lunes, 27 de octubre de 2014

VI Encuentro Internacional de Historia sobre la Guerra de la Triple Alianza


Del 6 al 9 de noviembre de 2014 se realizará el VI Encuentro Internacional de Historia sobre la Guerra de la Triple Alianza en Asunción, Paraguay, que organiza la Asociación Cultural Manduarâ.
 
Acá pueden ver la ubicación del Teatro Municipal,  
 

jueves, 23 de octubre de 2014

Reconstrucción histórica de la Batalla de Boquerón en la Banda Oriental


Nuestros compatriotas de la Banda Oriental, realizaron una reconstrucción de la batalla de Potrero del Sauce también conocida como Boquerón, librada 18 de julio de 1866 y donde entregara su vida el bravo León de Palleja.
La reconstrucción se realizó el día 23 de octubre de 2013, en el marco del "V  Encuentro Internacional de Historia sobre las Operaciones Bélicas durante la Guerra de la Triple Alianza", en el predio del  Regimiento "Blandengues de Artigas" de Caballería Nº 1.
La reconstrucción fue muy dignamente realizada por el histórico Batallón  Florida cuya banda lució el uniforme de gala de la epoca de la guerra del Paraguay y acompañó las acciones con sus sones. La tropa vistió el uniforme de brin que usara durante la campaña.

Banda del Batallón Florida en uniforme de gala
El Florida se desplaza en columna de marcha
El batallón entra en batalla formado en columna de ataque
El relator explicó muy claramente las evoluciones de infantería, el avance en columnas,  los giros en columna , el despliegue en línea y especialmente ofreció una muy detallada explicación sobre el cuadro. Relató que la primera linea presentaba bayonetas y la segunda hacía fuego a pie firme. Contó que el cuadro resultaba casi invencible cuando era atacado solo por caballería, pero no era así si la caballería era secundada por infantería y/o artillería.
El Florida ha formado en cuadro con los cañones en los vértices
¡La caballería paraguaya al ataque!
El relator continuó explicando que el cuadro podía avanzar y retroceder en formación, detalló las medidas de los lados de un cuadro de batallón y de compañía y todo se lo puede ver ejecutado por los infantes orientales.
El Florida vuelve a formar la línea
El Florida en línea
¡Palleja manda al ataque!
El cuerpo de Pallejá es rescatado por sus soldados

Leon de Palleja

Finalmente se pudo ver el asalto sobre la trinchera de Boquerón y al valiente Palleja caer herido de su caballo. La reconstrucción terminó con el retiro del cuerpo del jefe y al batallón rindiendo honores bajo fuego tal como ocurriera históricamente. 
El Florida rinde honores a su jefe con los fusiles a "la funerala" 
Este es el enlace  https://www.youtube.com/watch?v=0hVo1VA0QnA  creo que vale la pena verlo.

