determinada zona  o, desde una visión marxista, para defender un perímetro que generara el mayor volumen de ganancias de acuerdo con políticas expansionistas previamente estructuradas para que el riesgo de ocupación colonial valiera la pena.
Existe coincidencia en reconocer que las causas eficientes del estallido de la Primera Guerra Mundial fueron:
1.     El imperialismo económico
2.     El sistema de alianzas
3.     La acción de la prensa sobre la opinión pública
4.     El nacionalismo
5.     El militarismo
La interacción entre las mismas dio lugar a crisis cada vez más peligrosas, las más conocidas son:
Ferrocarril Berlín -Bagadad
Construcción del ferrocarril Berlín-Bagdad.  La construcción de este ferrocarril fue usada por el gobierno inglés como un elemento más para motivar a su opinión pública en contra de Alemania. Hacia 1901, el gobierno alemán informó del hallazgo de grandes campos petrolíferos alrededor de los ríos Tigris y Éufrates, y en 1902 el Sultán concedió a una empresa alemana la concesión para la construcción de una nueva línea ferroviaria entre Ankara y Bagdad, pero problemas financieros y dificultades a la hora de atravesar la cordillera del Taurus obstaculizaron el avance de esta obra. Rusia, Francia e Inglaterra se sintieron alarmadas pues un ferrocarril que uniera Bagdad con Berlín amenazaba sus intereses. Rusia podría sufrir el aumento del comercio alemán en el Cáucaso y más allá, hasta en Persia (el actual Irán),  Inglaterra, por su parte, sabía que este ferrocarril iba a constituirse en el gran competidor del comercio británico en toda Mesopotamia. Se inició su construcción en 1903 y su objetivo primordial era conectar Berlín con el Golfo Pérsico donde los alemanes planeaban construir un puerto que les diera acceso al Índico. Además con la expansión hacia Egipto se buscaba un acceso hacia las colonias que Alemania poseía en África. Por otra parte el Imperio Otomano deseaba mantener el control sobre Arabia y expandir su influencia hacia el Mar Rojo en Egipto, controlado por Inglaterra. En 1911, los alemanes propusieron una nueva línea que permitiera el comercio con el Norte de Siria y el Norte del Mesopotamia. Esta línea fue vetada por Inglaterra, y en 1914 el gobierno alemán fue obligado a reconocer que esas dos áreas estaban bajo el exclusivo control financiero de los británicos. Los alemanes, que ya se habían gastado una fortuna, tuvieron que admitir la presencia de dos británicos en el consejo de administración del ferrocarril a Bagdad y comprometerse a no extender la línea de ferrocarril más allá de Basora ni a establecer ningún puerto en el Golfo Pérsico sin la aprobación de los ingleses. 
Primera crisis de Marruecos. Con motivo de la visita del Káiser a Marruecos, presentada a la opinión pública  francesa como una actitud desafiante de Alemania, Francia, bajo el amparo de la Entente Cordial, tomó una actitud diplomáticamente agresiva y movilizó tropas en la frontera, Alemania llamó a las reservas pero al mismo tiempo solicitó una reunión de las potencias con intereses en el norte de África para aflojar la tensión que iba creciendo peligrosamente. La petición fue asumida por el resto de países y en 1906 se convocó la Conferencia de Algeciras para abordar el asunto de Marruecos, pero la potencia más favorecida resultó ser Francia, pues se reafirmaron sus derechos políticos en la zona, y si bien se alcanzaron acuerdos económicos entre empresas alemanas y francesas para explotar las minas marroquíes se incrementó el potencial de la "Banque du Maroc", que era de capital mayoritario francés. Tras el incidente, Francia y el Reino Unido abrieron conversaciones sobre una alianza militar y Francia consiguió el acercamiento entre Rusia y el Reino Unido.  En consecuencia, la Entente Cordial, tan sólo dos años después del incidente se transformó, por la unión de Rusia, en un sistema de alianza militar y de esta forma una reunión diplomática solicitada por Alemania buscando desandar el camino del enfrentamiento, incrementó la bipolarización de Europa y, por tanto, la tensión internacional.
