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domingo, 22 de septiembre de 2013

Asalto a Curupayty

La construcción de las trincheras de Curupayty, devenida en la mayor victoria de las armas paraguayas de toda su historia, fue atribuida a varios autores. Algunos mencionan como tal al coronel inglés Jorge Thompson, algunos adjudican las obras al coronel polaco Luis Federico Myszkowski y otros sostienen que el 6 de septiembre de 1866, el mariscal Francisco Solano López ordenó al coronel húngaro Francisco Wisner de Morgenstern que trazara sobre el terreno el plano de las nuevas obras de fortificación proyectadas para contener en Curupayty el avance enemigo que consideraba inminente. La misma fuente apunta que dos días después y sobre los planos realizados por Morgenstern, el mariscal convocó a los jefes más importantes de su ejército para considerar el plano de defensa elaborado por el coronel húngaro. En dicha convocatoria, todos aprobaron los planos de la trinchera, excepto el General de Brigada José Eduvigis Díaz que había recibido el mando de la posición. Este al ser consultado sobre sus reservas sobre el tema, dijo: Oì porane la cuatiá ari pero pecha ña mbopuharo la trinchera no ro jocoichene los cambape (Estará bien en el papel, pero si levantamos así la trinchera, no detendremos a los negros).
Grl. José Eduvigis Díaz
vencedor en Curupayty
héroe del Paraguay 
El mariscal López decidió poner su fe en su lugarteniente y le autorizó a seguir su inspiración y a levantar las instalaciones según su criterio. Así la posición quedó constituida por una trinchera de defensa que tenía dos kilómetros de extensión, con un foso de cuatro metros de ancho por dos de profundidad, además de un muro de dos metros de altura, dentro de las líneas de defensa y con objeto de proteger a los tiradores de los eventuales disparos enemigos, el General Díaz mandó construir otro foso interior en el que los soldados paraguayos tendrían las máximas comodidades para efectuar sus disparos concediendo la mínima visibilidad para el fuego enemigo. Igualmente fueron construidos dos puentes levadizos, además de pasadizos y polvorines subterráneos. En su interior había entre 4 mil y 5 mil soldados y cerca de noventa cañones, una parte de los cuales apuntaba hacia el río y la otra hacia la tierra. 
Mientras los paraguayos reforzaban las defensas en Curupayty con gran celeridad, tras la batalla de Curuzú, el 3 de septiembre de 1866, los comandantes aliados detuvieron su avance discutiendo sobre qué ruta seguir, desaprovechando la oportunidad de tomar el entonces débil bastión enemigo.
El General Mitre, estudioso de las “estrategias europeas”, planificó una operación que juzgó inobjetable, un ataque frontal a bayoneta con los 17.000 hombres, y luego simular una retirada para que el enemigo salga en persecución, para más tarde dar media vuelta y batirlos fuera de la fortaleza. 
El 22 de septiembre se inició el ataque contra la posición paraguaya, la flota imperial, que apoyaría el asalto por tierra, avanzó desde Curuzú. Estaba integrada por 5 acorazados, 2 buques bombarderos, 3 chatas bombarderas y 6 cañoneras dirigidas por el almirante Joaquim Marques Lisboa, Marqués de Tamandaré.
Los acorazados Bahía y Lima Barroso se adelantarían para cañonear las fortificaciones mientras el resto de las naves atacaban el resto de las líneas enemigas.
Acorazado Brasil
El bombardeo se inició en la mañana, a las 8:00 horas, cuando los 101 cañones de la flota imperial atacaron las posiciones paraguayas. Estos respondieron con la artillería ubicada hacia el río. El fuego de la escuadra se prolongó hasta el mediodía sin resultados apreciables. El duelo de artillería duró cuatro horas pero las cubiertas del terreno impedían a los artilleros brasileños efectuar correctamente sus tiros y los paraguayos lograban mantener a los buques alejados de las fortificaciones.
Bombardeo naval brasileño de las posiciones paraguayas
En pocas horas cerca de 5.000 proyectiles fueron disparados contras las trincheras paraguayas. Cuando llegó el mediodía, los acorazados "Brasil", "Lima Barroso" y "Tamandaré", cruzaron la línea de contención de Curupayty para ametrallar la batería paraguaya de la barranca, desde su retaguardia y Tamandaré ordenó dar la señal que el bombardeo había finalizado.


