jueves, 18 de diciembre de 2014

MUCHAS FELICIDADES

Árbol navideño y viejo pesebre familiar
A todos los amigos y visitantes de este Blog les deseo una muy feliz Navidad y que en el año 2015 puedan gozar de salud y paz junto a los suyos. 
Afectuosamente, Carlos.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Figuras de Blandengues


Blandengues de Buenos Aires y de Montevideo (botas de potro)
Lámina de José María Bueno
Después de buscar información por todas partes, finalmente me decidí a encarar la confección de los Blandengues. Se trata de una legendaria unidad de caballería, cuyas tradiciones en la República Argentina las conserva el Regimiento 6 de Caballería destacado en Concordia, Provincia de Entre Ríos, y que en la Banda Oriental hacen lo propio los Blandengues de Artigas, escolta del Presidente de la República.
Los Blandengues de los que ya se ha escrito en este blog y sobre los que se seguirá escribiendo sirvieron durante los siglos XVIII y XIX y por lo tanto su uniforme fue cambiando a lo largo de los años. Las figuras que se han confeccionado corresponden al período de las invasiones inglesas y para hacerlas me he basado en las láminas de Louis de Beaufort y de José María Bueno, además de consultar todas las fuentes a mi alcance.
Blandengue
por Louis de Beaufort

La confección de las figuras fue encargada a uno de los mejores modelistas de soldaditos en la actualidad, Fernando Amo. Después de intensas comunicaciones y correcciones me ha enviado este adelanto que quiero compartir con la afición.
Sin mas preámbulos acá van las fotos que me envió Fernando.


Son figuras en 28 mm y se han confeccionado un oficial (con bicornio), un suboficial, un tambor (los Blandengues no llevaban clarines sino tambores) y tres soldados. Se hicieron también las lanzas que estaban confeccionadas con tacuaras. Habrá que hacer algunas correcciones mas en el suboficial pero, ya estamos mas cerca. Quedo a la espera de los comentarios de los amigos.
Nota:
Me ha llamado la atención un comentario de Phil, un habitual visitante de este Blog y gran aficionado. A Phil le agrado mucho el color anaranjado de la lámina de J.M. Bueno pero el color debería ser rojo como en la lámina de Beaufort que fue adoptada como la fuente principal. Con respecto al uniforme se ha encontrado que todas las fuentes concuerdan que se trata de una casaca corta azul con vueltas, collarín, solapa y calzón encarnado (rojo), botones blancos y un galón estrecho en el collarín. Esta es una figura de una lámina de J. M. Bueno con los colores corregidos y la misma figura, sin corregir, bajo otra iluminación.

Reunión de la Asociación en Rosario

Como lo hacen regularmente los muchachos de la Asociación se reunieron para despedir el año, esta vez en Rosario.
Según me cuentan se han realizado juegos navales y terrestres de la Segunda Guerra, Vikingos contra Normandos y de la Guerra Civil Romana durante el período del Imperio ¿qué guerras? ¿Diocleciano vs Carino ? no se sabe...
Bueno acá van las fotos que muy gentilmente me enviara uno de los organizadores.

Participantes en el evento.






Escenario naval de la Segunda Guerra



Normandos contra Vikingos



Romanos...


Y desde luego, la principal protagonista de estas reuniones:
¡La comida!

lunes, 3 de noviembre de 2014

41º EXPOSICIÓN Y CONCURSO ANUAL DEL CLUB DEL SOLDADO DE PLOMO

El sábado 15 de noviembre se hace el 41º Concurso y Exposición del Club del Soldado de Plomo en el hermoso Palacio Balcarce,  Av. Quintana 161, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Una cita anual para que no falten coleccionistas, aficionados a los juegos de guerra y amantes de las miniaturas.


lunes, 27 de octubre de 2014

VI Encuentro Internacional de Historia sobre la Guerra de la Triple Alianza


Del 6 al 9 de noviembre de 2014 se realizará el VI Encuentro Internacional de Historia sobre la Guerra de la Triple Alianza en Asunción, Paraguay, que organiza la Asociación Cultural Manduarâ.