Caricatura de la campaña de desprestigio hacia Alemania
Segunda crisis de Marruecos. En la Conferencia de Algeciras se había reconocido que  Alemania tenía derecho de accionar diplomáticamente si Francia penetraba militarmente en el interior de Marruecos, fuera de las zonas costeras donde ésta ejercía su "mandato policial" y eso fue lo que sucedió en 1911. En una de las frecuentes revueltas contra el sultán quedaron bloqueados y amenazados los europeos establecidos en Fez,  Francia envió a su ejército para liberados, lo cual no hubiera producido un incidente en Europa, pero no se detuvo allí y emprendió una amplia campaña militar que dio como resultado la ocupación de las ciudades más importantes. Era evidente que los acuerdos de 1906 habían sido violados y de ello se hizo amplio eco la prensa internacional. Alemania entonces envió un buque de guerra, el S.M.S. Panther, al puerto marroquí de Agadir para proteger a sus ciudadanos, tal como Francia había enviado a sus tropas, pero este país lo consideró una provocación inaceptable. Alemania entonces le propuso a Francia que, a cambio del reconocimiento de plena libertad de movimientos en Marruecos, le cediera territorios en el Congo. La negativa del gobierno francés fue tajante pues se encontraba más presionado por su opinión pública que el alemán, sobre todo al conocerse que el Reino Unido estaba dispuesto a apoyar militarmente a Francia. Pero, a pesar de las propias presiones internas y la actitud beligerante de Francia e Inglaterra, el gobierno alemán no cedió a la tentación belicista, y nuevamente optó por las negociaciones diplomáticas, aceptando abrir conversaciones con Francia, las cuales concluyeron con un acuerdo que le reconocía a Francia plena libertad de movimientos en Marruecos y a cambio Alemania obtenía las colonias de Camerún y Togo.
S.M.S. Panther
La primera guerra balcánica. Tuvo lugar en 1912 y se enfrentaron Serbia, Bulgaria, Grecia y Montenegro (secundados por Rusia) contra Turquía y Austria. Derrotada Turquía hubo de retirarse de la zona y ceder a Bulgaria una salida al mar Egeo.
La segunda guerra balcánica. En 1913 los países que fueron aliados en la primera guerra balcánica se enfrentaron entre sí. Bulgaria atacó a Serbia, a Grecia y a Montenegro con el objetivo de anexionarse los territorios arrancados a Turquía. Montenegro, junto a Rumanía se unió a Serbia y a Grecia. Bulgaria fue derrotada y los territorios en disputa pasaron a Serbia. A partir de entonces el objetivo de Serbia fue alcanzar el rango de gran potencia de la zona (Gran Serbia), aspiración que se vio frustrada por los tratados de Londres y Bucarest  firmados en 1913 y que reconocieron a Albania como nuevo estado. Austria-Hungría, por su parte, entorpeció todo lo que pudo los planes de Serbia para constituirse como estado importante de la región. También hubo roces entre Grecia y Albania originadas por las aspiraciones de los griegos en el Epiro que había quedado bajo el dominio de Albania.
Estos ejemplos muestran  como  fue creciendo un enmarañado tejido de intereses políticos y económicos que condujo inevitablemente al enfrentamiento, independientemente de la voluntad de los actores políticos que no podían controlar sino parcialmente las complejas interacciones entre las potencias, hasta que en Serbia se produciría la crisis final: el magnicidio de Sarajevo.
Existe todavía un amplio debate historiográfico cuyas posiciones extremas las representan el notable historiador y “enfant terible” Harry Elmer Barnes (1889-1968), cuya obra La génesis de la Guerra Mundial (1925), culpaba a Serbia, Francia y Rusia del conflicto por una parte y el historiador marxista germano Fritz Fischer (1908-1999) con su obra Hacia el poder Mundial. Los objetivos de guerra de la Alemania Imperial (1914-1918)  en la que afirma de forma explicita, que Alemania era la culpable del conflicto,  por la otra. Actualmente prevalece la postura de australiano Christopher Clark con su obra Sonámbulos (2014) en la que se da una primacía completa al ámbito político y a las élites gubernamentales, por encima de los soberanos, y sostiene que es imposible culpar a Alemania del conflicto.
