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domingo, 16 de agosto de 2015

Granaderos Provinciales


Granaderos Provinciales fue el nombre que recibió una unidad miliciana de infantería que participó en la defensa de Buenos Aires contra las Invasiones Inglesas en 1806 y 1807 .
Las milicias del Virreinato del Río de la Plata fueron reorganizadas a partir del "Reglamento para las Milicias, disciplinas de Infantería y Caballería del Virreynato de Buenos Ayres, aprobado por S. M. y mandado observar inviolablemente", aprobado por Real Cédula del 14 de enero de 1801. El Batallón de Voluntarios de Infantería de Buenos Aires o Batallón Provincial de Infantería, debía estar compuesto por 8 compañías de fusileros y una de granaderos, con un total de 694 plazas. El 5 de marzo de 1803 el capitán Terrada fue nombrado comandante de la Compañía de Granaderos, y la compañía tomo el nombre de Granaderos de Terrada. Durante la primera invasión inglesa, la Compañía de Granaderos del Batallón de Voluntarios de Infantería de Buenos Aires participó de la defensa de Buenos Aires integrando con 100 hombres la fuerza que al mando de Pedro de Arce intentó evitar el desembarco británico en Quilmes (Buenos Aires) el 25 de junio de 1806, situándose en la quinta de Marull el día 26 y participando en el Combate de Quilmes. Para esta acción los granaderos fueron provistos de caballos.  El 27 la compañía se retiró hacia el Puente de Gálvez y luego Terrada siguió al virrey Rafael de Sobre Monte en su retirada a Córdoba, mientras que los granaderos fueron evacuados a la Banda Oriental. El 5 de agosto de 1806 la Compañía de Granaderos formó parte de las fuerzas que al mando de Liniers cruzaron el Río de la Plata para reconquistar Buenos Aires.  El 12 de agosto participaron en la toma de la ciudad, sufriendo 3 muertos y 2 heridos.  Durante al Segunda Invasión Inglesa al Río de la Plata, la Compañía de Granaderos Provinciales participó en la defensa de Buenos Aires. Durante el ataque británico a Buenos Aires del 4 de julio de 1807, los granaderos de Terrada integraron la División de la Derecha (Bandera encarnada), y combatió heroicamente durante las jornadas de la Defensa.
Para recrear esta unidad se ha hecho una pequeña unidad de seis figuras de plomo en 28 mm, que a escala 1:30 representan 180 hombres, como no existían figuras iguales fue necesario hacerlas  a partir de granaderos españoles de Front Rank y nuevamente el encargado fue Fernando Amo. Acá van las fotos que espero, resulten del agrado de los aficionados.

Figura que pretende representar a Juan Florencio Terrada en uniforme de capitán de Granaderos
 
Juan Florencio Terrada
 
 
Fuentes:
Los cuerpos militares en la historia argentina: organización y uniformes: 1550-1950. pp. 60. Autor: Julio Mario Luqui-Lagleyze. Editor: Instituto Nacional Sanmartiniano, 1995. ISBN 950-43-6637-6, 9789504366379
Las invasiones inglesas al río de la Plata (1806-1807). Pág. 450. Volumen 1. Autor: Juan Beverina. Editor: Círculo Militar, 1939
Invasiones inglesas, 1806-1807: Estudio documentado. pp. 90. Escrito por Guillermo Palombo. Publicado por Editorial Dunken, 2007. ISBN 987-02-2174-2, 9789870221746