Acá pueden ver la ubicación del Teatro Municipal,  

jueves, 23 de octubre de 2014

Reconstrucción histórica de la Batalla de Boquerón en la Banda Oriental


Nuestros compatriotas de la Banda Oriental, realizaron una reconstrucción de la batalla de Potrero del Sauce también conocida como Boquerón, librada 18 de julio de 1866 y donde entregara su vida el bravo León de Palleja.
La reconstrucción se realizó el día 23 de octubre de 2013, en el marco del "V  Encuentro Internacional de Historia sobre las Operaciones Bélicas durante la Guerra de la Triple Alianza", en el predio del  Regimiento "Blandengues de Artigas" de Caballería Nº 1.
La reconstrucción fue muy dignamente realizada por el histórico Batallón  Florida cuya banda lució el uniforme de gala de la epoca de la guerra del Paraguay y acompañó las acciones con sus sones. La tropa vistió el uniforme de brin que usara durante la campaña.

Banda del Batallón Florida en uniforme de gala
El Florida se desplaza en columna de marcha
El batallón entra en batalla formado en columna de ataque
El relator explicó muy claramente las evoluciones de infantería, el avance en columnas,  los giros en columna , el despliegue en línea y especialmente ofreció una muy detallada explicación sobre el cuadro. Relató que la primera linea presentaba bayonetas y la segunda hacía fuego a pie firme. Contó que el cuadro resultaba casi invencible cuando era atacado solo por caballería, pero no era así si la caballería era secundada por infantería y/o artillería.
El Florida ha formado en cuadro con los cañones en los vértices
¡La caballería paraguaya al ataque!
El relator continuó explicando que el cuadro podía avanzar y retroceder en formación, detalló las medidas de los lados de un cuadro de batallón y de compañía y todo se lo puede ver ejecutado por los infantes orientales.
El Florida vuelve a formar la línea
El Florida en línea
¡Palleja manda al ataque!
El cuerpo de Pallejá es rescatado por sus soldados

Leon de Palleja

Finalmente se pudo ver el asalto sobre la trinchera de Boquerón y al valiente Palleja caer herido de su caballo. La reconstrucción terminó con el retiro del cuerpo del jefe y al batallón rindiendo honores bajo fuego tal como ocurriera históricamente. 
El Florida rinde honores a su jefe con los fusiles a "la funerala" 
Este es el enlace  https://www.youtube.com/watch?v=0hVo1VA0QnA  creo que vale la pena verlo.