 
La Gran Guerra y su costos en términos monetarios
En la Gran Guerra nació el mundo en el que hoy vivimos, por entonces apareció una novedad oculta tras las banderas al viento y el rugir de los cañones, pero ahora,  luego de un corto período de exacerbación de los nacionalismos en Europa y del segundo round de la Gran Guerra mas sangriento que el primero,  está claramente presente entre nosotros de un modo tan cotidiano que ya nos parece normal: la desaparición del poder de los estados nacionales para quedar en manos del poder financiero sin rostro, ni sede, ni bandera.  
Ametralladora Maxim  mod. 1884 y su ingenioso inventor
Un  ejemplo particularmente llamativo al respecto, lo ofrece la famosa ametralladora Maxim,cuyo inventor Sir Hiram Stevens Maxim fue un norteamericano que adoptó la nacionalidad británica lo cual no le impidió vender las patentes del arma a los alemanes quienes las fabricaron por miles, como también lo había hecho con los británicos y con los rusos y con los norteamericanos, demostrando claramente que para un buen capitalista “pecunia non olet”.
              La concentración de la propiedad de los medios de producción en manos privadas y la apropiación privada del producto hace que este mayor dominio del hombre sobre la naturaleza se transforme en el dominio de unos pocos sobre el resto de la sociedad. Paradójicamente al gran adelanto técnico se contrapone, a la vez que aparece con él, la miseria humana: mientras el hombre crea el conjunto de bienes materiales que lo capacitarían para un mayor dominio de la naturaleza y abren la posibilidad de satisfacer plenamente sus necesidades, la base del sistema (la propiedad privada) circunscribe el control a quienes poseen los medios de producción y condena al resto de la humanidad a la esclavitud asalariada (la libertad de quienes sólo tienen su persona para vender). El cuadro idílico de la sociedad de la competencia, con todos los hombres iguales, desapareció y pueblos enteros se vieron empujados a la lucha. La guerra de los monopolios se transformó en la guerra entre las naciones.

Tropas africanas. Los ingleses y franceses no tuvieron escrúpulos en llevar a Europa tropas de sus colonias para pelear una guerra que les era totalmente ajena
Así los poderes financieros destruyeron los Imperios y se crearon nuevos estados sin tener en cuenta afinidades nacionales, históricas, culturales ni lingüísticas y misteriosamente, al menos para mí,  los mismos poderes en plena guerra contribuyeron financieramente a derribar desde adentro al Imperio Ruso, naciendo el primer estado comunista de la historia, pero con el correr de los años también se desmoronó y se consolidaron las condiciones para que en toda Europa triunfara un sistema político que ha permitido el desarrollo pleno del capitalismo.
  
Si lo que nos proponemos es que, por lo menos durante una generación Alemania no pueda adquirir siquiera una mediana prosperidad; si creemos que todos nuestros recientes aliados son ángeles puros y todos nuestros recientes enemigos, alemanes, austriacos, húngaros y los demás son hijos del demonio; si deseamos que, año tras año, Alemania sea empobrecida y sus hijos se mueran de hambre y enfermen, y que esté rodeada de enemigos (...) Si tal modo de estimar a las naciones y las relaciones de unas con otras fuera adoptado por las democracias de la Europa occidental, entonces, ¡que el Cielo nos salve a todos¡ Si nosotros aspiramos deliberadamente al empobrecimiento de la Europa central, la venganza, no dudo en predecirlo, no tardará.
                                                                  J. M. Keynes. Las consecuencias económicas de la paz. 1919
Desde el punto de vista de la justicia burguesa y de la libertad nacional (o del derecho de las naciones a la existencia), Alemania tendría sin duda alguna razón contra Inglaterra y Francia, ya que ha sido "defraudada" en el reparto de las colonias, y sus enemigos oprimen a muchísimas más naciones que ella.
                                                                 V. I. Lenin, Tres artículos  sobre la guerra y la paz. 1915
Admitamos que todos los Estados que tienen interés en respetar los tratados internacionales hubieran declarado la guerra a Alemania para exigir que este país evacuase a Bélgica y le pagara una indemnización. En este caso, la simpatía de los socialistas estaría, como es natural, del lado de los enemigos de Alemania. Ahora bien, la cuestión estriba precisamente en que la "Triple (y Cuádruple) Entente" no hace la guerra por Bélgica. Esto lo sabe muy bien todo el mundo, y solo los hipócritas lo disimulan. Inglaterra saquea las colonias de Alemania y Turquía; Rusia hace lo propio con Galitzia y Turquía; Francia procura conseguir la Alsacia-Lorena e incluso la orilla izquierda del Rin; con Italia se ha firmado un tratado para repartir el botín (Albania y el Asia menor), y con Bulgaria y Rumania se regatea también por el reparto del botín.