martes, 21 de octubre de 2014

Los Blancos de Villegas

De todos los episodios que integran la vasta y heroica tradición de la conquista del Desierto, uno de los más conocidos es el robo de los caballos del coronel Conrado Villegas, que fue relatado por el comandante Manuel Prado en su “Guerra al malón”.  Fue un golpe de audacia ejemplar de los indios, respondido por un acto de arrojo y sacrificio por parte de los soldados fronterizos que conmueve y asombra. 
Milico de la Frontera- Reconstrucción histórica
El coronel Villegas, Jefe del Regimiento de Caballería Nº 3, había comprendido, tiempo atrás, que no habría victoria posible y duradera sobre los indios si no se contaban con buenos caballos.  Aprovechó entonces y reunió para su regimiento seis mil animales de silla.  De ellos, tras lentas y personales selecciones, se quedó con lo mejor.  Luego, de ese lote apartó 600 pingos blancos, tordillos y bayos claros, destinados exclusivamente a servir como reserva para el combate o para una retirada imprevista.
Villegas transformó a los caballos blancos en una obsesión, y finalmente en un mito.  Recibieron instrucción especial, y eran mejor cuidados que los soldados.  Estos, hasta llegaban a despojarse de su poncho si no tenían manta para cubrirlo en las noches de helada, y resignarse a pasar hambre, en tanto su flete blanco recibía ración de forraje -¡todo un milagro en la precaria economía militar de entonces!.  Cuando los soldados se adaptaron a las posibilidades que por fin tenían al alcance de sus riendas, el 3º de Caballería adquirió fama legendaria, y aún entre los indios se revistió de contornos fantasmales, de leyenda.
La caballería blanca de Villegas caía como un aluvión de nieve sobre las huestes pampas.  Y Villegas y sus hombres, curtidos en todos los extremos del coraje, daban pábulo a los más increíbles actos de heroísmo, validos de la fortaleza que daba semejante montura.  Los blancos de Villegas eran un azote para el indio y un orgullo para los soldados de la frontera.
En la noche del 21 de octubre de 1877, un grupo de indios concibió dar un golpe de audacia al campamento del 3º de Caballería, en Trenque Lauquen: robarle los caballos blancos al coronel Villegas.
Esa noche, como otras, los blancos habían sido encerrados en un corral, a pocas cuadras del campamento.  El corral estaba delimitado únicamente por una zanja bastante profunda y ancha, que las caballadas no podían cruzar.  Ocho soldados, al mando del sargento Francisco Carranza, quedaron comisionados para cuidar la puerta del corral.
La noche era tranquila.  Nada indicaba la proximidad de los indios.  La modorra fue acomodándose en los párpados de los rudos hombres de Carranza, y con el primer frescor de la noche quedaron dormidos sobre sus carabinas.
Esta fue la oportunidad aguardada por los indios.  Practicaron un portillo en el fondo del corral, rellenando la zanja.  Con sus ojos, que penetraban la noche más cerrada,  distinguieron en las sombras a las madrinas.  Las tomaron sin que se espantaran, y las fueron sacando de a una.  Tras ellas, dócilmente, siguieron los caballos de cada tropilla.  Así, los seiscientos….
El Malón- obra de Francisco Madero Marenco nieto del legendario Eleodoro Marenco
Cuando con la diana, la guardia despertó, se halló con la novedad: ¡Los blancos habían sido robados!
La palidez con que Villegas recibió la noticia indicó que una tormenta de ira iba a estallar.  Mando buscar al segundo jefe del Regimiento, el mayor Germán Sosa.
La orden fue tajante: armar una dotación de 50 hombres, incluir en ella al sargento Carranza, y en media hora salir en persecución de los indios ladrones.  Si Carranza no se comportaba a la altura de las circunstancias, debía recibir cuatro tiro por la espalda.
Entre los cincuenta individuos había tres cadetes: Prado, Supiche y Villamayor.  Marchaban también el mayor Rafael Solís, el capitán Julio Morosini (el mismo que recibiera, años más tarde, la rendición de Manuel Namuncurá en Fuerte General Roca) y los tenientes Spikerman y Alba.
Se los racionó con una porción de charqui como para cuatro días, y cien balas por hombre.
Villegas los vio partir, con la mirada sombría, desde la puerta del rancho que oficiaba de comandancia, y le dijo al mayor Sosa, cuando pasaba frente a él: - No se animen a volver sin los blancos.
Marcharon cuatro horas.  Cuando el solazo pampeano del mediodía comenzó a morderles la nuca y el cansancio pesaba como una mochila sobre las espaldas, acamparon a orillas de la laguna Mari Lauquen.
El mayor Sosa dispuso una guardia porque se hallaban ya en territorio dominado por los indígenas.  Durmieron hasta el atardecer, y reanudaron la marcha no bien entró la noche.  A las diez de la mañana del día siguiente, hicieron alto para acampar.
Sosa había marchado silencioso durante toda la noche.  Cuando detuvieron la marcha ya había tomado una resolución.  Llamó a Solís y se la explicó brevemente: continuar esa expedición era conducir el medio centenar de hombres a la muerte, sin beneficio alguno.  Por consiguiente, acamparían.  Luego Sosa saldría durante la noche con el sargento Carranza.  Irían los dos en dereceras a alguna patrulla de indios con la que se trabarían en lucha hasta caer muertos.  A la mañana siguiente, al percibir Solís la ausencia de Sosa y Carranza, debía despachar descubiertas para buscarlos.  Volverían sin encontrarlos, o con sus cadáveres, y entonces Solís debía disponer el regreso al campamento.
En tanto, debía salir ahora con el cabo Pardiñas a reconocer un monte, y un bajo que se hallaban próximos, y en los que Sosa pensaba establecer el campamento desde el que ejecutaría su plan suicida para salvar a sus demás hombres de las iras de Villegas.
Pero estaba de Dios, que Sosa no iría a terminar sus días en las trágicas circunstancias que había elegido.  Media hora más tarde, regresaba el cabo Pardiñas, haciendo señas desde lejos.  El propio mayor Sosa le salió al encuentro.  Dios había puesto en el camino de esos soldados la posibilidad de salvarse, a punta de coraje.
En el monte que desde la distancia Sosa había elegido para acampar, había precisamente unos toldos.  Y en el bajo de la laguna, ¡los caballos blancos robados!…. Con ellos, una gran caballada que pastoreaba sin vigilancia a la vista.
Cuidando la toldería- Obra de Francisco Madero Marenco
Cambiaron los caballos de marcha por los de reserva en un santiamén.  Y en el silencio más absoluto se acercaron, al paso.  El mayor Solís en tanto, había estado observándolo todo.  La mayoría de los indios de pelea -83 en total-, dormían en los toldos, o jugaba a los naipes.  Con ellos estaban 129 mujeres, niños y ancianos.  Confiados en exceso por la fortuna del golpe dado contra el cuartel de Villegas, no habían puesto custodia; ni siquiera atado sus caballos.  La forma de atacarlos podía ser ésta: Unos veinte hombres debían atropellar hacia el bajo y arrear las caballadas.  El resto cargaría sobre los toldos para aplastar cualquier intento de reacción.  Había que actuar rápidamente para que nadie del grupo pudiera dar aviso a otras tolderías.
El teniente Alba descargó su ataque con los veinte hombres hacia las caballadas.  Solís encabezó la carga a los toldos.  Los caballos blancos, no bien sintieron el ruido familiar de los sables y los gritos de sus antiguos dueños, arremolináronse e hicieron punta hacia el camino y el resto de la caballada los siguió.  Nunca arreo tan grande fue reunido en menos tiempo.
Sosa y Solís redujeron a la impotencia a la indiada.  Cayeron sobre ellos como una centella.  El trompa de órdenes tocó llamada y el pelotón al mando de Alba enderezó con los caballos hacia los toldos.  Mudaron caballos e iniciaron el regreso.
La retirada se dispuso de inmediato.  Una fina columna de humo elevándose en el horizonte indicaba el peligro.  Era la que había encendido el tropillero de la tolda, el único que alcanzara a escaparse del aluvión mortal del mayor Sosa.  Seguramente estaría llamando a otros indios en su auxilio.  ¡Pero los blancos se habían recuperado!.
La marcha iba a ser lenta.  Había que empujar un arreo importante, y la chusma prisionera.  Por eso, 30 hombres se pusieron detrás de la tropa como escolta.  Y encima de ellos, una nueva orden terrible: matar al animal que se cansara.  Y seguir adelante.
Promediaba la tarde cuando comenzaron a ver, a sus espaldas, los primeros contingentes indígenas, convocados por la llamada de humo.  Para los soldados, el recurso era acercarse lo más posible al campamento, y si era factible, atravesar la famosa zanja de defensa, que mandara construir por esos años el Ministro de Guerra y Marina,  Adolfo Alsina.  Es decir, dar tiempo al Regimiento a que saliera a defenderlos.  Los indios, que también habían comprendido, querían cortar a cualquier precio la marcha.
Caía la tarde cuando una numerosa columna les dio alcance.  Corrían de flanco para interponérseles. 
Pampa bien montado (1)   Obra de Francisco Madero Marenco
El comandante Prado –que dejó relatado este episodio en su libro “La guerra al malón”- así describe el episodio: “Nahuel Payun en persona –el capitanejo más valiente de Pincén- nos salía a la cruzada.  Reunió cincuenta o sesenta indios y se precipitó sobre las caballadas, resuelto a dispersarlas.  Antes de llegar tropezó con un  grupo que mandaba Sosa y al pretender desviarse cayó bajo los sables del pelotón de Morosini.  El espectáculo debió ser magnífico, imponente.  Nosotros huyendo en una nube de polvo, mezcladas mujeres y caballos, arreando las chinas y los animales a punta de lanza, gritando como locos, y allá un poco a la izquierda, la fuerza de Morosini, entreverada a sable con el malón, en un infierno de alaridos, en medio del estruendo de las armas, pretendiendo los unos a arrollar al puñado de bravos que se levantaba como inquebrantable barrera, entre el furor del bárbaro y la presa del cristiano; forcejeando los milicos por contener la horda ciega de ira y sedienta de venganza”.
Cuando el ataque fue rechazado, mudaron los caballos.  Y luego apretaron la marcha, ya con desesperación.  Un nuevo ataque fue rechazado.  A medianoche hicieron una hora de alto, y luego continuaron la marcha.  Los indios, en tanto, los seguían a prudente distancia, pero no atinaban a cargarlos nuevamente.
Poco antes de llegar al campamento, Sosa dispuso cambiar caballos.  Los soldados montaron los blancos.  Y así, con grave aire de compadres, como una palpitante masa fantasmal, entraron a Trenque Lauquen.
Caballería de línea
Marchaban alineados, al tranco.  Y Sosa pasó con la columna, polvorienta y victoriosa, frente a la comandancia.  Desde el vano de la puerta Villegas, con el chambergo sobre la nuca, según su costumbre paisana, los vio pasar.  Silencioso.  Todavía enojado….  