martes, 21 de octubre de 2014

Los Blancos de Villegas

De todos los episodios que integran la vasta y heroica tradición de la conquista del Desierto, uno de los más conocidos es el robo de los caballos del coronel Conrado Villegas, que fue relatado por el comandante Manuel Prado en su “Guerra al malón”.  Fue un golpe de audacia ejemplar de los indios, respondido por un acto de arrojo y sacrificio por parte de los soldados fronterizos que conmueve y asombra. 
Milico de la Frontera- Reconstrucción histórica
El coronel Villegas, Jefe del Regimiento de Caballería Nº 3, había comprendido, tiempo atrás, que no habría victoria posible y duradera sobre los indios si no se contaban con buenos caballos.  Aprovechó entonces y reunió para su regimiento seis mil animales de silla.  De ellos, tras lentas y personales selecciones, se quedó con lo mejor.  Luego, de ese lote apartó 600 pingos blancos, tordillos y bayos claros, destinados exclusivamente a servir como reserva para el combate o para una retirada imprevista.
Villegas transformó a los caballos blancos en una obsesión, y finalmente en un mito.  Recibieron instrucción especial, y eran mejor cuidados que los soldados.  Estos, hasta llegaban a despojarse de su poncho si no tenían manta para cubrirlo en las noches de helada, y resignarse a pasar hambre, en tanto su flete blanco recibía ración de forraje -¡todo un milagro en la precaria economía militar de entonces!.  Cuando los soldados se adaptaron a las posibilidades que por fin tenían al alcance de sus riendas, el 3º de Caballería adquirió fama legendaria, y aún entre los indios se revistió de contornos fantasmales, de leyenda.
La caballería blanca de Villegas caía como un aluvión de nieve sobre las huestes pampas.  Y Villegas y sus hombres, curtidos en todos los extremos del coraje, daban pábulo a los más increíbles actos de heroísmo, validos de la fortaleza que daba semejante montura.  Los blancos de Villegas eran un azote para el indio y un orgullo para los soldados de la frontera.
En la noche del 21 de octubre de 1877, un grupo de indios concibió dar un golpe de audacia al campamento del 3º de Caballería, en Trenque Lauquen: robarle los caballos blancos al coronel Villegas.
Esa noche, como otras, los blancos habían sido encerrados en un corral, a pocas cuadras del campamento.  El corral estaba delimitado únicamente por una zanja bastante profunda y ancha, que las caballadas no podían cruzar.  Ocho soldados, al mando del sargento Francisco Carranza, quedaron comisionados para cuidar la puerta del corral.
La noche era tranquila.  Nada indicaba la proximidad de los indios.  La modorra fue acomodándose en los párpados de los rudos hombres de Carranza, y con el primer frescor de la noche quedaron dormidos sobre sus carabinas.
Esta fue la oportunidad aguardada por los indios.  Practicaron un portillo en el fondo del corral, rellenando la zanja.  Con sus ojos, que penetraban la noche más cerrada,  distinguieron en las sombras a las madrinas.  Las tomaron sin que se espantaran, y las fueron sacando de a una.  Tras ellas, dócilmente, siguieron los caballos de cada tropilla.  Así, los seiscientos….
El Malón- obra de Francisco Madero Marenco nieto del legendario Eleodoro Marenco
Cuando con la diana, la guardia despertó, se halló con la novedad: ¡Los blancos habían sido robados!
La palidez con que Villegas recibió la noticia indicó que una tormenta de ira iba a estallar.  Mando buscar al segundo jefe del Regimiento, el mayor Germán Sosa.
La orden fue tajante: armar una dotación de 50 hombres, incluir en ella al sargento Carranza, y en media hora salir en persecución de los indios ladrones.  Si Carranza no se comportaba a la altura de las circunstancias, debía recibir cuatro tiro por la espalda.
Entre los cincuenta individuos había tres cadetes: Prado, Supiche y Villamayor.  Marchaban también el mayor Rafael Solís, el capitán Julio Morosini (el mismo que recibiera, años más tarde, la rendición de Manuel Namuncurá en Fuerte General Roca) y los tenientes Spikerman y Alba.
Se los racionó con una porción de charqui como para cuatro días, y cien balas por hombre.
Villegas los vio partir, con la mirada sombría, desde la puerta del rancho que oficiaba de comandancia, y le dijo al mayor Sosa, cuando pasaba frente a él: - No se animen a volver sin los blancos.
Marcharon cuatro horas.  Cuando el solazo pampeano del mediodía comenzó a morderles la nuca y el cansancio pesaba como una mochila sobre las espaldas, acamparon a orillas de la laguna Mari Lauquen.
El mayor Sosa dispuso una guardia porque se hallaban ya en territorio dominado por los indígenas.  Durmieron hasta el atardecer, y reanudaron la marcha no bien entró la noche.  A las diez de la mañana del día siguiente, hicieron alto para acampar.
Sosa había marchado silencioso durante toda la noche.  Cuando detuvieron la marcha ya había tomado una resolución.  Llamó a Solís y se la explicó brevemente: continuar esa expedición era conducir el medio centenar de hombres a la muerte, sin beneficio alguno.  Por consiguiente, acamparían.  Luego Sosa saldría durante la noche con el sargento Carranza.  Irían los dos en dereceras a alguna patrulla de indios con la que se trabarían en lucha hasta caer muertos.  A la mañana siguiente, al percibir Solís la ausencia de Sosa y Carranza, debía despachar descubiertas para buscarlos.  Volverían sin encontrarlos, o con sus cadáveres, y entonces Solís debía disponer el regreso al campamento.