Voluntarios de Caballería del Paraguay

Las milicias guaraníes se crearon en el año 1804 bajo el nombre de Guaraníes de Caballería o Voluntarios de Caballería del Paraguay. Estaba constituido por seiscientas plazas de naturales, divididos en cuatro compañías para la defensa de las viejas Misiones Guaraníes y mandadas por oficiales del Ejército. El uniforme original fue de chaqueta azul con cuello y vuelta encarnada, pantalón blanco, todo de cotonía1 de la que se fabricaba en el país y sombrero redondo de ala corta. Los lanceros llevaban una gorra de piel de venado, semejantes a las de los húsares. Llamados durante las invasiones, bajaron a Buenos Aires y prestaron servicio en la Banda Oriental donde recibieron un nuevo uniforme.
El 4 de agosto de 1806 se embarcaron en Asunción y en Pilar 7 compañías con 534 milicianos y 12 oficiales de los regimientos de Voluntarios de Caballería del Paraguay, al mando del coronel de milicias José Espínola y Peña, del sargento mayor Fulgencio Pereira y del ayudante Juan de la Cuesta. Esta división desembarcó el 2 de septiembre en San Nicolás de los Arroyos y se dirigió a Buenos Aires, llegando luego de la rendición británica. En un oficio de Sobremonte a Liniers, en respuesta al que éste le dirigiera el 2 de septiembre de 1806, le comunicó que en el puerto de Las Conchas había 550 paraguayos llegados con el coronel José Espínola y que podía disponer de ellos. La división pasó a la Banda Oriental junto con el virrey Sobremonte.
Una segunda división paraguaya de Voluntarios de Caballería con 403 plazas y 4 oficiales partió en barco desde Pilar en dos grupos. El primero lo hizo el 26 de diciembre de 1806 al mando del teniente Pedro Antonio de Herrera, y el segundo partió el 16 de enero de 1807 al mando del capitán del Regimiento de Milicias de Costa Arriba, Manuel Antonio Cohene. En mayo de 1807 el gobernador del Paraguay, Bernardo de Velasco, viajó también a Buenos Aires para colaborar en la defensa.
Los Voluntarios de Caballería del Paraguay que llegaron al Río de la Plata y combatieron, eran 18 sargentos, 24 cabos, 2 tambores y 486 carabineros que se uniformaban con chaquetas azul claro, husaradas con cuello grana, pantalones de mahón blanco y alamares de cinta blanca en el pecho.
Para recrear a los Voluntarios del Paraguay hice una unidad de nueve figuras de plomo en 28 mm, que a escala 1:30, representan 270 hombres. Será necesario hacer cuatro  figuras mas y corregir el tahalí del abanderado, así como buscar un diseño verosímil para la bandera ya que no he encontrado información sobre la bandera portada por esta unidad, pero todo eso será para mas adelante. Como no existía nada igual fue necesario hacer las figuras a partir de algunas existentes realizadas para este proyecto de Invasiones Inglesas, y el encargado fue Fernando Amo, quien cada día se perfecciona más y probablemente ya sea el mejor pintor argentino de figuras de wargame que está trabajando en la actualidad.
Acá van las fotos que, como siempre, espero que resulten del agrado de los aficionados.
Coronel de Milicias José Espínola y Peña,
 
 
 
 
 
 
1.Tela blanca de algodón labrada comúnmente de cordoncillo, o también, tela rústica y fuerte de lino o cáñamo.
Fuentes:
Los cuerpos militares en la historia argentina: organización y uniformes: 1550-1950. pp. 60. Autor: Julio Mario Luqui-Lagleyze. Editor: Instituto Nacional Sanmartiniano, 1995. ISBN 950-43-6637-6, 9789504366379
Las invasiones inglesas al río de la Plata (1806-1807). Pág. 450. Volumen 1. Autor: Juan Beverina. Editor: Círculo Militar, 1939
Miniaturas militares by Alfons Canovas http://miniaturasmilitaresalfonscanovas.blogspot.com.ar/

martes, 11 de agosto de 2015

Una estupenda película: Stosstrupp 1917

Se trata de una película destinada a elevar la autoestima alemana, pero sin caer en la propaganda burda que nos tienen acostumbrados las películas norteamericanas.  Muy recomendable para los fanáticos del género, pero debe señalarse que se trata de un film de 1934 en blanco y negro, quienes busquen escenas de amor, muchos colores y efectos especiales...abstenerse.
Recrea con enorme realismo la guerra de trincheras en el frente occidental, visto desde el bando alemán en 1917, con los combates en Champagne, Flandes y Cambrai. El equipamiento de los soldados es auténtico así como los vehículos y los tanques ingleses empleados.
Se puede disfrutar la vista de piezas de artillería que galopan gallardamente y que rápidamente son puestas en batería en la primera línea, son los famosos Feldkannone de 77mm, que prestaron servicio en el Ejército Argentino y hoy vemos en tantas plazas de nuestro país.
No tiene pretensiones psicologistas por lo cual los personajes no son complejos y el acento se pone en el valor y la entereza de esos hombres que entregaron sus vidas por su Patria.
Al enemigo se lo muestra con dignidad, tanto a británicos como a franceses. Se puede apreciar un detalle levemente humorístico por la diferencia de idiomas, con los franceses, que capturan a dos soldados alemanes después de haber atravesado las líneas enemigas para entregar un mensaje al alto mando.
Llama la atención la calidad de los planos generales que permite apreciar las técnicas de creación de cortinas de fuego para permitir el avance de la infantería. Estas barreras de fuego no son frecuentemente recreadas en el cine con el realismo, que no quiere decir espectacularidad, que puede apreciarse en esta producción.
La película muestra muy bien la forma de combate de las tropas de asalto (stosstruppen) que actuaban por grupos capaces de llevar adelante acciones por propia iniciativa, muy bien adiestrados en el uso de armas automáticas, el lanzamiento de granadas, que llevaban en grandes bolsas, y en la lucha cuerpo a cuerpo. La forma de combatir que introdujeron las tropas de asalto constituye el nacimiento de la lucha moderna de la infantería.  
Un aspecto único a señalar es que no se utilizaron “efectos especiales”, sino que las explosiones son reales y son producidas por proyectiles disparados por piezas de artillería provistas de munición viva. Se pueden ver, como característico de la Gran Guerra, el uso de gas letal y de las máscaras para evitar sus efectos dentro de los profundos túneles donde se refugiaban las tropas.
 