                                                                V. I. Lenin, Tres artículos  sobre la guerra y la paz. 1915
Si se analizan los hechos queda claro que el emperador alemán no quiso ir a la guerra de forma incondicional. Se echó atrás por lo menos en dos ocasiones e intentó frenar la maquinaria bélica ya puesta en marcha. La primera ocasión llegó cuando el reino de Serbia reaccionó aceptando la mayoría de las demandas del draconiano ultimátum que le impuso el imperio austrohúngaro después de que fuese asesinado el 28 de junio de 1914 en Sarajevo el archiduque Francisco Fernando, heredero del trono del imperio. Guillermo se mostró entonces aliviado y afirmó que de esta forma desaparecía "toda razón para la guerra".
Guillermo emprendió otro intento de impedir la catástrofe en el último minuto.  El 1º de agosto mandó parar las tropas poco antes de la frontera con Luxemburgo pese a las airadas protestas del jefe del Estado mayor Helmuth von Moltke, alentado por noticias de que Londres no intervendría. Cuando la información resultó ser falsa, el emperador germano cedió a la presión de sus militares. "Ahora puede hacer lo que quiera", dijo a Moltke.
                                                                      Christopher Clark   “Sonámbulos

Bibligrafía
  • Harry Elmer Barnes,  La génesis de la Guerra Mundial (1925),
  • Sidney Bradshaw Fay , Los orígenes de la Guerra Mundial (1928),
  • Hermann Kantorowicz , Opinión sobre las responsabilidades de la guerra de 1914
  • Pierre Renouvin, Los orígenes inmediatos de la guerra (1925)
  • Bernadotte Everly Schmitt, La llegada de la guerra del 1914 (1930)
  • Luigi Albertini, Los orígenes de la guerra de 1914
  • Alan John Percivale Taylor El curso de la historia alemana (1945) y  La lucha por el dominio de Europa 1848-1918 (1957)
  • Fritz Fischer , Hacia el poder Mundial. Los objetivos de guerra de la Alemania Imperial (1914-1918) y La guerra de las ilusiones
  • Wolfgang Mommsen  artículos “El debate sobre los objetivos de guerra alemanes” (1966) y  “La crisis latente del Imperio Alemán (1909-1914)” 
  • Jacques Droz, Las causas de la Primera Guerra Mundial (1972)
  • Niall Ferguson , La Flota de lujo, La Marina Imperial Alemana (1888-1918) (1980)  y La compasión de la guerra” (1998),
  • Annika Mombauer, “Helmuth von Moltke y los orígenes de la Primera Guerra Mundial (2001)
  • Hans-Ulrich WehlerEl Imperio Alemán 1871-1918 (1985),
  • Paul Kennedy,  El ascenso del antagonismo anglo-germano (1860-1914) 
  • Christopher Clark, Sonámbulos (2014).

lunes, 8 de septiembre de 2014

Las milicias de caballería de la Banda Oriental en 1807

Han llegado las Milicias de Caballería, se trata de dos unidades de 8 figuras cada una representativas de los cuerpos de milicias de caballería que prestaron servicio en la Banda Oriental.
Se ha pretendido evocar a los bravos españoles y a los valientes paisanos orientales que de a caballo enfrentaron al invasor inglés en las jornadas de San Carlos, el santo Cristo del Cordón, San Pedro y otras tantos combates.
Son figuras de plomo en 28 mm de la marca Front Rank pintadas por la mano experta de Fernando Amo. He tenido que hacer algunos retoques y pintado de los ojos, así como la confección de las banderas, la puesta en bases y la escenificación. Las figuras como siempre han sido dispuestas para una proporción de 1 figura = 30 soldados y una escala de terreno 1:500.
Se eligieron esas figuras ya que representan verosímilmente a las milicias uniformadas según el Reglamento de 1801 que establecía en su Artículo 1 que "El uniforme y divisas que han de usar los Cuerpos de Infantería y Caballería será el señalado últimamente á las Milicias de América, y ademas usarán los Voluntarios de Infantería botines de lienzo blanco: los de Caballería botin entero de cuero negro con campana.
