miércoles, 16 de mayo de 2012

Bicentenario del Regimiento de Granaderos a Caballo

Lámina de Mario Chaves publicada en la revista
Master en modelismo marzo/abril de 1985
Al arribar a su Patria, el entonces Teniente Coronel de Caballería José Francisco de San Martín, natural de Yapeyú, Corrientes, recibió del Gobierno de las Provincias Unidas el reconocimiento de su grado y la orden de formar un cuerpo de caballería compuesto por voluntarios seleccionados según parámetros de conducta y personalidad muy elevados. El cuerpo se denominó Regimiento de Granaderos a Caballo y su uniforme original era el siguiente:  
Jefes y oficiales. Sombrero falucho, y en cuartel, gorra azul chata ó de pastel sin visera y de galón ancho, Casaca larga de paño azul, peto acolchado, vivada con nueve botones dorados, y dos granadas de oro en el extremo de cada faldón, corbatín calzón de punto o de brin blanco bien ajustado, bota granadera con espolín, catalejo militar, y cartera pendiente al costado de una especie de bandolera donde guardaban los avíos para levantar croquis del terreno у un diario prolijo de la marcha, obligados á llevar. Espada sable de 36 pulgadas, guante de ante con manoplas, capote de paño. Silla húngara con pistoleras cubierta hasta el arzón con un chabrac de paño azul franjeado de oro con granadas de lo mismo en sus dos ángulos los que remataban en una borla balija a la grupa. 
Tropa. Gorra de pastel azul sin visera, o morrión sencillo con carrillera de metal escamado, granada al frente y un pompón verde, cambiado poco después por el penacho punzó alto. Casaca larga azul, vivos encarnados, con palas de bronce escamado y cuatro granadas amarillas en el extremo de los faldones, botones amarillos con el escudo nacional, calzón azul de paño, bota granadera con espuela de fierro; capote. 
Su arnés consistía en el sable corvo adelgazado á "molejón", carabina de chispa, y lanza. No permitiéndoseles caballo de diestro, el de montar era generalmente tordo, crinado, de cola al corvejón, herrado y mantenido á pienso; formando su arreo al recado del país, cubierto con un caparazón de paño azul, adornado de fajas, y dos granadas con borlas punzó en las puntas; balija de cuero. 

Lámina de Mario Chaves publicada en la revista
Master en modelismo marzo/abril de 1985
a.Casaca de oficial
b.Pompón de cerda
c.detalle de la gorra de cuartel
d.chaqueta de cuartel con el grado de Alférez
e.grado de Capitán aplicado a la botamanga de la chaqueta
f.galón de la parte superior del morrión con su correspondiente escarapela de mostacillas
g.cordón de hilos trenzados que se ajustaba con dos ganchos al morrión
h.granada de metal amarillo
i.carrillera de metal amarillo
j.charretera perteneciente al grado de Ayudante Mayor
k.charretera de Teniente Coronel
l.pompón de la dragona de un sable de un oficial superior
m.chapa y granada de un oficial
n.chabrac, maletín funda de pistolera de la montura de oficial

En 1815 el calzón de montar fue sustituido por pantalones largos sajones (con entrepiernas forradas de cuero) y las botas granaderas por zapatos “a la rusa”.
Para la campaña de los Andes, San Martín ordenó entregar los pantalones de paño azul con vivo encarnado de los Batallones Nº 7 y Nº 8 de Infantería a los Granaderos a Caballo, a cambio de los de montar “medio sajones” de éstos, cuyas guarniciones de cuero proporcionaban más abrigo a los negros de ambos batallones, puesto que ellos procedían por lo general del centro de África e iban a ser expuestos a los fríos de la Cordillera.
Durante la campaña los granaderos vistieron casaca azul con solo un vivo encarnado y granadas amarillas en los faldones; pantalón azul sin cuero y con el mismo vivo; gorra de casco con cordones amarillo, penacho verde, carrileras de bronce, granada flamígera y escarapela al frente; botón dorado; botines negros.


Reproducción exacta del sable de San Martín .
Museo del Regimiento de Granaderos a Caballo
En la lista contestaba el granadero por su nombre de guerra. Ningún oficial podía tutearlo ni ocuparle en servicio alguno que no fuera estrictamente militar. Una mancha, raspón en el uniforme, un botón menos ó mal abrochado costaba un día de arresto. Acostumbraban el pelo corto y la mirada más arriba del horizonte.
Después de haber dado los últimos sablazos en la batalla de Ayacucho el Regimiento todavía desempeñó algunas misiones y en junio de 1825 iniciaron el regreso a Buenos Aires, arribando a esta ciudad el 13 de febrero de 1826.
Retornan al mando de José Félix Bogado, aquel lanchero paraguayo de 1813, que ahora luce las insignias propias del coronelato. A sus órdenes llegan 78 hombres, entre ellos los seis que hicieron toda la campaña: Paulino Rojas, Francisco Olmos, Segundo Patricio Gómez, Damasio Rosales, Francisco Vargas, y Miguel Chepoya.
Vuelto el regimiento a su antiguo cuartel del Retiro, las armas que trae se depositan en una caja, sobre la que se colocará una plancha de bronce con esta inscripción: Armas de los libertadores de Chile, Perú y Colombia.

Tenemos el honor de haber recibido los restos del Ejército de los Andes, conducidos desde el Perú por el coronel de granaderos a caballo D. Félix Bogado. Cerca de nueve años han pasado desde que estos valientes marcharon a libertar a Chile. En este largo periodo se pueden contar los días con gloria que han dado a la patria, por las veces que se han batido con nuestros enemigos. Nuestra gratitud será siempre demostrada a estos viejos soldados de la libertad con las más tiernas efusiones de nuestros corazones. Eternamente llenaremos de bendiciones a los héroes de Chacabuco y Maipo; si, a esos que han conducido en triunfo el pabellón argentino hasta Quito y que han sabido derramar su sangre por la libertad de la patria en Junín y Ayacucho. Nosotros al verles, siempre diremos con admiración: He aquí: esos sellaron con su sangre y sus espadas la libertad de su patria y sus nombres irán de padres a hijos, de generación en generación. Gaceta Mercantil de Buenos Aires 


De mil hombres que formaron en el Regimiento hasta 1825, solo ciento veinte regresaron a Buenos Aires. En 1907 por decreto del Poder Ejecutivo se designa al Regimiento de Granaderos a Caballo como escolta del Presidente de la Nación vestido con el uniforme establecido en 1903 y que luce actualmente.
Oficial de Granaderos a Caballo con el uniforme de 1903, actualmente en uso.
Lámina de José Luis Salinas

2 comentarios:

  1. me encanta la historia y los granaderos,muy bueno

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