(1) En torno a esta obra tuvo lugar un interesante cambio de opiniones que podrán encontrar en la página de Francisco Madero Marenco.
Fuentes:
Guerra al Malón A. Comandante Prado  Ed. EUDEBA

sábado, 18 de octubre de 2014

XXIº Exposición y Concurso Regional de Modelismo Plástico I.P.M.S. JUJUY



La XXIº Exposición y Concurso Regional de Modelismo Plástico se llevara a cabo los días 28, 29 y 30 de Noviembre de 2014 en el Centro Cultural Héctor Tizón , Hipólito Irigoyen esq. Junín , San Salvador de Jujuy, Argentina .-
Programa de actividades del evento:
XXIº Exposición y Concurso Regional de Modelismo Plástico
Organizado por el I.P.M.S. JUJUY ( Sociedad Internacional de Modelismo Plástico filial Jujuy)
auspiciado por : la Municipalidad de San Salvador de Jujuy , Secretaria de Cultura y Turismo Municipal, Parque Botánico Municipal Jujuy, Tactical Models, Aviation Visual Art, Hobbies La Docta, Cosentini Spintcast , Gaspar Artes en Láser y Madera y la Fundación Jujuy XXI .
 Se llevará a cabo los días 28, 29 y 30 de Noviembre de 2014 en el Centro Cultural Héctor Tizón, sito en Hipólito Irigoyen y Junín de la ciudad de San Salvador de Jujuy.-
Lugar del evento:
Centro Cultural Héctor Tizón, Hipólito Irigoyen y Junín, de San Salvador de Jujuy , Jujuy, Argentina.-
Fechas y horarios
Viernes 28-11-14
 Recepción de trabajos de modelistas locales desde 16:00 hs hasta las 22: 00 hs.-
21:00 hs. Actuación del Grupo vocal Tacta (Chango Pantaleón y Pipo Meriles) con Pucho González .
Sábado 28-11-14
09:00 hs a 13:00 hs – Apertura al público de la exposición y recepción de trabajos de modelistas de otras provincias.-
16:00 hs – Apertura de la exposición al público en general
20:00 hs - Inauguración oficial de la Exposición
21:00 hs - Actuación de Máximo Jazz , con repertorio de jazz clásico.-
00:00 hs - Cierre de la muestra.-
Domingo 30-11-14
10:00 hs - a 13: 00 hs . exposición abierta al público .-
16:00 hs – apertura exposición.-
19:00 hs - Ceremonia de entrega de premios.-
20:00 hs - Cierre de la exposición .-

martes, 7 de octubre de 2014

Los mandos del Ejército Virreinal


Junto a don Santiago de Liniers y Bremond cabalgaron cuatro jefes valientes que comandaron las cuatro divisiones que formaron el Ejército Virreinal de Buenos Aires en 1807.
Me he atrevido a transformar y pintar las figuras de los jefes, así como de pintar los caballos de los jefes y de los portaestandartes. Espero que la afición sabrá mirar con indulgencia. En cambio las figuras de los jinetes que portaban las banderolas, estuvieron a cargo de Fernando Amo y están impecables como era de esperar.
Acá van las fotos y una pequeña relación de la actuación de cada uno de estos bravos durante las invasiones inglesas.

