Cuando me enteré del fallecimiento de Francisco se precipitaron recuerdos, algunos de hace mas de 30 años. Lo conocí desde que me "infecté" con la pasión por los juegos de guerra históricos.
Francisco y Juan Manuel Ricardes fueron dos de los principales pioneros de estos juegos en la Argentina. A ambos lo conocí casi simultáneamente porque, motivado por un artículo de una revista, había salido a buscar donde y quienes jugaban al Kriegspiel.
Casi de inmediato me enteré que no se debía usar el término en alemán sino en inglés: wargame. El primero es profesional estrechamente unido al entrenamiento militar, el segundo está vinculado a lo lúdico, pero ambos quieren decir lo mismo Juego de Guerra.
Pude conocer la mesa de Francisco en su departamento de la calle Riobamba, luego participé muchas veces en la espectacular sala de guerra que tiene en el departamento de Rodriguez Peña, también tuve el gusto de recibirlo en casa para disfrutar de juegos Napoleónicos, de Invasiones Inglesas y de Primera Guerra.
Se destacaba por ser un jugador cuidadoso y muy reflexivo, si le daban a elegir prefería comandar la caballería. Sus reglamentos minuciosos y voluminosos hicieron toda una época, pocos supieron manejarlos adecuadamente, algunos señores que peinan canas y hoy son venerables padres de familia, de adolescentes y jóvenes, achicharraron sus cerebros en juegos legendarios.
La colección de Francisco de miniaturas destinadas al juego de guerra es incomparable. Segunda Guerra (1940, 1944, DAK y Ratas del Desierto, etc.), Napoleónicos (franceses, austríacos, rusos, sajones, etc.) , Antiguos (griegos, romanos, cartagineses, galos, etc.) Guerras del Sudán (ingleses, egipcios, sudaneses), aviones de Primera Guerra para jugar los caballerosos combates sobre los cielos de Francia, accesorios, bosques, todo de gran calidad, del mejor gusto y en grandes cantidades.
Pero lo que mas abundó en Francisco, no fueron sus miniaturas, sus vehículos, sus casas, sus árboles, lo que mas abundó fue su hospitalidad y su generosidad. Por eso será inolvidable para todos los que lo conocimos y tuvimos el privilegio de compartir muchos años de encuentros y juegos.
Querido Francisco que brille para vos la Luz que no tiene fin.