La bandera es hipotética y fue diseñada según las normas para los estandartes de caballería vigente en la época y de acuerdo con el Reglamento de 1801 que establecía en su Artículo 4 "Los Regimientos de Caballería tendrán un estandarte de damasco carmesí por Esquadrón, y en el centro bordado de plata el escudo de las Armas Reales, y sus medidas iguales a las de los Cuerpos del Exército, y sobre la cabeza del escudo tendrán bordado un renglón que diga: "Voluntarios de Caballería de ..."
Sin mas preámbulo acá van algunas fotos y algunos datos de los cuerpos de milicias de caballería.
Vista general de las dos unidades
Las milicias fueron reorganizadas a partir del "Reglamento para las Milicias disciplinadas de Infantería y Caballería del Virreynato de Buenos Ayres, aprobado por S.M. y mandado observar inviolablemente", aprobado por Real Cédula del 14 de enero de 1801 del rey Carlos IV, que contaba de 10 capítulos, estableciendo el deber de tomar las armas en defensa del rey, de la religión y de la patria. Establecía para todos los hombres hábiles de entre 16 y 45 años un servicio en la milicia no menor de 10 años y no mayor de 20, excepto para quienes quisieran continuar y si eran necesarios. Había sido preparado por el subinspector general, Marqués de Sobremonte en base al Reglamento de Cuba. Los cuerpos milicianos alcanzados por el reglamento pasaron a tener fueros militares e incluían algunos instructores veteranos en sus filas, quienes quedaban subordinados a los jefes milicianos de los cuerpos. La mayoría de los instructores veteranos pertenecían a la Asamblea de Infantería y a la Asamblea de Caballería. El resto de las unidades milicianas existentes que no fueron contempladas por el reglamento, continuaron en clase de milicias urbanas, para ser convocadas en caso de necesidad.
Oficial del Regimiento de Voluntarios de Caballería de Montevideo
El artículo N° 4 del capítulo N° 1 del Reglamento señalaba que la gobernación de Montevideo y otras áreas de la Banda Oriental debían contar con un pie de fuerza de 2482 plazas.
En Montevideo se hallaba el Regimiento de Caballería de Voluntarios de Montevideo que contaba con cuatro escuadrones de 3 compañías cada uno, e igual fuerza que el de Buenos Aires, con un total de 724 plazas. Este regimiento reglado suplantó al Regimiento de Caballería de Milicias de Montevideo, hasta entonces existente.
Soldado de los Voluntarios de Caballería de Montevideo
Trompa de los Voluntarios de Caballería de Montevideo
Abanderado de los Voluntarios de Caballería de Montevideo
En Maldonado y sus dependencias se hallaba el Regimiento de Voluntarios de Caballería de Maldonado, con dos escuadrones de 3 compañías de 60 plazas cada una y un ayudante mayor veterano, con un total de 362 plazas. Su plana mayor estaba compuesta por un coronel, un teniente coronel (ambos voluntarios, comandantes de cada escuadrón), un sargento mayor veterano, un ayudante mayor veterano, un cirujano, un capellán, 2 trompetas veteranos y 2 portaestandartes. Cada compañía tenía un capitán, un teniente, un alférez, 2 sargentos (uno veterano), 3 cabos (uno veterano), 3 carabineros, y 52 soldados (10 de ellos supernumerarios). Las compañías estaban destacadas en San Carlos (1°), Rocha (2°), Concepción de Minas (3°), Solís Grande (4°), Pan de Azúcar (5°) y Maldonado (6°).
Bandera hipotética del Regimiento de
Voluntarios de Caballería de Montevideo
En Colonia del Sacramento y sus dependencias se hallaba el Regimiento de Voluntarios de Caballería de la Colonia del Sacramento: con dos escuadrones de 3 compañías de 60 plazas cada una, con un total de 362 plazas. Era igual al de Maldonado. Las compañías estaban destacadas en: Víboras (1°), Espinillo (2°), El Colla (3°), Rosario (4°), Santo Domingo Soriano (5°) y Colonia (6°).