Cesar Balbiani
Cesar Balbiani
Nació en España y siguió la carrera de las armas, con el grado de coronel arribó al Río de la Plata en 1806 no llegó a participar de la Reconquista pero en 1807 Santiago de Liniers lo puso al frente de la primera División del ejército y lo designó Cuartelmaestre general, convirtiéndose en una de sus principales ayudas para la organización y entrenamiento de las milicias, para lo que redactó un manual de instrucción militar. Durante la jornada del 2 de julio de 1807 actuó como comandante de la división derecha de las fuerzas con que Liniers acudió a defender el puente sobre el Riachuelo. Participó en la defensa de Buenos Aires y en la capitulación, acompañó a Liniers al recibir la espada del general John Whitelocke. De acuerdo a los términos pactados, junto al teniente coronel Francisco Quesada permaneció como rehén de los británicos hasta ser cumplimentada la devolución de los prisioneros ingleses, siendo llevado a Inglaterra  y pudiendo regresar a  España en 1808.
División Balbiani (Ala derecha - Banderola Roja)
Primer Batallon de Patricios, Segundo Batallon de Patricios, Compañía de Granaderos de Terrada, Batallón de Marina, dos compañías de Miñones Catalanes, Escuadrón de Cazadores de la Reina y Escuadrón de Húsares de Nuñez - 14 piezas de artillería.
Total: 1.987 hombres

 
Bernardo de Velasco
Bernardo de Velazco
Nacio en España en 1765 y falleció en Asunción del Paraguay en 1822. Durante la primera invasión inglesa envió tropas para unirse a las fuerzas con que el virrey Sobremonte pretendía reconquistar Buenos Aires; éstas fueron devueltas a Asunción al conocerse la noticia de la reconquista por Liniers.
En 1807, al llegar la noticia de la invasión a Montevideo y del inminente regreso de los británicos a la capital, dejó el cargo a manos de Manuel Gutiérrez Varona y partió rumbo a Buenos Aires el 13 de marzo, donde dirigió personalmente esas mismas fuerzas en la capital del Virreinato. Fue puesto al mando de una división del Ejército del Virreinato y se destacó entre los más aguerridos jefes militares de la defensa de la ciudad. Con fama de valiente y ascendido al grado de general, regresó a ocupar su puesto de gobernador del Paraguay.
División Velasco (Ala izquierda- Banderola Azul)
Fijo de Buenos Aires,  Tercio de Vizcaínos, Tercio de Arribeños, dos compañías de Miñones, Escuadrón de Carabineros de Carlos IV y Compañías de Blandengues. 16 piezas. 
Total: 1.650 hombres.

Francisco Javier de Elío
Francisco Javier de Elío
Nació en Pamplona, 1767 y falleció en Valencia, 1822. En 1807 fue puesto al mando de una división del ejército virreinal. Después del contraste de los Corrales de Miserere, Elío regresa a Buenos Aires al frente de sus tropas y con sus palabras alienta a los desanimados asegurando que los jefes estaban todos vivos y que las tropas pronto estarían todas reunidas otra vez. Junto con Alzaga y Balviani organiza la defensa según el plan del Ing. Doblas que luego sería aprobado por Liniers.
El 5 de julio, Elío fue el encargado de parlamentar con los ingleses y de dar respuesta  al ultimatum en los siguientes términos: "Por comision del General Español Don Santiago Liniers contesto á. V. a la carta que por su Parlamentario le a remitido dirijida a intimar la rendicion de esta Capital; diciendole que nada que se dirija á rendir las armas hoira: Que tiene tropas bastantes, animosas, y mandadas por gefes llenos de deseo de morir por la defensa de la Patria; y que esta es la hora de manifestar su Patriotismo.  Queda de V. su atento servidor Q. S. M. B. "
Posteriormente participó valientemente en las jornadas de la Defensa y luego de la victoria  fue designado por el virrey Liniers gobernador de Montevideo.
División Elío (Centro- Banderola Blanca)
Tercio de Gallegos, Tercio de Castas, Tercio de Andaluces, dos compañías de Miñones, Escuadrón de Húsares de Vivas. 9 piezas
Total: 1.720 hombres

Juan Gutierrez de la Concha
Juan Antonio Gutiérrez de la Concha y Mazón de Güemes  
Nació en Esles, Cantabria, España, 1760 y fue fusilado en Cabeza de Tigre, Córdoba, Rep. Argentina, el 26 de agosto de 1810. Fue un marino y militar español de larga trayectoria en el Virreinato del Río de la Plata. Durante la Defensa tuvo a su cargo las posiciones en el Retiro al frente de cuatrocientos de sus hombres y mantuvo un encarnizado combate con los ingleses  a pesar de la propia inferioridad numérica. Los defensores seguían resistiendo aun cuando tenian heridos a más de la mitad de sus hombres y al propio Gutierrez de la Concha, quien recibió dos heridas. Finalmente,  por falta total de municiones, se decidió a hacer una salida a la bayoneta que permitió salvar a la mitad de los efectivos. El resto junto con Gutierrez de la Concha,  fueron hechos prisioneros por los ingleses. Pero pronto fueron liberados debido a la victoria de las armas del Rey Católico.
División Gutiérrez de la Concha (Reserva- Banderola tricolor)
Tercer Batallón de Patricios, Tercio de Montañeses, dos compañías de Miñones, Escuadrón de Migueletes de Castex, Cuerpo de Quinteros y Labradores, Dragones de Buenos Aires. 14 piezas
Total: 1.580 hombres.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Una profecía antes de la batalla

Asalto de la 1ra columna argentina
Con motivo de un nuevo aniversario de la batalla de Curupaytí, librada el 22 de septiembre de 1866, he querido publicar este relato encontrado en un libro, ya olvidado: “La cartera de un soldado” de José Ignacio Garmendia. Se trata de una reunión de oficiales del Ejército Argentino antes del fatídico asalto a la posición paraguaya, que transcribo para los amigos de este Blog.
Cnl. Manuel Fraga
Juan Bautista Charlone
Cnl. Manuel Rosetti