En tanto, debía salir ahora con el cabo Pardiñas a reconocer un monte, y un bajo que se hallaban próximos, y en los que Sosa pensaba establecer el campamento desde el que ejecutaría su plan suicida para salvar a sus demás hombres de las iras de Villegas.
Pero estaba de Dios, que Sosa no iría a terminar sus días en las trágicas circunstancias que había elegido.  Media hora más tarde, regresaba el cabo Pardiñas, haciendo señas desde lejos.  El propio mayor Sosa le salió al encuentro.  Dios había puesto en el camino de esos soldados la posibilidad de salvarse, a punta de coraje.
En el monte que desde la distancia Sosa había elegido para acampar, había precisamente unos toldos.  Y en el bajo de la laguna, ¡los caballos blancos robados!…. Con ellos, una gran caballada que pastoreaba sin vigilancia a la vista.
Cuidando la toldería- Obra de Francisco Madero Marenco
Cambiaron los caballos de marcha por los de reserva en un santiamén.  Y en el silencio más absoluto se acercaron, al paso.  El mayor Solís en tanto, había estado observándolo todo.  La mayoría de los indios de pelea -83 en total-, dormían en los toldos, o jugaba a los naipes.  Con ellos estaban 129 mujeres, niños y ancianos.  Confiados en exceso por la fortuna del golpe dado contra el cuartel de Villegas, no habían puesto custodia; ni siquiera atado sus caballos.  La forma de atacarlos podía ser ésta: Unos veinte hombres debían atropellar hacia el bajo y arrear las caballadas.  El resto cargaría sobre los toldos para aplastar cualquier intento de reacción.  Había que actuar rápidamente para que nadie del grupo pudiera dar aviso a otras tolderías.
El teniente Alba descargó su ataque con los veinte hombres hacia las caballadas.  Solís encabezó la carga a los toldos.  Los caballos blancos, no bien sintieron el ruido familiar de los sables y los gritos de sus antiguos dueños, arremolináronse e hicieron punta hacia el camino y el resto de la caballada los siguió.  Nunca arreo tan grande fue reunido en menos tiempo.
Sosa y Solís redujeron a la impotencia a la indiada.  Cayeron sobre ellos como una centella.  El trompa de órdenes tocó llamada y el pelotón al mando de Alba enderezó con los caballos hacia los toldos.  Mudaron caballos e iniciaron el regreso.
La retirada se dispuso de inmediato.  Una fina columna de humo elevándose en el horizonte indicaba el peligro.  Era la que había encendido el tropillero de la tolda, el único que alcanzara a escaparse del aluvión mortal del mayor Sosa.  Seguramente estaría llamando a otros indios en su auxilio.  ¡Pero los blancos se habían recuperado!.
La marcha iba a ser lenta.  Había que empujar un arreo importante, y la chusma prisionera.  Por eso, 30 hombres se pusieron detrás de la tropa como escolta.  Y encima de ellos, una nueva orden terrible: matar al animal que se cansara.  Y seguir adelante.
Promediaba la tarde cuando comenzaron a ver, a sus espaldas, los primeros contingentes indígenas, convocados por la llamada de humo.  Para los soldados, el recurso era acercarse lo más posible al campamento, y si era factible, atravesar la famosa zanja de defensa, que mandara construir por esos años el Ministro de Guerra y Marina,  Adolfo Alsina.  Es decir, dar tiempo al Regimiento a que saliera a defenderlos.  Los indios, que también habían comprendido, querían cortar a cualquier precio la marcha.
Caía la tarde cuando una numerosa columna les dio alcance.  Corrían de flanco para interponérseles. 
Pampa bien montado (1)   Obra de Francisco Madero Marenco
El comandante Prado –que dejó relatado este episodio en su libro “La guerra al malón”- así describe el episodio: “Nahuel Payun en persona –el capitanejo más valiente de Pincén- nos salía a la cruzada.  Reunió cincuenta o sesenta indios y se precipitó sobre las caballadas, resuelto a dispersarlas.  Antes de llegar tropezó con un  grupo que mandaba Sosa y al pretender desviarse cayó bajo los sables del pelotón de Morosini.  El espectáculo debió ser magnífico, imponente.  Nosotros huyendo en una nube de polvo, mezcladas mujeres y caballos, arreando las chinas y los animales a punta de lanza, gritando como locos, y allá un poco a la izquierda, la fuerza de Morosini, entreverada a sable con el malón, en un infierno de alaridos, en medio del estruendo de las armas, pretendiendo los unos a arrollar al puñado de bravos que se levantaba como inquebrantable barrera, entre el furor del bárbaro y la presa del cristiano; forcejeando los milicos por contener la horda ciega de ira y sedienta de venganza”.
Cuando el ataque fue rechazado, mudaron los caballos.  Y luego apretaron la marcha, ya con desesperación.  Un nuevo ataque fue rechazado.  A medianoche hicieron una hora de alto, y luego continuaron la marcha.  Los indios, en tanto, los seguían a prudente distancia, pero no atinaban a cargarlos nuevamente.
Poco antes de llegar al campamento, Sosa dispuso cambiar caballos.  Los soldados montaron los blancos.  Y así, con grave aire de compadres, como una palpitante masa fantasmal, entraron a Trenque Lauquen.
Caballería de línea
Marchaban alineados, al tranco.  Y Sosa pasó con la columna, polvorienta y victoriosa, frente a la comandancia.  Desde el vano de la puerta Villegas, con el chambergo sobre la nuca, según su costumbre paisana, los vio pasar.  Silencioso.  Todavía enojado….  