En el interior de la Banda Oriental, entre el río Negro, el río Yí y el arroyo Cordobés se hallaba destacado el Escuadrón de Voluntarios del Río Negro, Yí y Cordobés. Contaba con 3 compañías y un total de 180 plazas. Su plana mayor la componían: un comandante, un ayudante mayor veterano, un portaestandarte, un capellán, un cirujano y un trompeta veterano. Cada compañía tenía un capitán, un teniente, un alférez, 2 sargentos (uno veterano), 3 cabos (uno veterano), 3 carabineros y 42 soldados. 

Fuentes
  • Los cuerpos militares en la historia argentina: organización y uniformes: 1550-1950. Autor: Julio Mario Luqui-Lagleyze. Editorial: Instituto Nacional Sanmartiniano, 1995. 
  • Por el Rey, la Fe y la Patria.1810-1825. Julio Mario Luqui-Lagleyze (2006).  Madrid: Colección Adalid
  • Las invasiones inglesas al río de la Plata (1806-1807). Pág. 450. Volumen 1. Autor: Juan Beverina. Editorial Círculo Militar, 1939

lunes, 1 de septiembre de 2014

Pequeña campaña de 1807

El sábado 30 de agosto vinieron a casa Leandro Bernardis desde Paraná, Marcelo Molina desde La Plata, Cristián Fernández, Eduardo De Nucci, Francisco Erize, José Carlos Nuñez, Esteban Puente, Horacio Falcinelli y Daniel González quien hizo una rápida visita junto con su futura esposa.
Estos amigos concurrieron a mi convocatoria para jugar un escenario inspirado en las Invasiones Inglesas y como continuación de la breve campaña que dio comienzo en enero con el desembarco en Barragán se plantearon tres escenarios posibles ante el avance inglés sobre Buenos Aires.





















Planteo del juego
El 28 de junio las tropas británicas iniciaron el avance sobre la ciudad en tres columnas que marcharon completamente separadas, y sufrieron el hostigamiento del paisanaje y de los Húsares de Nuñez además de las dificultades propias del terreno, los numerosos arroyos a vadear, la falta de caballada y la carencia de aprovisionamiento regular.
Los atacantes superaban en número a los patriotas, así como en calidad de sus tropas y mandos. Las fuerzas británicas tenían gran experiencia en combate en cambio las que les oponía la ciudad de Buenos Aires eran unas escasas fuerzas veteranas y una mayoría de milicianos con gran entusiasmo, bien organizados y uniformados, pero con pocos meses de entrenamiento.
El plan general de los invasores preveía evitar un asalto frontal contra el dispositivo español en el puente, por considerarlo innecesario y riesgoso. Sabían que allí se concentrarían las fuerzas defensoras y el grueso de su artillería, que contarían supuestamente con la protección de la barranca, y que el puente en sí era un punto controlable para los defensores y fácil de destruir en caso de ser amenazado. De hecho, dieron por supuesto que el puente habría sido destruido y no confirmaron la situación real.
Así, el mando británico había dispuesto que se cruzara el Riachuelo río arriba, en un amplio movimiento de flanqueo por el oeste cruzando por el Paso de Burgos y por el Paso La Noria o por el Paso de Zamora. Los acontecimientos se sucedieron de modo tal que la batalla nunca llegó a producirse, pero este escenario pretende modelar el enfrentamiento que buscaba Liniers y al que se negaron los ingleses para su ruina.
En este juego, como ocurrió históricamente,  los patriotas han estado desplegados en la margen sur del Riachuelo, cubriendo el Puente de Gálvez, y al percatarse de la maniobra inglesa, vuelven a cruzar el Riachuelo y se  despliegan de modo tal de cubrir las avenidas de aproximación del enemigo.
El juego
Duración 16 períodos finaliza al caer la noche
Despliegue británico
Deberán formar dos columnas: la Vanguardia formada por una brigada y  el Grueso formada por tres brigadas.
Las unidades inglesas eligen el escenario pero comienzan el juego con estado físico 75%, si el jefe inglés decide descansar se consumirán dos períodos. El bando inglés deberá informar de su decisión.
Despliegue virreinal
Deberán desplegar una división en cada escenario posible, la reserva podrá ponerse en cualquiera de los escenarios.
Las unidades desplegadas en un determinado Hex pueden desplegarse en el contiguo desde el período uno. Las unidades desplegadas en el Hex de un extremo, ingresan desplegadas en el Hex del otro extremo en el período dos en la zona de despliegue propia, a 100 pasos de su borde y por el sector que corresponda a su posición relativa.