Tcnl. Alejandro Díaz
Luis María Campos
…en la carpa del Dr. Molina, saboreando un banquete de soldado, cuyo manjar más exquisito era un raquítico sábalo comprado a precio romano, se encontraban reunidos, Fraga, Charlone, Rosetti, Alejandro Díaz y Luis María Campos.
Aquella mesa nos traía a la memoria una comida después, de un entierro: una atmósfera silenciosa se mezclaba a la sobriedad del almuerzo: los chistes forzados se sucedían con grandes intervalos: hipócritas manifestaciones del corazón: estaban tristes y no sabían por qué: es que el amargo presentimiento que allí batía sus almas y que los impulsaba al solemne vaticinio, era la misma fatalidad que más tarde revestiría una forma tangible.
De repente Fraga, con aquella arrogancia en el porte y en el hablar que le era característica, hizo un gesto de visible contrariedad, y exclamó con triste sonrisa.
¡Hoy me van a matar! recibiré un balazo en el vientre, pero tendré el honor de morir con el quepí que Vd. me ha regalado; y dirigiéndose a Luis María Campos, lo saludó con gallardía.
En ese instante se escuchó la voz clara de Rosetti que decía: ¡Yo también voy a morir! y es tan cierto mi presentimiento que he arreglado mis asuntos...
No concluyó porque fue interrumpido por Alejandro Díaz, que con voz grave y acentuada murmuró esta única frase: ¡Yo también voy a morir!
Charlone, que hasta ese momento había guardado silencio, al oír estas palabras; se irguió, y ejecutando un ademan brusco, exclamó con nervioso acento:
Del mismo modo quedaré allí de un metrallazo; pero caeré en mis cabales, porque hasta ahora en el ejército argentino, en esa patria que tanto amo, nadie ha ido más lejos que yo, y es por eso que quiero darle mis glorias y mi sangre.
Al concluir esta frase temblaba la palabra en los labios del bravo veterano, es que hablaba con el alma, sintiendo prematuro el entusiasmo del último sacrificio.
Sucedió uh momento de silencio que fue interrumpido por Rosetti, quien dirigiéndose a Luis Maria Campos, dijo: ¡El General Petit (1) también ha de morir!
— ¡No! gritó Fraga; saldrá herido solamente para que cuente el cuento.
En este instante se presentó a la puerta de la carpa un ayudante a traer una orden, aunque su nombre lo hemos olvidado, recordamos que era rubio y de una talla gigantesca.
— ¿Y a este? — balbuceó uno de los circunstantes.
— Como es tan grande, será el primero que muera, replicó secamente Charlone.
En seguida todos guardaron el más profundo silencio.
Con excepción del lugar de la herida de Luis M. Campos, la profecía (2) salió fatalmente cierta.
(1) Nombre cariñoso que daban a Luis Maria Campos.
(2) Relato del general D. Luis Maria Campos, único testigo que sobrevivió a sus infortunados compañeros. 

