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jueves, 19 de mayo de 2016

El 25 de mayo, el Cabildo y los Patricios

Es cierto que en estos días se empieza a celebrar "la Semana de Mayo" y que el 25 de mayo aún no ha sido olvidado. Pero se lo recuerda falseando su espíritu y olvidando a sus protagonistas: el Cabildo y los Patricios.  Quiero compartir una pequeña reflexión al respecto ilustrada con una imágenes digitales del Regimiento Nº1 Patricios que he confeccionado a partir de ilustraciones del célebre uniformólogo Fernández Rivas y según las descripciones del Prof. Luqui Lagleyze.
En 1809 a partir de la Legión Patricia, creada a fines de 1806, se formaron los batallones Nº1 y Nº2. El 29 de mayo de 1816 ambos batallones dieron origen al Regimiento Nº1 Patricios y el 31 de octubre fue declarado veterano del arma. Este regimiento se uniformó desde 1810 como el resto de la infantería, con el que se ha dado en llamar Uniforme General. En el brazo izquierdo llevaban un escudo de paño blanco orlado de laureles bordados en celeste y las siglas Bs. Ays. en lana encarnada. La chapa de los morriones de la tropa llevaba las siglas B.A. / B.P. -es decir "Buenos Ayres / Batallón Patricios ". 
En las imágenes que he confeccionado, se podrá apreciar que los soldados no portan sable briquet, ni manta, todo lo cual sí aparece en las ilustraciones de Fernández Rivas, pero portan una pequeña mochila cuya presencia se adivina por el correaje. El granadero luce bigote, como era costumbre en la época, no tiene placa al frente de su morrión de piel pero lleva la larga manga bordada detrás del mismo.  
Como siempre quedo a la espera de los comentarios de los aficionados.

La pequeña reflexión
La concepción de la Patria, las Invasiones inglesas
Para  la historia oficial los acontecimientos de Mayo de 1810, eclipsaron la importancia de las Invasiones Inglesas, y la cultura popular argentina sólo rescata el agua hirviendo sobre las tropas invasoras arrojada por una muchedumbre enardecida y semibárbara.  Sin embargo, el virreinato del Río de la Plata se organizó para la defensa de su capital formando cuerpos de milicias bien uniformadas y armadas, comandadas por oficiales elegidos por los mismos cuerpos, constituyéndose una fuerza valerosa aunque sin el suficiente adiestramiento para dar batalla en campo abierto y mucho menos contra un ejército formado por las mejores unidades militares de una de las principales potencias de la época. De ese modo se producía un primer acto de expresión clara y viril de la voluntad del pueblo que no se alzaba en contra de su Soberano sino, todo lo contrario, se organizaba para defender su Patria Americana ante el invasor inglés.  El segundo fue en el cabildo abierto del 10 de febrero de 1807 cuando  se escuchó la voluntad de los españoles europeos y de los españoles americanos, es decir los criollos, resolviendo la destitución de Sobremonte por su ineptitud para defender Buenos Aires, dando lugar posteriormente al nombramiento de Santiago de Liniers como nuevo virrey. 
Entre todos los cuerpos de milicias la Legión de Patricios Voluntarios Urbanos de Buenos Aires, fue el mas poderoso y estaba constituido por tres batallones que levantaban mas de mil bayonetas. Se destacó especialmente sobre los otros cuerpos, aun cuando todos hicieron derroches de valor en esos tres días de lucha contra los ingleses, a punto tal que un jefe enemigo, el Teniente coronel Kingston del 6to de Dragones de la Guardia, herido durante los combates, le pidió a Liniers ser enterrado en los cuarteles de este bravo regimiento.
El nacimiento de la Patria, Mayo de 1810
Como es sabido ni los historiadores liberales que predominaron en las aulas hasta la última década, ni sus actuales descendientes de pensamiento filomarxista, han reconocido la acción protagónica de este cuerpo durante los acontecimiento de mayo de 1810, pues los Patricios, bajo las ordenes de su primer jefe el Brigadier General Cornelio de Saavedra, que ha recibido el título de primer Padre de la Patria, constituyeron el motor del movimiento en aquellos difíciles días que culminaron con la instauración de la Primera Junta de Gobierno. ¿Por qué? Porque hacía falta mostrar que Argentina no había nacido católica y fiel a su Soberano, sino laicista y revolucionaria, de lo contrario, esos historiadores se hubieran encontrado en el partido equivocado y luchando contra la Patria. Uno de los libros que más influencia tuvo para este fin fue la novela de Fidel López titulada “La gran semana de 1810. Crónica de la Revolución de Mayo”, publicada en 1896 y escrita según el autor a partir de unas copias de unas “cartas fraguadas” encontradas “en el baúl de la parda Marcelina Orma”. Por otra parte Mitre, amante de Inglaterra, sin esconder su encono contra España, ensalzaría las ideas liberales de ciertos participantes en el movimiento de Mayo que anhelaban, como él, un certificado de nacimiento británico: “A América del Sud” –decía– le tocó “el peor lote… pues España y Portugal transportaron a sus nuevas colonias su absolutismo feudal y sus servidumbres… Más feliz, la América del Norte fue colonizada por una nación que tenía nociones prácticas de libertad y por una raza viril mejor preparada”. Pero los protagonistas no pensaban como lo describieron los que redactaron los manuales escolares. Durante el cabildo del 22 de mayo don Cornelio Saavedra votó que: ‘consultando la salud del pueblo y en atención a las actuales circunstancias, debe subrogarse el mando superior el Excelentísimo Virrey, en el Excelentísimo Cabildo de esta Capital, en el ínterin se forma la corporación o junta que debe ejercerlo; cuya formación debe ser en el modo y forma que se estime por el Excelentísimo Cabildo, y no quede duda de que el pueblo es el que confiere la autoridad o mando.” Así, se reemplazaba a unos funcionarios que representaban a una monarquía inexistente, empleando para ello las instituciones fundamentales arraigadas y nacidas en el seno del pueblo: el Cabildo y los Cuerpos de Milicias, pues ni Saavedra ni los hombres de Mayo se movieron por impulsos ideológicos revolucionarios, ellos tenían muy en claro que el movimiento americano se encaminaba contra el Consejo de Regencia y las otras autoridades metropolitanas conexas, en procura de la autonomía local para escapar a la eventualidad de la dominación francesa o inglesa. Por eso el 25 de mayo, los Patricios siguiendo a su jefe, sostuvieron con sus bayonetas el movimiento y cuatro días después, el 29 de mayo la antigua Legión Patricia y los viejos cuerpos de milicias, dieron origen a los nuevos regimientos de línea, naciendo así el actual Ejército Argentino. Desde entonces el Regimiento de Patricios participó en las jornadas decisivas de la guerra por la independencia, entre otras, en las gloriosas jornadas de Suipacha, San José, Las Piedras, Montevideo, Tucumán y Salta. Magnánimos en el triunfo y abnegados en la derrota, los Patricios siempre supieron defender con su sangre el pabellón nacional y el honor de la Patria.

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