Terreno
En los escenarios el terreno es llano y no presenta dificultades de desplazamiento.
Los caminos facilitan el desplazamiento según reglamento.
Los montes de talas y chañares son abiertos, ofrecen protección del terreno y ocultan a las tropas apostadas en ellos según reglamento.
Los cercos vivos son de tuna y no ofrecen protección al fuego pero pueden ocultar de la vista del enemigo a las tropas apostadas detrás de ellos, hasta que abran fuego o que el enemigo se encuentre a distancia de combate.
Los sectores edificados ofrecen cubierta fuerte por sus anchos tapiales de adobe y pueden albergar una unidad de hasta 30 figuras.
Reglas especiales
Las piezas de artillería arrastradas por bueyes, se desplazan como máximo 120 pasos. Si están emplazadas, y se requiere volver engancharlas a los bueyes, deberán emplear la orden “atelar y esperar órdenes” y podrán dar la orden de “desplazarse” recién en el próximo período.
Las piezas de 24 lbs. sólo se pueden desplazar por camino, no podrán emplazarse a mas de 200 pasos del mismo y no podrán cambiar su posición una vez emplazadas.
Los trenes de artillería arrastrados por mulas son en un todo equivalentes a los arrastrados por caballos.
Los cercos vivos son de tuna y producen situación comprometida al atacante.

El bando inglés estuvo conducido por Leandro Bernardis, Esteban Puente y Cristián Fernández, los virreinales estuvieron a cargo de Eduardo De Nucci, José Carlos Nuñez y Marcelo Molina. Francisco, muy generosamente, trajo su poderosa cámara y sacó fotos que espero ansiosamente para poder publicarlas a la brevedad.
Los ingleses, Esteban y Leandro, falta Cristián
Los virreinales, Marcelo, Eduardo y José
Los británicos eligieron el escenario donde las brigadas que formaban el grueso ya estaban desplegadas y la brigada de la Vanguardia arribaba en el período 3. También los ingleses optaron por descansar de su larga marcha y el escenario quedó limitado a 14 períodos, comenzando a las 15:45 y finalizando al caer la noche a las 19:00. En el escenario elegido por el inglés los virreinales tenían desplegada a la División Balviani (bandera roja) que formó a la derecha del dispositivo mientras la Reserva (bandera tricolor) acudió  junto con la división Velazco (bandera azul) y finalmente arribó en el período 2 la División Elío (bandera blanca).
Los virreinales apostaron en el caserón y en los tapiales que lo rodeaban al 1er batallón de la Legión Patricia que estaba reforzado por la Compañía de Granaderos Provinciales, y a cada lado del caserón se desplegó una sección de 3 piezas de artillería (1 modelo) , al 2do batallón y las tres compañías de Miñones, quedaron desplegados en los cercos de tunas, los Cazadores de la Reina asignados a la división fueron desplegados en el extremo derecho de la línea.
En el centro se desplegaron la batería de 24 lbs protegiendo el camino, y apostados en los cercos de tuna el 3er Batallón de la Legión Patricia a su derecha y a su izquierda los Cántabros de la Amistad con los Cazadores Correntinos. Detrás formaron los Migueletes del Ilustre Cabildo y una sección de 3 cañones de 6 lbs del real Cuerpo de Artillería que se mantenía atelada a un tiro de caballos.
El puesto de la estancia con su rancho y los tapiales
En el puesto de la estancia, un rancho rodeado por tapiales estaba el Tercio de Arribeños con una compañía de Milicias del Tucumán Detrás de los Cántabros, como a 200 pasos, estaban el Tercio de Gallegos y el Tercio de Castas y detrás del puesto estaban los Húsares de Pueyrredón y el Fijo de Buenos Aires.
Como a 100 pasos atrás  y a la izquierda del puesto se había desplegado una sección de 3 cañones de Artilleros de la Unión tirados por bueyes
En el extremo izquierdo de la línea formaron, en primera línea, los Dragones de Buenos Aires y los Húsares de Vivas y, en segunda línea, los Húsares de Núñez. 