viernes, 12 de septiembre de 2014

La primera víctima

Si la historia fuera una película de vaqueros estos serían los villanos del capítulo sobre la Primera Guerra
"Cuando se declara la guerra, la verdad es la primera víctima" 
Arthur Augustus William Harry Ponsonby, 
Primer Barón de Ponsonby Shulbrede
            La campaña periodística de los vencedores hizo creer a los pueblos que Alemania era la única culpable de la Gran Guerra y así lo pusieron las potencias de la Entente en el Artículo 231, comúnmente conocido como "Cláusula de Culpabilidad de la Guerra", que obligaba a Alemania a aceptar la responsabilidad absoluta del inicio de la guerra, para que lo firmaran los alemanes y justificar el expolio. Pero ahondando un poco puede verse que no es posible atribuir a uno de los dos bandos toda la culpabilidad de la guerra, y que la causas son múltiples y de diferente naturaleza pero la principal es un sistema económico-político por entonces más cercano a la Entente que a las potencias Centrales.
Hacia 1914 el Imperio Británico abarcaba aproximadamente, una población de cerca de 393,5 millones de personas y unos 33.500.000 km2. La metrópolis tenía 250.000 Km2 de superficie y 46,5 millones de habitantes. Este Imperio fue el estado más extenso de toda la historia.
Caricatura del Imperio Británico
Francia alcanzó a tener colonias con una superficie de 10.600.000 km2, más de tres veces que las que tuvo Alemania y gobernó sobre 95 millones de personas en la metrópoli y las colonias.
Bélgica obtuvo 2.350.000 km2 en el reparto de África durante el último tercio del siglo XIX. El rey Leopoldo II logró que le fuera concedida la mayor parte de la región del Congo.
A partir de 1884 Alemania, buscó colonias en África, Asia y el Pacífico y pudo llegar a tener un modesto imperio colonial de 2.900.000 km2 y una población de 12.3 millones de personas. La superficie de  Alemania unificada  no superaba los 550.000 km2.
A principios del siglo XX las colonias ya no eran lugares de explotación, sino que constituían mercados para consumir los bienes producidos en la metrópoli, pero con el paso de la producción de bienes de consumo a bienes de producción las colonias se volvieron necesarias para las grandes potencias europeas no solamente como sitios de importación-exportación de capital, sino como lugares donde era posible trasladar partes del sistema capitalista.  Es decir, no eran las diferencias de precios de los productos generados casi con las mismas técnicas industriales en dichos países las que creaban la condición colonial, sino el poder del país que lograba establecer quién y cómo obtenía altas tasas de ganancia fuera de Europa. Inglaterra sería durante mucho tiempo ese país y su crecimiento limitaba las posibilidades  de las otras  potencias que no disponían de un poderío naval y de un imperio colonial equivalente.  
Gran Bretaña contaba con la fuerza naval más poderosa de la época así como de bases estratégicamente distribuidas en todo el  mundo, con lo cual disfrutaba de un poderío más que suficiente para tener bajo su dominio a regiones enteras, forzar alianzas y desde luego para controlar los mercados internacionales. Francia,  para 1914  ya contaba con extensas colonias en África y aunque su flota no era tan poderosa como la inglesa, bajo el manto de la Entente Cordiale, los buques de SM Británica custodiaban sus rutas comerciales con sus colonias. Por eso Alemania buscó desesperadamente disponer de una marina de guerra y trató de tener una salida al Adriático y al Mediterráneo a través de Trieste en Austria, pues sabía que sus posibilidades de encontrase en un pie de igualdad con las otras potencias y en definitiva de sobrevivir, dependía de defender sus territorios coloniales y si era posible incrementarlos.
Según la visión de la historia que se tenga se podrá el acento en los aspectos políticos o en los económicos pero en cualquier caso  puede decirse que, sin infravalorar la influencia de los conductores, las crisis entre las potencias durante el período previo a la guerra no se producían por los caprichos de sus soberanos o por las envidias entre los nietos de la legendaria reina Victoria, se producían  para afirmar los derechos que  les correspondían a Inglaterra, Francia o Alemania sobre una determinada zona  o, desde una visión marxista, para defender un perímetro que generara el mayor volumen de ganancias de acuerdo con políticas expansionistas previamente estructuradas para que el riesgo de ocupación colonial valiera la pena.
Existe coincidencia en reconocer que las causas eficientes del estallido de la Primera Guerra Mundial fueron:
1.     El imperialismo económico
2.     El sistema de alianzas
3.     La acción de la prensa sobre la opinión pública
4.     El nacionalismo
5.     El militarismo
La interacción entre las mismas dio lugar a crisis cada vez más peligrosas, las más conocidas son:
Ferrocarril Berlín -Bagadad
Construcción del ferrocarril Berlín-Bagdad.  La construcción de este ferrocarril fue usada por el gobierno inglés como un elemento más para motivar a su opinión pública en contra de Alemania. Hacia 1901, el gobierno alemán informó del hallazgo de grandes campos petrolíferos alrededor de los ríos Tigris y Éufrates, y en 1902 el Sultán concedió a una empresa alemana la concesión para la construcción de una nueva línea ferroviaria entre Ankara y Bagdad, pero problemas financieros y dificultades a la hora de atravesar la cordillera del Taurus obstaculizaron el avance de esta obra. Rusia, Francia e Inglaterra se sintieron alarmadas pues un ferrocarril que uniera Bagdad con Berlín amenazaba sus intereses. Rusia podría sufrir el aumento del comercio alemán en el Cáucaso y más allá, hasta en Persia (el actual Irán),  Inglaterra, por su parte, sabía que este ferrocarril iba a constituirse en el gran competidor del comercio británico en toda Mesopotamia. Se inició su construcción en 1903 y su objetivo primordial era conectar Berlín con el Golfo Pérsico donde los alemanes planeaban construir un puerto que les diera acceso al Índico. Además con la expansión hacia Egipto se buscaba un acceso hacia las colonias que Alemania poseía en África. Por otra parte el Imperio Otomano deseaba mantener el control sobre Arabia y expandir su influencia hacia el Mar Rojo en Egipto, controlado por Inglaterra. En 1911, los alemanes propusieron una nueva línea que permitiera el comercio con el Norte de Siria y el Norte del Mesopotamia. Esta línea fue vetada por Inglaterra, y en 1914 el gobierno alemán fue obligado a reconocer que esas dos áreas estaban bajo el exclusivo control financiero de los británicos. Los alemanes, que ya se habían gastado una fortuna, tuvieron que admitir la presencia de dos británicos en el consejo de administración del ferrocarril a Bagdad y comprometerse a no extender la línea de ferrocarril más allá de Basora ni a establecer ningún puerto en el Golfo Pérsico sin la aprobación de los ingleses. 
Primera crisis de Marruecos. Con motivo de la visita del Káiser a Marruecos, presentada a la opinión pública  francesa como una actitud desafiante de Alemania, Francia, bajo el amparo de la Entente Cordial, tomó una actitud diplomáticamente agresiva y movilizó tropas en la frontera, Alemania llamó a las reservas pero al mismo tiempo solicitó una reunión de las potencias con intereses en el norte de África para aflojar la tensión que iba creciendo peligrosamente. La petición fue asumida por el resto de países y en 1906 se convocó la Conferencia de Algeciras para abordar el asunto de Marruecos, pero la potencia más favorecida resultó ser Francia, pues se reafirmaron sus derechos políticos en la zona, y si bien se alcanzaron acuerdos económicos entre empresas alemanas y francesas para explotar las minas marroquíes se incrementó el potencial de la "Banque du Maroc", que era de capital mayoritario francés. Tras el incidente, Francia y el Reino Unido abrieron conversaciones sobre una alianza militar y Francia consiguió el acercamiento entre Rusia y el Reino Unido.  En consecuencia, la Entente Cordial, tan sólo dos años después del incidente se transformó, por la unión de Rusia, en un sistema de alianza militar y de esta forma una reunión diplomática solicitada por Alemania buscando desandar el camino del enfrentamiento, incrementó la bipolarización de Europa y, por tanto, la tensión internacional.
Caricatura de la campaña de desprestigio hacia Alemania
Segunda crisis de Marruecos. En la Conferencia de Algeciras se había reconocido que  Alemania tenía derecho de accionar diplomáticamente si Francia penetraba militarmente en el interior de Marruecos, fuera de las zonas costeras donde ésta ejercía su "mandato policial" y eso fue lo que sucedió en 1911. En una de las frecuentes revueltas contra el sultán quedaron bloqueados y amenazados los europeos establecidos en Fez,  Francia envió a su ejército para liberados, lo cual no hubiera producido un incidente en Europa, pero no se detuvo allí y emprendió una amplia campaña militar que dio como resultado la ocupación de las ciudades más importantes. Era evidente que los acuerdos de 1906 habían sido violados y de ello se hizo amplio eco la prensa internacional. Alemania entonces envió un buque de guerra, el S.M.S. Panther, al puerto marroquí de Agadir para proteger a sus ciudadanos, tal como Francia había enviado a sus tropas, pero este país lo consideró una provocación inaceptable. Alemania entonces le propuso a Francia que, a cambio del reconocimiento de plena libertad de movimientos en Marruecos, le cediera territorios en el Congo. La negativa del gobierno francés fue tajante pues se encontraba más presionado por su opinión pública que el alemán, sobre todo al conocerse que el Reino Unido estaba dispuesto a apoyar militarmente a Francia. Pero, a pesar de las propias presiones internas y la actitud beligerante de Francia e Inglaterra, el gobierno alemán no cedió a la tentación belicista, y nuevamente optó por las negociaciones diplomáticas, aceptando abrir conversaciones con Francia, las cuales concluyeron con un acuerdo que le reconocía a Francia plena libertad de movimientos en Marruecos y a cambio Alemania obtenía las colonias de Camerún y Togo.
S.M.S. Panther
La primera guerra balcánica. Tuvo lugar en 1912 y se enfrentaron Serbia, Bulgaria, Grecia y Montenegro (secundados por Rusia) contra Turquía y Austria. Derrotada Turquía hubo de retirarse de la zona y ceder a Bulgaria una salida al mar Egeo.
La segunda guerra balcánica. En 1913 los países que fueron aliados en la primera guerra balcánica se enfrentaron entre sí. Bulgaria atacó a Serbia, a Grecia y a Montenegro con el objetivo de anexionarse los territorios arrancados a Turquía. Montenegro, junto a Rumanía se unió a Serbia y a Grecia. Bulgaria fue derrotada y los territorios en disputa pasaron a Serbia. A partir de entonces el objetivo de Serbia fue alcanzar el rango de gran potencia de la zona (Gran Serbia), aspiración que se vio frustrada por los tratados de Londres y Bucarest  firmados en 1913 y que reconocieron a Albania como nuevo estado. Austria-Hungría, por su parte, entorpeció todo lo que pudo los planes de Serbia para constituirse como estado importante de la región. También hubo roces entre Grecia y Albania originadas por las aspiraciones de los griegos en el Epiro que había quedado bajo el dominio de Albania.
Estos ejemplos muestran  como  fue creciendo un enmarañado tejido de intereses políticos y económicos que condujo inevitablemente al enfrentamiento, independientemente de la voluntad de los actores políticos que no podían controlar sino parcialmente las complejas interacciones entre las potencias, hasta que en Serbia se produciría la crisis final: el magnicidio de Sarajevo.
Existe todavía un amplio debate historiográfico cuyas posiciones extremas las representan el notable historiador y “enfant terible” Harry Elmer Barnes (1889-1968), cuya obra La génesis de la Guerra Mundial (1925), culpaba a Serbia, Francia y Rusia del conflicto por una parte y el historiador marxista germano Fritz Fischer (1908-1999) con su obra Hacia el poder Mundial. Los objetivos de guerra de la Alemania Imperial (1914-1918)  en la que afirma de forma explicita, que Alemania era la culpable del conflicto,  por la otra. Actualmente prevalece la postura de australiano Christopher Clark con su obra Sonámbulos (2014) en la que se da una primacía completa al ámbito político y a las élites gubernamentales, por encima de los soberanos, y sostiene que es imposible culpar a Alemania del conflicto.
 