(1) En torno a esta obra tuvo lugar un interesante cambio de opiniones que podrán encontrar en la página de Francisco Madero Marenco.
Fuentes:
Guerra al Malón A. Comandante Prado  Ed. EUDEBA

sábado, 18 de octubre de 2014

XXIº Exposición y Concurso Regional de Modelismo Plástico I.P.M.S. JUJUY



La XXIº Exposición y Concurso Regional de Modelismo Plástico se llevara a cabo los días 28, 29 y 30 de Noviembre de 2014 en el Centro Cultural Héctor Tizón , Hipólito Irigoyen esq. Junín , San Salvador de Jujuy, Argentina .-
Programa de actividades del evento:
XXIº Exposición y Concurso Regional de Modelismo Plástico
Organizado por el I.P.M.S. JUJUY ( Sociedad Internacional de Modelismo Plástico filial Jujuy)
auspiciado por : la Municipalidad de San Salvador de Jujuy , Secretaria de Cultura y Turismo Municipal, Parque Botánico Municipal Jujuy, Tactical Models, Aviation Visual Art, Hobbies La Docta, Cosentini Spintcast , Gaspar Artes en Láser y Madera y la Fundación Jujuy XXI .
 Se llevará a cabo los días 28, 29 y 30 de Noviembre de 2014 en el Centro Cultural Héctor Tizón, sito en Hipólito Irigoyen y Junín de la ciudad de San Salvador de Jujuy.-
Lugar del evento:
Centro Cultural Héctor Tizón, Hipólito Irigoyen y Junín, de San Salvador de Jujuy , Jujuy, Argentina.-
Fechas y horarios
Viernes 28-11-14
 Recepción de trabajos de modelistas locales desde 16:00 hs hasta las 22: 00 hs.-
21:00 hs. Actuación del Grupo vocal Tacta (Chango Pantaleón y Pipo Meriles) con Pucho González .
Sábado 28-11-14
09:00 hs a 13:00 hs – Apertura al público de la exposición y recepción de trabajos de modelistas de otras provincias.-
16:00 hs – Apertura de la exposición al público en general
20:00 hs - Inauguración oficial de la Exposición
21:00 hs - Actuación de Máximo Jazz , con repertorio de jazz clásico.-
00:00 hs - Cierre de la muestra.-
Domingo 30-11-14
10:00 hs - a 13: 00 hs . exposición abierta al público .-
16:00 hs – apertura exposición.-
19:00 hs - Ceremonia de entrega de premios.-
20:00 hs - Cierre de la exposición .-

martes, 7 de octubre de 2014

Los mandos del Ejército Virreinal


Junto a don Santiago de Liniers y Bremond cabalgaron cuatro jefes valientes que comandaron las cuatro divisiones que formaron el Ejército Virreinal de Buenos Aires en 1807.
Me he atrevido a transformar y pintar las figuras de los jefes, así como de pintar los caballos de los jefes y de los portaestandartes. Espero que la afición sabrá mirar con indulgencia. En cambio las figuras de los jinetes que portaban las banderolas, estuvieron a cargo de Fernando Amo y están impecables como era de esperar.
Acá van las fotos y una pequeña relación de la actuación de cada uno de estos bravos durante las invasiones inglesas.