Los ingleses formaron en su flanco izquierdo a  la Light Brigade, formada por el Light Battalion, el 95th de Rifles y los Royal Marines. En el extremo izquierdo se desplegó un escuadrón del 9th Light Dragoons. En el centro estaban el 40th Foot, el 45th Foot y una batería a pié de 6 cañones de 6 libras (2 modelos) a la derecha formaron el 36th Foot y el 88th Foot, una batería a caballo de seis cañones de 6 libras y en el extremo derecho dos escuadrones del 9th de Light Dragoons.
Inmediatamente todos los batallones ingleses iniciaron su avance al paso rápido en columna por compañías, salvo el 95th que avanzó formado en tiradores, también avanzaron ateladas las baterías y los escuadrones de Dragones. La primera línea de los virreinales esperaba escondida en los cercos de tuna y los tapiales quedando a la vista del enemigo la segunda línea.
Vista del flanco izquierdo virreinal, en primer plano los Dragones, los Húsares de Vivas apoyados por  los Húsares de Nuñez, mas atrás una batería de los Artilleros de la Unión junto a los Húsares de Pueyrredón detrás del puesto.
En el segundo período los ingleses formaron en línea sus batallones y desatelaron las baterías para el tercer período abrió fuego la artillería virreinal descubriendo sus posiciones y comenzó el duelo con la artillería enemiga. Al mismo tiempo llegaba al campo la brigada Auchmuty con los batallones 38th Foot, 5th Foot y 87th Foot en columna de marcha y al paso rápido.
En el período 4 la artillería inglesa ya había hecho retroceder a una batería de los Artilleros de la Unión que no regresaría al campo.
Batería a pie inglesa 
El avance inglés fue continuo y sin tropiezos en el centro y en su flanco izquierdo, pero en el flanco derecho inglés cargaron los Dragones de Buenos Aires y los Húsares de Vivas sobre los dos escuadrones del 9th  Light Dragoons allí desplegados.
Las caballerías se preparan para lanzarse a la carga
Los dragones ingleses se retiran perseguidos por los Húsares de Vivas.
Los veteranos Dragones españoles y los inexpertos Húsares de Vivas lograron derrotar a los jinetes ingleses y detuvieron el avance de la infantería inglesa que debió formar en cuadro.
En el centro se  destacaron tres compañías de Miñones para hostigar el avance inglés, orden que cumplieron valientemente abriendo fuego y retrocediendo hacia las propias líneas, pero pronto se vieron empujados hacia los cercos de tuna sin posibilidades de retirarse.
Segunda línea virreinal, en primer plano el Tercio de Gallegos junto al Batallón de Castas y mas atrás, tres compañías 
de Miñones Catalanes.  Al fondo se ve la batería de 24 lbs destruida por el fuego inglés junto a otra de 6 lbras.
Ataque en el centro de la línea virreinal
Ataque al puesto de la estancia donde estaban el Tercio de Arribeños
Vista general del campo hacia el período 8
Laos Húsares de Pueyrredón atacan un cuadro inglés
Vista de los cuadros ingleses combatiendo con la caballería virreinal
Para el período siete los ingleses se habían acercado lo suficiente para hacer prevalecer su enorme capacidad de fuego que los haría famosos en las guerras napoleónicas y sobre todo los Rifles que arrasaron con su fuegos a uno de los tres batallones de la Legión Patricia.
Los Patricios rechazan a los Royal Marines
Los ingleses abren una brecha en el centro de la linea del Ejército Virreinal
Si bien otro de los batallones de la Legión Patricia apostado en los tapiales del caserón logró rechazar a los Royal Marines y los Cántabros hicieron lo propio con otro batallón inglés, junto a ellos el centro se había quebrado, se había perdido casi toda la artillería y la caballería virreinal del flanco izquierdo había desaparecido bajo el fuego de los mosquetes de la infantería inglesa. La capacidad de combate del Ejército Virreinal había descendido peligrosamente su jefe gallardamente otorgó la victoria al inglés. Al amanecer del día siguiente ese mismo jefe evaluó las cosas con otros ojos y consideró debía declararse empate...
Situación final
Fue una hermosa tarde que debo agradecer a mis queridos amigos quienes me apabullaron con muestras de afecto después de un largo tiempo de sentirme un poco alejado de esta loca comunidad de apasionados por el juego de guerra histórico ¡muchas gracias muchachos!