La Gran Guerra y su costos en términos monetarios
En la Gran Guerra nació el mundo en el que hoy vivimos, por entonces apareció una novedad oculta tras las banderas al viento y el rugir de los cañones, pero ahora,  luego de un corto período de exacerbación de los nacionalismos en Europa y del segundo round de la Gran Guerra mas sangriento que el primero,  está claramente presente entre nosotros de un modo tan cotidiano que ya nos parece normal: la desaparición del poder de los estados nacionales para quedar en manos del poder financiero sin rostro, ni sede, ni bandera.  
Ametralladora Maxim  mod. 1884 y su ingenioso inventor
Un  ejemplo particularmente llamativo al respecto, lo ofrece la famosa ametralladora Maxim,cuyo inventor Sir Hiram Stevens Maxim fue un norteamericano que adoptó la nacionalidad británica lo cual no le impidió vender las patentes del arma a los alemanes quienes las fabricaron por miles, como también lo había hecho con los británicos y con los rusos y con los norteamericanos, demostrando claramente que para un buen capitalista “pecunia non olet”.
              La concentración de la propiedad de los medios de producción en manos privadas y la apropiación privada del producto hace que este mayor dominio del hombre sobre la naturaleza se transforme en el dominio de unos pocos sobre el resto de la sociedad. Paradójicamente al gran adelanto técnico se contrapone, a la vez que aparece con él, la miseria humana: mientras el hombre crea el conjunto de bienes materiales que lo capacitarían para un mayor dominio de la naturaleza y abren la posibilidad de satisfacer plenamente sus necesidades, la base del sistema (la propiedad privada) circunscribe el control a quienes poseen los medios de producción y condena al resto de la humanidad a la esclavitud asalariada (la libertad de quienes sólo tienen su persona para vender). El cuadro idílico de la sociedad de la competencia, con todos los hombres iguales, desapareció y pueblos enteros se vieron empujados a la lucha. La guerra de los monopolios se transformó en la guerra entre las naciones.