Cesar Balbiani
Cesar Balbiani
Nació en España y siguió la carrera de las armas, con el grado de coronel arribó al Río de la Plata en 1806 no llegó a participar de la Reconquista pero en 1807 Santiago de Liniers lo puso al frente de la primera División del ejército y lo designó Cuartelmaestre general, convirtiéndose en una de sus principales ayudas para la organización y entrenamiento de las milicias, para lo que redactó un manual de instrucción militar. Durante la jornada del 2 de julio de 1807 actuó como comandante de la división derecha de las fuerzas con que Liniers acudió a defender el puente sobre el Riachuelo. Participó en la defensa de Buenos Aires y en la capitulación, acompañó a Liniers al recibir la espada del general John Whitelocke. De acuerdo a los términos pactados, junto al teniente coronel Francisco Quesada permaneció como rehén de los británicos hasta ser cumplimentada la devolución de los prisioneros ingleses, siendo llevado a Inglaterra  y pudiendo regresar a  España en 1808.
División Balbiani (Ala derecha - Banderola Roja)
Primer Batallon de Patricios, Segundo Batallon de Patricios, Compañía de Granaderos de Terrada, Batallón de Marina, dos compañías de Miñones Catalanes, Escuadrón de Cazadores de la Reina y Escuadrón de Húsares de Nuñez - 14 piezas de artillería.
Total: 1.987 hombres

 
Bernardo de Velasco
Bernardo de Velazco
Nacio en España en 1765 y falleció en Asunción del Paraguay en 1822. Durante la primera invasión inglesa envió tropas para unirse a las fuerzas con que el virrey Sobremonte pretendía reconquistar Buenos Aires; éstas fueron devueltas a Asunción al conocerse la noticia de la reconquista por Liniers.
En 1807, al llegar la noticia de la invasión a Montevideo y del inminente regreso de los británicos a la capital, dejó el cargo a manos de Manuel Gutiérrez Varona y partió rumbo a Buenos Aires el 13 de marzo, donde dirigió personalmente esas mismas fuerzas en la capital del Virreinato. Fue puesto al mando de una división del Ejército del Virreinato y se destacó entre los más aguerridos jefes militares de la defensa de la ciudad. Con fama de valiente y ascendido al grado de general, regresó a ocupar su puesto de gobernador del Paraguay.
División Velasco (Ala izquierda- Banderola Azul)
Fijo de Buenos Aires,  Tercio de Vizcaínos, Tercio de Arribeños, dos compañías de Miñones, Escuadrón de Carabineros de Carlos IV y Compañías de Blandengues. 16 piezas. 
Total: 1.650 hombres.

Francisco Javier de Elío
Francisco Javier de Elío
Nació en Pamplona, 1767 y falleció en Valencia, 1822. En 1807 fue puesto al mando de una división del ejército virreinal. Después del contraste de los Corrales de Miserere, Elío regresa a Buenos Aires al frente de sus tropas y con sus palabras alienta a los desanimados asegurando que los jefes estaban todos vivos y que las tropas pronto estarían todas reunidas otra vez. Junto con Alzaga y Balviani organiza la defensa según el plan del Ing. Doblas que luego sería aprobado por Liniers.
El 5 de julio, Elío fue el encargado de parlamentar con los ingleses y de dar respuesta  al ultimatum en los siguientes términos: "Por comision del General Español Don Santiago Liniers contesto á. V. a la carta que por su Parlamentario le a remitido dirijida a intimar la rendicion de esta Capital; diciendole que nada que se dirija á rendir las armas hoira: Que tiene tropas bastantes, animosas, y mandadas por gefes llenos de deseo de morir por la defensa de la Patria; y que esta es la hora de manifestar su Patriotismo.  Queda de V. su atento servidor Q. S. M. B. "
Posteriormente participó valientemente en las jornadas de la Defensa y luego de la victoria  fue designado por el virrey Liniers gobernador de Montevideo.
División Elío (Centro- Banderola Blanca)
Tercio de Gallegos, Tercio de Castas, Tercio de Andaluces, dos compañías de Miñones, Escuadrón de Húsares de Vivas. 9 piezas
Total: 1.720 hombres