Bartolomé Mitre, avisado de que la flota imperial había terminado su cañoneo y asumiendo que las posiciones paraguayas debían estar destruidas, ordenó el avance. Los argentinos y uruguayos estaban al mando de los generales Wenceslao Paunero y Emilio Mitre y los brasileños estaban comandados por Manuel Marques de Souza III, Barón de Porto Alegre. Las fuerzas que iniciaron el ataque fueron reforzados por 15 batallones argentinos y 9 cuerpos brasileños que estaban en la reserva.
Ejército brasileño- Caballería
Ejército brasileño- Infantería ligera
Ejército brasileño- Infantería de línea
Ejército brasileño- Guardias nacionales
Ejército brasileño- Artillería a pie.
Ejército brasileño- Artillería a caballo
La orden de ataque se demoró por una torrencial lluvia de varios días que dejó el terreno convertido en un pantano y cuando finalmente las columnas aliadas iniciaron su marcha, Díaz ordenó el repliegue de las tropas ubicadas en las trincheras más avanzadas.
Recién cuando los soldados aliados estuvieron al alcance, Díaz ordenó disparar a la artillería paraguaya que estaba casi intacta y que causó enormes bajas a las tropas enemigas que avanzaban en formaciones muy densas y con mucho esfuerzo y lentitud debido a la zona lodosa. Estas fuerzas, al superar la zona batida por la artillería debían pasar por zanjas cubiertas con espinas y estacas para llegar al campo de tiro de la infantería paraguaya atrincherada en sus posiciones.

Ejército argentino -Artillería 
Ejército argentino-Caballería 
Ejército argentino - Infantería
Ejército argentino - Zapadores 
Los soldados aliados no pudieron acercarse a las trincheras enemigas, y los pocos que lograron hacerlo fueron literalmente fusilados. Cuando intentaban retroceder, ante la llegada de refuerzos se los hacía cargar nuevamente siendo igualmente rechazados.
Las dos columnas centrales, encargadas del ataque principal sufrieron desde el primer momento un fuego intensísimo de la artillería paraguaya mientras su marcha se veía entorpecida por el terreno.

Asalto de la 4ta columna- Cuadro de Cándido López
Trincheras paraguayas- Cuadro de Cándido López
Otra vista de las trincheras paraguayas- Cuadro de Cándido López
Cerca de las 16:00 horas, Mitre dio la orden de retirada, aunque varias unidades ya habían empezado el proceso por iniciativa propia. Una vez que se retiró el ejército, la armada hizo lo propio.

Saqueo de los despojos- Cuadro de Cándido López- detalle
Cuando terminó la batalla, de las trincheras de Curupayty salió un batallón para recoger las armas y despojos que habían dejado los aliados en el terreno, así como también para apresar a los heridos. Los soldados paraguayos les preguntaban a los argentinos y brasileños heridos si podían caminar, y mataban a quienes respondían en forma negativa. Eran pocos los que conseguían caminar, pues de lo contrario hubieran retrocedido para encontrarse con sus compañeros; de esta forma, apenas hubo "una media docena" de prisioneros. Los soldados del batallón paraguayo volvieron a la trinchera vestidos con los uniformes argentinos, con relojes de los muertos y con libras esterlinas, pues hacía poco que los aliados habían recibido el sueldo. Posteriormente, esas libras fueron "compradas" por Elisa Lynch con papel moneda paraguayo. Varios batallones paraguayos se vistieron con los uniformes de los aliados muertos y se armaron con los 3 mil fusiles capturados. 
Uniformes de las tropas paraguayas
Las bajas aliadas fueron enormes, cerca de 10.000 de ellos resultaron muertos o heridos, principalmente lo primero. Los paraguayos perdieron menos de un centenar de hombres, y menos de una treintena de ellos murió. El desastre táctico de Curupayty reconoce como causa esencial el desconocimiento de la situación del enemigo en su posición y de las características principales del terreno, cuyas ya de por sí magníficas condiciones naturales, fueron aumentadas aún más por las lluvias y las excelentes obras defensivas que realizaron los paraguayos. La consecuencia inmediata fue la paralización de las operaciones de los aliados durante diez meses, el hundimiento definitivo del ya mermado prestigio de Mitre como generalísimo y, especialmente en Argentina, reavivó el rechazo popular a la guerra, lo cual devino en una serie de levantamientos en las provincias que hicieron forzoso retirar tropas del frente. 
En la sangrienta batalla de Curupayty el impacto de un casco de granada le destrozó la mano derecha a un ciudadano argentino alistado hacía unos meses como voluntario. Evacuado a Corrientes, la amenaza de la gangrena obligó a amputarle el brazo por encima del codo. Se trataba de un joven dibujante y cronista de 26 años, teniente segundo del ejército, que se llamaba Cándido López. Menos de un año después cumplió su promesa de enviarle al médico que le amputó el brazo un óleo suyo fruto de una prodigiosa reeducación de su mano izquierda. El sería, a través de sus cuadros algunos de los cuales ilustran esta breve reseña, el documentalista histórico de la Guerra de la Triple Alianza.
En Curupayty perdieron la vida muchos oficiales representantes de la flor y nata de la juventud argentina, entre otros el hijo del vicepresidente de la Nación, Capitán Francisco Paz  y el Capitán Domingo Fidel Sarmiento hijo adoptivo de Domingo F. Sarmiento. La dramaticidad del combate queda reflejada en el relato de José Ignacio Garmendia, quien al final de la acción encontró ensangrentado a Martín Viñales, del 1er Batallón de Santa Fe, y al preguntarle si estaba herido recibió como respuesta: "No es nada, apenas un brazo menos; la patria merece más".