También debe destacarse la presencia de los tanques, de modo especial en Cambrai, puede verse un típico combate entre estos monstruos mecánicos y un grupo de tropas de asalto que soportando el fuego de las ametralladoras de un Female, lo dejan pasar y finalmente lo destruyen con una carga potente explosiva arrojada debajo del vehículo.
Puede verse el abastecimiento de la tropa que recibe raciones de pan y alguna bebida, transportada a pie desde la retaguardia, pero la posibilidad de reponer fuerzas duró muy poco pues el enemigo estaba montado un ataque.
Al respecto resulta llamativo ver que el fuego de artillería finalizaba muy cerca del momento del asalto y el asaltante aparecía sorpresivamente muy próximo a las líneas de trincheras enemigas al disiparse el humo. Es interesante apreciar un ataque francés  que es recibido con el consabido fuego de ametralladoras y fusiles pero al acercarse mucho los infantes franceses y desplegar una ametralladora pesada Hotchkiss, los alemanes abandonan sus trincheras y contraatacan inmediatamente ya que si los franceses hubieran llegado sobre las mismas trincheras ya no hubiera habido defensa posible.
La película finaliza con una escena en que un soldado ha improvisado un elemental árbol de Navidad -es diciembre de 1917- y un camarada saca una armónica para tocar “Noche de paz”,  aunque la celebración navideña es interrumpida por un ataque, luego se reanudará para consolar a un soldado británico moribundo que se acuerda en ese momento de su madre.
El director y coguionista Hans Zöberlein, que había combatido en la Primera Guerra Mundial, donde fue condecorado, adaptó así su propia novela que vendió más de 800.000 ejemplares. El film termina con la cita evangélica: "Paz a los hombres en la tierra".

martes, 28 de julio de 2015

Argentinos en Waterloo

Gracias a la proverbial gentileza de mi gran amigo Cristián Fernández hoy puedo publicar estas fotos del viaje que, junto con otros argentinos, realizó a Bélgica para la conmemoración de la batalla de Waterloo. 
Este año el evento, que tiene lugar todos los años, fue singularmente importante dado que se conmemoraban los doscientos años de la célebre batalla pues hubo seis mil recreacionistas y sesenta mil espectadores. Para participar en este tipo de acontecimientos se debe pertenecer a una de las organizaciones que dedicadas a recrear acontecimientos marciales y que funcionan en distintos países. 
Nuestros compatriotas participaron junto a la Asociación Cultural de Amigos del Museo Histórico Militar de Valencia (España), que tiene unos 250 asociados y en consecuencia se unieron a la unidad de infantería francesa que representa esta Asociación: el 51e de Ligne.
Armas de la Asociación Cultural de Amigos
del Museo Histórico Militar de Valencia
Campo de Waterloo preparado para el evento
La reconstrucción se hizo dos veces, el viernes 19 y el sábado 20 de junio, de las 20 a las 22, en un sector del campo donde se libraron los combates de 1815. La munición utilizada fue obviamente de salva, pero el humo de los cañones y de los fusiles tendió una niebla muy real sobre el campo de batalla que, dicho sea de paso, deberán tomar muy en cuenta los wargamers que pretenden usar reglas de juego que permiten manejar las unidades como en un tablero de ajedrez dejando de lado el modelado histórico.
La delegación de argentinos, estuvo formada por: Cristián Fernández, Gabriel Popolizio, Oscar Ramos, Silvana Tamburo, Santiago del Rio y Rafael Vaini. Los uniformes fueron confeccionados por artesanos nacionales. Los sables y las bayonetas se compraron en Buenos Aires; pero los mosquetes debieron adquirirse en Europa por los problemas aduaneros.
De izquierda a derecha: Gabriel Popolizio, Oscar Ramos,
Javier Planells, Silvana Tamburo, Santiago del Rio y Rafael Vaini
Cristián Fernández a. Crisfer de la Recolette, dit Le Vétust