Juan Gutierrez de la Concha
Juan Antonio Gutiérrez de la Concha y Mazón de Güemes  
Nació en Esles, Cantabria, España, 1760 y fue fusilado en Cabeza de Tigre, Córdoba, Rep. Argentina, el 26 de agosto de 1810. Fue un marino y militar español de larga trayectoria en el Virreinato del Río de la Plata. Durante la Defensa tuvo a su cargo las posiciones en el Retiro al frente de cuatrocientos de sus hombres y mantuvo un encarnizado combate con los ingleses  a pesar de la propia inferioridad numérica. Los defensores seguían resistiendo aun cuando tenian heridos a más de la mitad de sus hombres y al propio Gutierrez de la Concha, quien recibió dos heridas. Finalmente,  por falta total de municiones, se decidió a hacer una salida a la bayoneta que permitió salvar a la mitad de los efectivos. El resto junto con Gutierrez de la Concha,  fueron hechos prisioneros por los ingleses. Pero pronto fueron liberados debido a la victoria de las armas del Rey Católico.
División Gutiérrez de la Concha (Reserva- Banderola tricolor)
Tercer Batallón de Patricios, Tercio de Montañeses, dos compañías de Miñones, Escuadrón de Migueletes de Castex, Cuerpo de Quinteros y Labradores, Dragones de Buenos Aires. 14 piezas
Total: 1.580 hombres.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Una profecía antes de la batalla

Asalto de la 1ra columna argentina
Con motivo de un nuevo aniversario de la batalla de Curupaytí, librada el 22 de septiembre de 1866, he querido publicar este relato encontrado en un libro, ya olvidado: “La cartera de un soldado” de José Ignacio Garmendia. Se trata de una reunión de oficiales del Ejército Argentino antes del fatídico asalto a la posición paraguaya, que transcribo para los amigos de este Blog.
Cnl. Manuel Fraga
Juan Bautista Charlone
Cnl. Manuel Rosetti

Tcnl. Alejandro Díaz
Luis María Campos
…en la carpa del Dr. Molina, saboreando un banquete de soldado, cuyo manjar más exquisito era un raquítico sábalo comprado a precio romano, se encontraban reunidos, Fraga, Charlone, Rosetti, Alejandro Díaz y Luis María Campos.
Aquella mesa nos traía a la memoria una comida después, de un entierro: una atmósfera silenciosa se mezclaba a la sobriedad del almuerzo: los chistes forzados se sucedían con grandes intervalos: hipócritas manifestaciones del corazón: estaban tristes y no sabían por qué: es que el amargo presentimiento que allí batía sus almas y que los impulsaba al solemne vaticinio, era la misma fatalidad que más tarde revestiría una forma tangible.
De repente Fraga, con aquella arrogancia en el porte y en el hablar que le era característica, hizo un gesto de visible contrariedad, y exclamó con triste sonrisa.
¡Hoy me van a matar! recibiré un balazo en el vientre, pero tendré el honor de morir con el quepí que Vd. me ha regalado; y dirigiéndose a Luis María Campos, lo saludó con gallardía.
En ese instante se escuchó la voz clara de Rosetti que decía: ¡Yo también voy a morir! y es tan cierto mi presentimiento que he arreglado mis asuntos...
No concluyó porque fue interrumpido por Alejandro Díaz, que con voz grave y acentuada murmuró esta única frase: ¡Yo también voy a morir!
Charlone, que hasta ese momento había guardado silencio, al oír estas palabras; se irguió, y ejecutando un ademan brusco, exclamó con nervioso acento:
Del mismo modo quedaré allí de un metrallazo; pero caeré en mis cabales, porque hasta ahora en el ejército argentino, en esa patria que tanto amo, nadie ha ido más lejos que yo, y es por eso que quiero darle mis glorias y mi sangre.
Al concluir esta frase temblaba la palabra en los labios del bravo veterano, es que hablaba con el alma, sintiendo prematuro el entusiasmo del último sacrificio.
Sucedió uh momento de silencio que fue interrumpido por Rosetti, quien dirigiéndose a Luis Maria Campos, dijo: ¡El General Petit (1) también ha de morir!
— ¡No! gritó Fraga; saldrá herido solamente para que cuente el cuento.
En este instante se presentó a la puerta de la carpa un ayudante a traer una orden, aunque su nombre lo hemos olvidado, recordamos que era rubio y de una talla gigantesca.
— ¿Y a este? — balbuceó uno de los circunstantes.
— Como es tan grande, será el primero que muera, replicó secamente Charlone.
En seguida todos guardaron el más profundo silencio.
Con excepción del lugar de la herida de Luis M. Campos, la profecía (2) salió fatalmente cierta.
(1) Nombre cariñoso que daban a Luis Maria Campos.
(2) Relato del general D. Luis Maria Campos, único testigo que sobrevivió a sus infortunados compañeros.