Marcha militar Curupayty
(autor: Cayetano Silva)
Saludemos la enseña sacrosanta
Que en cien combates flameó triunfal
Cobijando los héroes inmortales
De Tuyutí, Bellaco y Humaitá.

Saludemos la enseña inmaculada
Que heroica tremoló en Curupayty,
Cuyos campos bañaron con su sangre
Rivas, Díaz, Charlone y otros mil.

Saludemos la enseña victoriosa
Que en Corrientes, Yatay y Boquerón
Nuevos lauros de gloria inmarcesible
Para el pueblo de Mayo conquistó.

Gloria eterna bandera azul y blanca
Gloria eterna a los héroes que por ti
Inmolaron sus vidas en los campos
De Tuyutí, Humaitá y Curupayty.
En este enlace podrán encontrar esta hermosa y emocionante marcha:
http://www.youtube.com/watch?v=q05YmWhUbu4
Fuentes:
  • Agenda de Reflexión Nº 221, Año III, Buenos Aires, 22 de septiembre de 2004. Efemérides Agrupación Patricios Reservistas / Patricios de Vuelta de Obligado.
  • José Ignacio Garmendia (1889). Recuerdos de la guerra del Paraguay: batalia del Sauce, combate de Yataytí Cora, Curupaytí, campaña del Pickiciri. Impr., Litografía y Encuadernación de J. Peuser.
  • Histarmar http://www.histarmar.com.ar/Exploraciones/Paraguay-CurupaytyGByMR.htm
  • La Gazeta Federal http://www.lagazeta.com.ar/curupayty.htm
  • "Maldita Guerra" - Nueva Hisotria de la Guerra del Paraguay. A.Francisco Doratioto - Emece

9 comentarios:

  1. Un superbe article, que j'ai lu en plusieurs fois, la langue étant très difficile pour moi, et je ne connais pas le conflit, si loin d'ici! Je disais donc très bel article, des documents magnifiques (j'aime beaucoup les tableaux!)...je ne peux malheureusement rien dire du poème, la langue étant ici un gros écueil...Bravo en tout cas, c'est un plaisir de voir des posts aussi complets...et pardon pour commenter en Français!
    Salutations européennes,
    Phil.

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  2. Comme toujours si gentil Phil, c'est le lien Wikipedia français qui vous donnera une idée de ce conflit .http://fr.wikipedia.org/wiki/Guerre_de_la_Triple_Alliance. Bien que généralement ne partagent pas la tendance politique dominante dans les articles de Wikipedia, je pense que cet article peut être utile. Avez-vous vu les wargames qui ont été faites au sujet de cette guerre? Vous pouvez les trouver étiquetés comme Guerra del Paraguay. A bientôt

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  3. Non, il est vrai que je ne connais ni le conflit, ni les wargames à ce propos...encore une époque et un endroi à explorer!
    A bientôt...

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  4. Muy buena reseña profesor... sirve para dimensionar el conflicto en sus principales aristas... errores tácticos, pobreza, masacre...

    C

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    1. Cristián, muchas gracias por tu comentario, saludos, Carlos

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  5. El coraje y la astucia de los soldados paraguayos es incomparable. Cada vez que leo o escucho algo sobre la guerra de la Triple Alianza, más respeto siento por el pueblo paraguayo.

    Un saludo desde Argentina, muy buen blog :)

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    1. Muchas gracias Anónimo.
      Otro saludo desde...la Argentina

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  6. Excelente artículo, pero debo discutir la cifra de bajas atribuidas a los aliados, siendo las reales las siguientes: 587 muertos y 950 heridos por parte de las tropas argentinas, además de 411 muertos y 1600 heridos. Lo que da un total de 3548 bajas.

    Saludos.

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    1. Muchas gracias por sus amables palabras y por su aporte.

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