Solo resta felicitar a estos afortunados compatriotas que participaron de este memorable evento.

lunes, 13 de julio de 2015

Waterloo 200 años

La gente de la Asociación ha viajado a Europa con motivo de los 200 años de la batalla de la Belle Alliance o Mont Saint Jean (popularizada como Waterloo). Según me han contado concurrió un grupo de dieciséis aficionados que se movilizaron en cuarto coches quienes, además de participar del evento de Waterloo, recorrieron museos militares, las playas de Normandía y otros lugares de interés histórico.
Gente de la Asociación en las playas de Normandía
A continuación van las fotos y el relato de uno de los felices viajeros, el gran amigo Leandro Bernardis.

El 19 de junio previo a la recreación recordando los 200 años de la batalla de Waterloo, tuvimos la oportunidad de visitar los campamentos de las “fuerzas” que se iban a enfrentar pocas horas después.

Es de notar que la velocidad de los eventos impedía tomar debida cuenta de lo trascendental de la situación para un grupo de fans como nosotros. En este momento estábamos recorriendo el sitio mismo de tan famosa batalla, con la atención fija solo en el bivouac aliado, instalado junto a Hougomont. (Hougomont!!!! ¿Pueden creerlo?)
 


Ya dentro del recinto del campamento, las primeras tiendas estaban dedicadas a la venta de elementos para al reenacment napoleónico.

Momentos antes la artillería aliada había estado entrenando, así que pudimos observarlos maniobrando con las piezas, en este caso artillería a pie sajona y británica.

Sorprendía ver que la actividad del campamento era constante, y en todos sus detalles, desde la confección del rancho, el establecimiento de las tiendas de Estado Mayor, con los correspondientes guardas en la puerta, despacho de mensajeros, el entrenamiento de formaciones y marcha, y el toque femenino gracias a las generosas compañeras de actividad.








En algunos casos la compenetración era notable.
Ya marchando hacia el campamento francés pudimos contemplar la formación de un cuadro.



Leandro Bernardis, fotógrafo y autor del texto

Conscientes de que la tarde corría, nos encaminamos al bivouac francés. Una constante a la vera de los caminos son los hitos recordando a los caídos. Este dedicado a los siempre bizarros polacos.
De camino tuvimos la suerte de cruzarnos con la artillería imperial en ruta al campo donde se realizaría el evento.

Aquí un Comandante de la Artillería a Pie de la Guardia da ordenes. Notese su bella asistente con uniforme del 4eme d´Hussards.
Sorpresa y alegría fue constatar que la presencia femenina era importante entre las tropas, sobre todo las de Francia. Inclusive se pudo ver una pieza de artillería prusiana con toda su dotación compuesta por mujeres.

Poco antes de llegar al campamento nos cruzamos con un alegre (¿y perdido?) grupo de Cosacos de la Guardia. A pesar del infranqueable obstáculo del idioma ruso pudimos lograr que posaran un instante.
Gente de la Asociación, luciendo las remeras con el escudo, posan para la foto junto a cosacos rusos
Una unidad que impacta por su orden tanto en la formación y marcha, como en el tiro - como pudimos observar luego- es la recreación del 9eme Rgt. Legere.


Muy interesante la elección de los uniformes a representar por cada “unidad”, variando a través de las sucesivas normas que definieron el uniforme francés, y los diferentes estados de uso, de nuevos a propio de veteranos en campaña.






Finalizamos la visita con la emotiva revista de la Legión Polaca.

¡Muchas gracias Leandro por tus hermosas fotos y tu informe!
¡Noticia de último momento!
Hubo varios viajeros que no fueron con el grupo de la Asociación, uno de ellos fue Francisco Erize, quien entre los vivacs, mantuvo el siguiente diálogo:
Francisco, encarando a un granadero imperial con faja de general de división,: 
-Seriez vous le Général Dorsenne?
el re-enactor: 
-Effectivement! 
Dorsenne era el comandante de la división de infantería de la Guardia Imperial, aunque ya fallecido para la época de Waterloo. Ahora está más gordito.