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lunes, 3 de febrero de 2014

Sargento Cabral

Combate de San Lorenzo 3 de febrero de 1813
Cuadro del Dr. Julio Fernández Villanueva
Hoy se celebra el bicentésimo primer aniversario del combate de San Lorenzo, bautismo de fuego del Regimiento de Granaderos a Caballo, con ese motivo quiero recordar a un héroe un poco olvidado: Juan Bautista Cabral ya que no es mucho lo que se ha publicado de la vida de este soldado.
Tomasa de Casajús, miembro de una conocida y tradicional familia colonial, poseía tierras a aproximadamente doce kilómetros al nordeste de la ciudad de Saladas, Provincia de Corrientes. En el transcurso de una visita de Eugenio Tomás Cabral de Alpoín con toda su familia en la que se incluían sirvientes, peones y esclavos, una de las criadas, de nombre Carmen, a quien su patrona, madre de Eugenio Tomás, según la costumbre de la época, dio su apellido – Robledo – tuvo un varón al que se bautizó con el nombre de Juan Bautista. Su padre era el indio guaraní Francisco, peón de la familia. Reconocidos historiadores concuerdan en que también tenía sangre guaraní la madre, eso desecharía versiones de que ella era negra y esclava, puesto que los aborígenes, de acuerdo a las Leyes de Indias, no eran esclavos; condición que se reservaba para los africanos, de los cuales había muy pocos en esa zona. Los estudiosos también consideran falsa la versión que Juan Bautista era hijo natural de un hermano de Luis Cabral, el hijo de Eugenio Tomás Cabral de Alpoín. Esa versión había surgido de una carta sin fecha que ya Manuel Florencio Mantilla, padre de los historiadores correntinos, denuncia como apócrifa a principios del siglo XX. En ese sentido se coincide plenamente con el Licenciado Jorge Enrique Deniri en su artículo “El Sargento Cabral no era negro, era indio”, producto de una acertada investigación científica-documental sobre ese tema. En el año 1805, Tomasa de Casajús se casó con el mencionado Luis Cabral y el matrimonio vino a residir a la localidad de Saladas, en una vivienda ubicada frente a la plaza, haciendo cruz con la parroquia.

Entre el personal de servicio que los acompañó estaba Juan Bautista Cabral, que vivió allí hasta que fue reclutado, en octubre de 1812, entre otros, por el Teniente Gobernador teniente coronel  don Toribio de Luzuriaga, peruano de nacimiento y soldado de la independencia nacional, por pedido de su amigo, el después general José Francisco de San Martín, para formar parte del recientemente creado Regimiento de Granaderos a Caballo. En dicho Regimiento, según Obligado y debido a su dedicación y capacidad de mando, a Cabral le otorgaron las jinetas de cabo para diciembre de ese año, y de sargento al siguiente. Bartolomé Mitre, por su parte, lo hace soldado raso a la fecha del combate.

Convento de San Carlos frente detrás del cual
se mantuvo oculto el Regimiento antes del combate.
Combate de San Lorenzo:

En esa jornada de Gloria, que marca la entrada en la Historia Militar de la República del más virtuoso de sus guerreros, la columna de caballería que entra primero en fuego con los españoles en la barranca de San Lorenzo, es la que tiene a su frente en primera línea, al mismo coronel San Martín, quien ataca frontalmente a los realistas. Inmediatamente el fuego de uno de los cañones navales que los españoles desembarcaron, derribó su caballo. Una pierna de San Martín quedó aprisionada por el cuerpo inerte del animal y de inmediato varios soldados enemigos lo atacaron, San Martín recibió un tajo en la mejilla izquierda, luego otro soldado realista lo atacó con su bayoneta, pero fue lanceado por Baigorria, un granadero oriundo de la provincia de San Luis, ahí apareció Cabral, que se desmontó logrando liberar a su jefe pero recibiendo en ese acto los disparos que acabaron con su vida. San Martín, nuevamente a caballo, reunió a sus granaderos y los llevó a la victoria.

El Coronel San Martín se aseguró que el nombre de Juan Bautista Cabral no cayera en el olvido. Esa misma noche, el santo y seña fue:”Cabral, Mártir de San Lorenzo”,  en las inmediaciones le alzó un modesto cenotafio y dejó testimoniado su heroísmo en una carta dirigida a la Asamblea del Año XIII:
“No puedo prescindir de recomendar particularmente a la familia del granadero Juan Bautista Cabral natural de Corrientes, que atravesado el cuerpo por dos heridas no se le oyeron otros ayes que los de viva la patria, muero contento por haber batido a los enemigos”
San Martín cae en pleno combate.
Tanto en este cuadro como en el anterior los autores seguramente no contaban con información uniformológica adecuada y los españoles no portan  los uniformes que corresponden al período.
Habitación del Convento que ocupara San Martín
Ya en Buenos Aires, San Martín hizo colocar en el exterior del Cuartel de Granaderos a Caballo un tablero oval donde estaba escrito: “Al soldado Juan Bautista Cabral, muerto en la acción de San Lorenzo el 3 de febrero de 1813”. Todos los que entraban o salían del Cuartel lo debían saludar, desde el coronel hasta el último recluta.
Hoy, el Regimiento de Granaderos a Caballo sigue recordando a Juan Bautista Cabral ya que ha permanecido en la lista de revista de la que fuera su fracción: la Primera Compañía del Primer Escuadrón. En el pase de lista de cada día se lo llama en alta voz: ¡Juan Bautista Cabral!, a lo que el sargento más antiguo responde diciendo: ¡Murió en el campo del honor, pero existe en nuestros corazones! ¡Viva la Patria Granaderos!, y toda la compañía responde a viva voz ¡Viva!.


Fuentes
  • Mitre, Bartolomé . Historia de San Martín y de la Emancipación Sudamericana. Buenos Aires: El Ateneo.
  • Artículo de la Ps S MERCEDES ELOÍSA ARCE de PICCHIO Directora del Instituo Histórico del Poder Legislativo de la Provincia de Corrientes para el cual se consultaron las siguientes fuentes:

                    - Archivo del Instituto Histórico del Poder Legislativo de Corrientes
                    - Cabral no era negro, era indio – Licenciado Jorge Enrique Deniri
 
Monumento en la ciudad de Corrientes
al  Sargento Juan Bautista Cabral
Chamamé Sargento Cabral


Recitado
Bajo las carpas del campamento
por esos campos del Taragui,
montando guardia con su guitarra
se oyó un soldado cantar así...

Heroico y bravo jefe del Ande
che General José San Martín
tucha nde rera tucha nde gloria
tucha nde genio de paladín...

Pero che humilde soldado raso
nde rupá lado peayú a cantar
a la modesta gloria de un tape
que hoy es orgullo del Paraná...

Nde venia jefe che ayerureva
tu venia pido che General
Para cantarle al viril Sargento
de Granaderos Juan B. Cabral...

Upé Sargento de Granaderos
raza de toro y yaguareté
Avá de veras piré jatava
Más correntino que el yacaré...

Upé Sargento que en San Lorenzo
como un valiente co’ ñeraro
y por salvarte nomás che jefe
peteî valiente vaicha omanó...

He´i kue ndeve omano mbotáro
con la entereza de un gran titán
muero contento hemos batido
al enemigo che Capitán...

Che co' amanoro nicó amanoma
ani che jefe ereyá purá
adiós mi patria muero contento
porque a los gringos ya derrotá...

Oh mi Sargento de Granaderos
aju ko´ape aropurahéi
porque en el alma del correntino
nde réra grande no omanovéi...

Letra y música: Carlos Castellán y Pedro Sánchez 


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