Tropas africanas. Los ingleses y franceses no tuvieron escrúpulos en llevar a Europa tropas de sus colonias para pelear una guerra que les era totalmente ajena
Así los poderes financieros destruyeron los Imperios y se crearon nuevos estados sin tener en cuenta afinidades nacionales, históricas, culturales ni lingüísticas y misteriosamente, al menos para mí,  los mismos poderes en plena guerra contribuyeron financieramente a derribar desde adentro al Imperio Ruso, naciendo el primer estado comunista de la historia, pero con el correr de los años también se desmoronó y se consolidaron las condiciones para que en toda Europa triunfara un sistema político que ha permitido el desarrollo pleno del capitalismo.
  
Si lo que nos proponemos es que, por lo menos durante una generación Alemania no pueda adquirir siquiera una mediana prosperidad; si creemos que todos nuestros recientes aliados son ángeles puros y todos nuestros recientes enemigos, alemanes, austriacos, húngaros y los demás son hijos del demonio; si deseamos que, año tras año, Alemania sea empobrecida y sus hijos se mueran de hambre y enfermen, y que esté rodeada de enemigos (...) Si tal modo de estimar a las naciones y las relaciones de unas con otras fuera adoptado por las democracias de la Europa occidental, entonces, ¡que el Cielo nos salve a todos¡ Si nosotros aspiramos deliberadamente al empobrecimiento de la Europa central, la venganza, no dudo en predecirlo, no tardará.
                                                                  J. M. Keynes. Las consecuencias económicas de la paz. 1919
Desde el punto de vista de la justicia burguesa y de la libertad nacional (o del derecho de las naciones a la existencia), Alemania tendría sin duda alguna razón contra Inglaterra y Francia, ya que ha sido "defraudada" en el reparto de las colonias, y sus enemigos oprimen a muchísimas más naciones que ella.
                                                                 V. I. Lenin, Tres artículos  sobre la guerra y la paz. 1915
Admitamos que todos los Estados que tienen interés en respetar los tratados internacionales hubieran declarado la guerra a Alemania para exigir que este país evacuase a Bélgica y le pagara una indemnización. En este caso, la simpatía de los socialistas estaría, como es natural, del lado de los enemigos de Alemania. Ahora bien, la cuestión estriba precisamente en que la "Triple (y Cuádruple) Entente" no hace la guerra por Bélgica. Esto lo sabe muy bien todo el mundo, y solo los hipócritas lo disimulan. Inglaterra saquea las colonias de Alemania y Turquía; Rusia hace lo propio con Galitzia y Turquía; Francia procura conseguir la Alsacia-Lorena e incluso la orilla izquierda del Rin; con Italia se ha firmado un tratado para repartir el botín (Albania y el Asia menor), y con Bulgaria y Rumania se regatea también por el reparto del botín.
                                                                V. I. Lenin, Tres artículos  sobre la guerra y la paz. 1915
Si se analizan los hechos queda claro que el emperador alemán no quiso ir a la guerra de forma incondicional. Se echó atrás por lo menos en dos ocasiones e intentó frenar la maquinaria bélica ya puesta en marcha. La primera ocasión llegó cuando el reino de Serbia reaccionó aceptando la mayoría de las demandas del draconiano ultimátum que le impuso el imperio austrohúngaro después de que fuese asesinado el 28 de junio de 1914 en Sarajevo el archiduque Francisco Fernando, heredero del trono del imperio. Guillermo se mostró entonces aliviado y afirmó que de esta forma desaparecía "toda razón para la guerra".
Guillermo emprendió otro intento de impedir la catástrofe en el último minuto.  El 1º de agosto mandó parar las tropas poco antes de la frontera con Luxemburgo pese a las airadas protestas del jefe del Estado mayor Helmuth von Moltke, alentado por noticias de que Londres no intervendría. Cuando la información resultó ser falsa, el emperador germano cedió a la presión de sus militares. "Ahora puede hacer lo que quiera", dijo a Moltke.
                                                                      Christopher Clark   “Sonámbulos

Bibligrafía
  • Harry Elmer Barnes,  La génesis de la Guerra Mundial (1925),
  • Sidney Bradshaw Fay , Los orígenes de la Guerra Mundial (1928),
  • Hermann Kantorowicz , Opinión sobre las responsabilidades de la guerra de 1914
  • Pierre Renouvin, Los orígenes inmediatos de la guerra (1925)
  • Bernadotte Everly Schmitt, La llegada de la guerra del 1914 (1930)
  • Luigi Albertini, Los orígenes de la guerra de 1914
  • Alan John Percivale Taylor El curso de la historia alemana (1945) y  La lucha por el dominio de Europa 1848-1918 (1957)
  • Fritz Fischer , Hacia el poder Mundial. Los objetivos de guerra de la Alemania Imperial (1914-1918) y La guerra de las ilusiones
  • Wolfgang Mommsen  artículos “El debate sobre los objetivos de guerra alemanes” (1966) y  “La crisis latente del Imperio Alemán (1909-1914)” 
  • Jacques Droz, Las causas de la Primera Guerra Mundial (1972)
  • Niall Ferguson , La Flota de lujo, La Marina Imperial Alemana (1888-1918) (1980)  y La compasión de la guerra” (1998),
  • Annika Mombauer, “Helmuth von Moltke y los orígenes de la Primera Guerra Mundial (2001)
  • Hans-Ulrich WehlerEl Imperio Alemán 1871-1918 (1985),
  • Paul Kennedy,  El ascenso del antagonismo anglo-germano (1860-1914) 
  • Christopher Clark, Sonámbulos (2014).